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Expertos de la U. de Chile explican sus implicancias

"La contaminación acústica afecta a la fisiología completa del ser humano"

Buses de la locomoción colectiva, tráfico vehicular, conciertos y obras de construcción son sólo algunas de las fuentes que emiten contaminación acústica. Si bien sus efectos no son visibles a simple vista, a mediano plazo la exposición a ruidos puede producir insomnio, estrés y problemas mentales, por lo que la educación en salud auditiva resulta fundamental.

Muchas veces, la contaminación acústica no recibe la atención necesaria.

Muchas veces, la contaminación acústica no recibe la atención necesaria.

Son numerosas las normativas que regulan la emisión de ruidos en el país, entre las que destaca el decreto 38 del Ministerio del Medio Ambiente.

Son numerosas las normativas que regulan la emisión de ruidos en el país, entre las que destaca el decreto 38 del Ministerio del Medio Ambiente.

Estar sometidos a un constante sonido debido al fragor cotidiano de la ciudad es una de las desventajas de vivir en grandes aglomeraciones urbanas, aunque muchas veces no se comprenda su importancia ni su significado.

El profesor Sergio Floody del Departamento de Música y Sonología de la Facultad de Artes de la Universidad de Chile definió la contaminación acústica como “aquellos tipos de emisión asociados a fuentes sonoras cuyo resultado implica que no se pueden desarrollar las actividades humanas de concentración, trabajo o descanso”.

Sin embargo, muchas veces la contaminación acústica no recibe la atención necesaria. “Si uno ve basura en las calles o nota que hay mal estado del aire piensa de inmediato en las consecuencias a corto plazo. Sin embargo, los efectos nocivos del ruido son vistos como algo lejano y las personas tienden a ponerlos en un segundo plano” destacó el académico.

El Dr. Hernán Varas, de la Escuela de Salud Pública (ESP) de la U. de Chile, explicó que existen diversas consecuencias negativas asociadas a este tipo de contaminación, las que pueden ser directas o indirectas. “Las primeros involucran la pérdida de audición por la exposición al ruido por largo tiempo. Entre las segundas se incluyen fatiga, pérdida de la concentración –que puede ocasionar accidentes laborales-, estrés, insomnio y eventualmente problemas mentales”, aseguró el profesor de la ESP, quien recordó un estudio realizado en Londres donde se midió que en zonas más cercanas al aeropuerto de Heathrow, aumentaban las consultas de salud mental en hospitales.

Varas afirmó que “la contaminación acústica afecta a la fisiología completa del ser humano” y sus efectos son acumulativos. Una persona no debe superar los 85 decibeles a lo largo de su jornada de trabajo y se deben tomar medidas precautorias.

De todas maneras, son numerosas las normativas que regulan la emisión de ruidos en el país. Entre estas destaca el decreto Nº 38 del Ministerio del Medio Ambiente enfocado en la emisión y niveles máximos de ruido para fuentes fijas. Los ruidos generados en locales comerciales como bares o la instalación de una industria en una zona particular dependen en cambio de ordenanzas municipales.

En Chile se han hecho diferentes esfuerzos para contener la contaminación acústica en el tiempo. "Las autoridades ambientales y de salud han presentado propuestas de normas, modificaciones y leyes que han permitido que el problema no se agrave y podamos disfrutar de ciertos espacios de silencio a nivel comunitario que antes eran impensables”, destacó el profesor Sergio Floody.

Junto con esos esfuerzos el académico enfatizó en el aporte entregado por diversas universidades, las que “han hecho un gran esfuerzo en formar profesionales que trabajan en esta área y eso es muy importante para el país, entendiendo que el ruido es un tema multisistémico que involucra la arquitectura, el urbanismo, la actividad económica y la industria cultural”.

Educación: clave para un futuro más sano

De todas maneras, no todas las conductas que pueden producir contaminación acústica se regulan a través de la legislación u ordenanzas sino que tienen que ver con un tema cultural enfatizó el Dr. Varas. “En Chile hay mucho que todavía se puede mejorar para que las personas entiendan los efectos que tiene su conducta en la producción de contaminación acústica”, destacó el académico de la ESP, por ejemplo, a través de la definición de un programa de educación que permita que los niños tomen conciencia sobre la importancia de la salud auditiva. “La educación es lo más importante. Las personas deben comprender que no vivimos solos, sino que en una comunidad” en la que todas las acciones tienen efectos en el entorno.

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