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Responsable de proyecto que busca reducir la victimización secundaria de niños víctimas de delitos sexuales

Carolina Navarro: El fenómeno de la violencia sexual contra niños se caracteriza por la no palabra

Las denuncias de casos de abuso sexual en colegios, zonas rurales, jardines infantiles, familias y centros eclesiásticos ha convertido este problema en un asunto de interés para las ciencias sociales. La investigadora del Depto. de Psicología de la U. de Chile, profesora Carolina Navarro, se ha focalizado en los temas de violencia sexual contra niños y niñas a lo largo de su carrera profesional.

"Cuando un niño sufre una agresión sexual se daña una esfera que es constitutiva: la experiencia con el cuerpo", afirma Carolina Navarro, académica del Depto. de Psicología de la U. de Chile.

"Cuando un niño sufre una agresión sexual se daña una esfera que es constitutiva: la experiencia con el cuerpo", afirma Carolina Navarro, académica del Depto. de Psicología de la U. de Chile.

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Carolina Navarro realizó su práctica profesional en el único centro especializado en delitos sexuales que hay en el país, el CAVAS. Durante 18 años estuvo recibiendo en el ámbito de la psicoterapia reparatoria y evaluación forense casos de niños y niñas abusados. Esa experiencia la llevó a ser la gestora de la creación del Diplomado de Postítulo en Peritaje Psicológico Forense en Delitos Sexuales y el Diplomado Intervenciones Terapéuticas y Preventivas en Agresión Sexual en la Universidad de Chile que vino a aportar en la falta de profesionales necesarios para este ámbito de la psicología jurídica.

Para Navarro la Reforma Procesal Penal aplicada el año 2000 cambió radicalmente el escenario laboral de los psicólogos jurídicos vinculados al trabajo de vulneración de derechos. A partir de la instalación de la reforma la demanda por evaluaciones psicológicas de distinto tipo a aumentado, señala quien lidera el proyecto FONDEF titulado "Desarrollo de instrumentos para reducir la victimización secundaria en víctimas infantiles de delitos sexuales" que busca entregar herramientas para aminorar la forma y la cantidad de entrevistas que deben realizar niños cuando enfrentan un proceso de judialización contra sus victimarios. El equipo que realizará la investigación está formado por académicos de la Universidad de Chile y de la Pontificia Universidad Católica, proyecto que además contará con la colaboración de la Policía de Investigaciónes (PDI), el Ministerio Público, el Ministerio del Interior y la asesoría de la experta australiana Martine Powell.

¿Qué dificultades hay al hacer investigación social con niños víctimas?

Múltiples dificultades. Hay una ausencia en Chile y en las ciencias sociales de un Comité de Ética y de estándares que orienten la investigación con niños. Nosotros construimos nuestros propios criterios éticos donde, por ejemplo, además del consentimiento informado de los padres, hemos incorporado el asentimiento del niño. Esto nos obliga como investigadores a inventar la forma para transparentar a nuestro sujeto de estudio qué es lo que estamos haciendo, por qué lo estamos haciendo, qué es lo que les pedimos y todo esto en un lenguaje que sea posible de comprender para un niño de cuatro años o para un niño de ocho años.

¿Cómo ves la visibilidad pública del abuso sexual en Chile? ¿Hay un crecimiento? Sé que es engañoso preguntar esto, pero reconoces cambios respecto al interés o el acoso mediático que generan estos problemas.

Lo que hemos aumentado es nuestra capacidad como sociedad para visibilizar aquello que ocurrió siempre, esto es lo único que permite explicarse el explosivo aumento de denuncias por abuso sexual en los colegios hace dos años. La develación en preescolares es muy relevante la intervención de adultos, ya que los preescolares no hablan espontáneamente, en general no lo hacen respecto a sus vivencias. El recurso de comunicación no es el lenguaje verbal para los niños pequeños, no quiere decir que los niños no hablen, hablan, pero el reporte de su experiencia más íntima, no es a través del lenguaje. Entonces, en un niño pequeño la posibilidad de que dé cuenta de su situación de abuso depende de manera importantísima de un adulto capaz de dilucidar que el niño tiene algo que comunicar, y por lo tanto intermediar en esa posibilidad, preguntar qué le está pasando, si alguien lo está tocando.

¿Hay falta de formación y prevención del abuso sexual en los colegios?

Sí, a nuestros niños no les estamos hablando de sexualidad, no me refiero a hacer terrorismo sexual cuando se habla de sexualidad solo para hablar de ETS o embarazo adolescente, sino que hablar de sexualidad y afecto, sexualidad y goce. Si en nuestra relación de adultos con el mundo infantil no se instala esa pregunta estaremos muy tarde después pensando la forma de abordar el abuso sexual. Yo diría que es un peligro hablar en los colegios solo de “prevención de abuso sexual” o “prevención del embarazo adolescente” eludiendo este otro campo que tiene que ver con la experiencia de los niños en torno a la sexualidad, la sexualidad como una dimensión más del desarrollo cognitivo, social, emocional y sexual. La experiencia en sexualidad es una experiencia constituyente. Entonces cuando un niño por dos años sufre una agresión sexual se daña una esfera que es constitutiva: la experiencia con el cuerpo, la experiencia con la identidad sexual son constitutivas.

DEL ABUSO A LA VIOLENCIA SEXUAL

¿Ustedes realizan una diferenciación entre los conceptos “delito sexual” y “abuso sexual”?

Desde las ciencias  sociales y a partir de la literatura extranjera y nacional el fenómeno ha sido fácilmente conceptualizado como abuso sexual. En Chile tenemos un problema generado después de la última modificación de la ley, porque uno de los delitos sexuales se llama abuso sexual –que coincide con el nombre conceptual más teórico– y corresponde a todo acto de abuso que no constituye violación. Sin embargo, los delitos sexuales están conformados por un abanico distinto: la violación, el abuso sexual, el estupro, etc. Entonces el problema es que inducimos a confusiones cuando queremos ingresar a un diálogo con lo jurídico y sólo hablamos del fenómeno de abuso sexual. Nosotros preferimos hablar de agresiones sexuales o de violencia sexual y cuando estamos refiriéndonos a esto en un espacio jurídico hablamos de delito sexual.

¿Se destaca más la agresión?

Si yo quiero desde mi posición discursiva más bien rescatar o develar la experiencia de la víctima no es muy bueno el concepto de delito sexual, que se limita a dar cuenta de la conducta delictiva del agresor. A mí me parece más propio hablar de violencia sexual, que es algo que he ido incorporando en el tiempo. Yo antes hablaba de abuso sexual o agresión sexual. Sólo a través de un ejercicio interdisciplinario que hemos trabajado y descubierto la noción de violencia sexual, entendiendo que detrás de la manifestación de la violencia en su esfera sexual, hay fenómenos complejos que son socio-culturales y que son explicables sólo desde la teoría de la violencia y desde la conceptualización de la violencia como un fenómeno sociocultural. De este modo puedes entender cuál es el lugar de la víctima de una situación de violencia que tiene el adjetivo sexual.

LO INMOBRABLE DEL ABUSO

¿Y cómo ve el escenario político?

Hoy día las conciencias están suficientemente removidas en todos los planos, institucionales y políticos. No hay nadie que defienda el sistema actual en cuanto al trato que reciben las víctimas. Los actores de este sistema tenemos que hacer lo que constitucionalmente estamos obligados a hacer que es poner los intereses y necesidades de los niños en primer lugar.

¿Por qué hablas de la violencia sexual como un territorio de lo no dicho? ¿Por qué se vuelve innombrable el abuso sexual?

El fenómeno de la violencia sexual se caracteriza por la no palabra. Esto lo deducimos de los estudios que se han hecho, donde se estima el volumen de víctimas de delitos sexuales que hay respecto de aquellas que se saben, que conocemos y que han podido usar la palabra a su favor. Porque la mayor probabilidad es que un niño que ha sido víctima de delito sexual guarde silencio. La mayor cantidad de delitos sexuales son casos reiterados y silenciados. La mayor cantidad de víctimas llegan hasta la vida adulta y nunca le han contado a nadie que fueron víctimas, ni a sí mismas.

Este conocimiento lo fueron instalando en los años 70`s las feministas, quienes empezaron a develar esto en las terapias de mujeres adultas. Algunas de ellas comenzaban a recordar la época traumática, es decir, eventos negados en su experiencia que tenían que ver con lo intrafamiliar. Una mujer a los 40 años recordaba lo que le ocurrió a los 6 años. Pero ¿qué paso en estos 34 años de vida de esa mujer?

¿Cuáles son las características del abuso sexual?

Las características del abuso no son mayoritariamente violaciones, es decir lo que se entiende por lo más doloroso, lo más evidente, lo más visible, sino que son formas de abuso y de transgresión del cuerpo que no dejan huella, que se instalan dentro de una dinámica que no parte siendo violenta, que parte siendo seductora, incluso como señal de afecto. Esta experiencia puede comenzar siendo gozosa para el niño e incluso también erótica, pero en algún momento para el niño es claramente una vivencia de abuso. Cuando eso ya se instala, ya está instalada la culpa, la manipulación y las serie de amenazas que los niños reciben o perciben que hacen que su única solución sea guardar silencio. Entonces, nosotros luchamos contra este silencio. 

Cristian Cabello, Periodista FACSO.

Martes 10 de junio de 2014

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