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Facultad de Ciencias Agronómicas

Vinos patrimoniales: mucha historia en una copa

La Universidad de Chile, a través de su Facultad de Ciencias Agronómicas , ha focalizado parte de su esfuerzo en lograr mayor competitividad y un manejo sustentable del Vino Campesino; un producto elaborado por pequeños viticultores del Valle del Maule e Itata. Tras tres años de trabajo conjunto, el vino fue degustado por expertos. He aquí los resultados.

El día jueves 15 de marzo, en la Sala de los Sentidos del Local Vinolia, se realizó la cata de la cosecha 2017.

El día jueves 15 de marzo, en la Sala de los Sentidos del Local Vinolia, se realizó la cata de la cosecha 2017.

Los expertos apreciaron una consolidación de la calidad de los vinos  en comparación a la primera cosecha de 2016. Esta vez correspondió a la vendimia 2017.

Los expertos apreciaron una consolidación de la calidad de los vinos en comparación a la primera cosecha de 2016. Esta vez correspondió a la vendimia 2017.

Los vinos son elaborado por pequeños viticultores del Valle del Maule e Itata.

Los vinos son elaborado por pequeños viticultores del Valle del Maule e Itata.

Pilar Miranda, del equipo del proyecto, es Ingeniera Agrónoma y Enóloga de la Universidad de Chile.

Pilar Miranda, del equipo del proyecto, es Ingeniera Agrónoma y Enóloga de la Universidad de Chile.

Álvaro Peña, Doctor Ingeniero Agrónomo, Enólogo,académicos de la Facultad de Cienicas Agronómicas de la Universidad

Álvaro Peña, Doctor Ingeniero Agrónomo, Enólogo,académicos de la Facultad de Cienicas Agronómicas de la Universidad

Fueron 18 los viticultores que se asociaron al proyecto, de los cuales 4 son mujeres. La mayoría trabaja con las cepas País y Cinsault. La primera, conocida como Criolla o Misión, llegó a Chile junto con los misioneros en el siglo XVI; en tanto, la segunda es originaria del sur de Francia. 

Al principio, muchos de los pequeños agricultores dudaron en sumarse al proyecto, “los cambios en la forma de hacer las cosas, generalmente, provoca resistencia” comentan los expertos. Sin embargo, los resultados hablaron por sí solos, y,  a poco andar, se fueron sumando a la iniciativa.

Si bien, las producciones de estos viticultores son pequeñas, alcanzando aproximadamente las 300 botellas, son vitales para el sustento familiar.

“Nosotros antes del proyecto hacíamos vino pipeño no más... y de repente llegaron y me dijeron que porque no hacía vino para embotellarlo. Entonces lo hicimos el año pasado y nos dio buen resultado, ahí aprendí a tomarle la temperatura al vino, a la uva, la densidad, aprendí a envasarlo, a encorcharlo, antes yo lo hacía así no más...”, relata la señora Elsa Sánchez, quien trabaja con la cepa País en el Secano Interior del Maule.

El objetivo del proyecto era lograr rescatar estas pequeñas producciones en tanto son portadoras de un gran valor patrimonial, histórico, cultural e identitario. Por otro, y muy relacionado con lo anterior, se trataba de mejorar las condiciones de vida de los productores, perfeccionando el producto para que redundara en una mayor comercialización, un alza en el valor económico del vino y una permanencia de la tradición en las familias campesinas de la zona.

Con este meta, se trabajó con un equipo multidisciplinario de la Universidad de Chile; todos con una destacada trayectoria en el rescate de productos patrimoniales como el Pajarete y Chacolí. Productos que no sólo lograron una comercialización nacional sino, en algunos casos, también internacional.

Buscamos acortar las brechas tecnológicas que tenían los pequeños productores vitícolas, de forma de mejorar aspectos en el viñedo, en la higiene de las bodegas, en la elaboración de los vinos y en la imagen de los productos. Tenían precios de venta de aproximadamente $400 por litro con una calidad bastante deficiente”, señaló el Dr. Álvaro Peña, ingeniero agrónomo, enólogo, académico y director de esta iniciativa.

El Proyecto Fortalecimiento de la transferencia tecnológica y capacidad de difusión del Vino Campesino a viticultores de secano fue financiado por la Fundación para la Innovación Agraria (FIA) del Ministerio de Agricultura y ejecutado por la Universidad de Chile.

“Durante muchos años venimos trabajando con el tema del vino, desde las parras hasta los procesos de vinificación y comercialización, en todas las etapas. Además, para nosotros es muy importante el rescate patrimonial. Este proyecto es muy interesante porque conjuga patrimonio y pequeños agricultores de zonas del secano”, señaló Francisca Fresno representante de FIA.

Degustando la historia

El día jueves 15 de marzo, en la Sala de los Sentidos del Local Vinolia, se realizó la cata de la cosecha 2017 de los vinos de uva País y Cinsault, correspondiente a la segunda vendimia del proyecto.

Participaron cerca de 20 especialistas, entre representantes de Vinos de Chile, de grandes viñas, periodistas gastronómicos, dueños de restaurantes y  personas que trabajan en la comercialización del vino.

Según lo señalado por los expertos hubo una mejoría sustancial en la calidad de los vinos de estos pequeños productores al compararla con la cosecha 2016. En esa cata anterior, los vinos 2016 de País y Cinsault si bien presentaban una mejoría en la calidad, según los expertos “caían en una homogeneidad de estilos, apagando las características más singulares de los vinos, alcanzando todos buena calidad pero con pérdida de identidad y singularidades que sin duda les otorga cada terruño”, escribió el periodista Alejandro Tumayan de Todovinos.

En esta degustación, se apreció una consolidación de la calidad y “ya no hubo esa homogeneidad en los vinos, sino cada uno tenía un sello único que los distinguía entre sí. A nuestro criterio, preservar la  identidad de cada uno de los vinos según su origen es algo primordial”, agregó el experto.

En la degustación se incluyeron dos vinos País y Cinsault  consagrados en el mercado. Sin embargo, para los catadores éstos vinos comerciales presentaron un abanico sensorial muchísimo más pobre que los vinos campesinos, dejando en evidencia el gran potencial de estos vinos.

Ante la consulta a los presentes cuánto pagaría por los vinos degustados, el promedio manifestado redondeó los $5.000. Una gran cifra considerando que el precio de venta de los vinos que vendían los pequeños productores, oscilaba entre los $300 y $600.  

El desafío actual es la comercialización, siendo la última etapa del proyecto. Para ello es importante, que las grandes viñas patrocinen estos vinos y que los consumidores se atrevan a probarlos y levantar una copa llena de historia.

Enlace relacionado:
Conoce aquí el proyecto y los viñadores
https://www.vinospatrimoniales.cl/

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    http://uchile.cl/u152018
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