Buscador de noticias

Por título o palabra clave
  • Por fecha de publicación
Facebook Tweet Google+

UChile.online

Columna de opinión:

Luego de la tormenta... vienen las flores

Pese a los daños producidos por las inusuales precipitaciones ocurridas en las regiones de Arica y Parinacota, Tarapacá y Antofagasta durante el pasado verano, el académico del Departamento de Geofísica y subdirector del Centro del Clima y la Resiliencia (CR)2, René Garreaud, destaca en la siguiente columna otras consecuencias que ya empezó a desencadenar dicho fenómeno."Que llueva en el desierto más árido del mundo siempre traerá efectos positivos", advierte el experto.

Ya se observa un florecimiento de hierbas y flores endémicas en lugares habitualmente desprovistos de vegetación, señala el subdirector (CR)2.

"Ya se observa un florecimiento de hierbas y flores endémicas en lugares habitualmente desprovistos de vegetación", señala el subdirector (CR)2.

Enlaces relacionados
Centro de Ciencia del Clima y la Resiliencia (CR)2

De manera más bien inesperada, el invierno altiplánico del presente año fue particularmente intenso con precipitaciones sobre lo normal (20-50 por ciento de superávit) en buena parte de los Andes centrales, concentradas entre la última semana de Enero y la primera mitad de Febrero.

Varias estaciones en el norte de Chile registraron entre 100 y 200 mm (panel a). Generalmente la actividad convectiva ocurre sobre el Altiplano (la extensa planicie a más de 4000 msnm), pero este verano las tormentas fueron comunes sobre la ladera occidental de los Andes, tanto en el sur del Perú como en el norte de Chile, como se ilustra con el mapa de precipitación entre el 4-6 de Febrero (panel a).

Las inusuales e intensas precipitaciones sobre el piedemonte de las regiones de Arica y Parinacota, Tarapacá y Antofagasta produjeron, entre otros problemas, graves daños en la infraestructura pública y privada, mantuvo comunidades aisladas y produjo cortes del suministro de agua potable y energía.

Panel a: Precipitación acumulada en Enero y Febrero 2019 según la red de pluviómetros de la DGA y DMC (círculos) y un ejemplo de las tormentas con la estimación satelital de la acumulación entre el 4 y 6 de Febrero (colores, producto GSMAP de la JAXA). Notar las máxima precipitación en la ladera occidental del los Andes (y no sobre el Altiplano). Panel b y c: Promedio del NDVI (índice de vegetación normalizada) entre el 20 y 28 de Marzo del 2019 y 2018 (luego de un verano seco). Datos MODIS-Aqua.

Pero que llueva en el desierto más árido del mundo siempre traerá efectos positivos. Ya se observa un florecimiento de hierbas y flores endémicas en lugares habitualmente desprovistos de vegetación, lo que incluso ha generado un interés turístico al interior de Arica como lo informa el diario El Mercurio el día de ayer. Para obtener una visión más regional, los paneles (b) y (c) muestran el promedio del NDVI (un índice de vegetación obtenido por el sensor MODIS abordo del satélite AQUA de la NASA) durante la última semana de Marzo del 2019 y 2018, respectivamente (En contraste con los meses recién pasados, el verano del 2018 fue seco en el Altiplano). La zona de máximo contraste entre ambas imágenes ocurre a lo largo de una banda entre los 2500 y 3000 m de altura que se extiende por más de 400 km desde el sur del Perú hasta el sur de la Región de Tarapacá.

Será de interés ver cómo los procesos ecológicos se activan durante los próximos meses, y como verificar el potencial aumento en los niveles de agua subterránea en la pampa del tamarugal. Por de pronto, un viaje a la zona Camiña promete una visión espectacular de este extraordinario desierto florido, como la que se presenta más abajo.

  • Compartir:
    http://uchile.cl/u152627
Su mensaje fue enviado correctamente
Nombre del Destinatario:
E-mail destinatario:
Su nombre:
Su e-mail:
Comentarios: