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Ximena Luengo, Directora de Salud Estudiantil:

"No todo lo que se refiere a salud mental es patología. El bienestar es un tema mucho más integral"

A cargo de la unidad que incluye el Servicio Médico y Dental (SEMDA) y el área de Salud Comunitaria y Vida Saludable, la doctora Luengo está impulsando una política amplia que contemple las distintas dimensiones la vida universitaria del alumnado de nuestro plantel. Sobre este trabajo y las complejidades que afectan la salud mental de los estudiantes, habla la experta en la siguiente entrevista.

La directora de Salud Estudiantil, Ximena Luengo, manifestó que los estudiantes vienen a formarse académicamente, pero también se forman como individuos, como ciudadanos.

La directora de Salud Estudiantil, Ximena Luengo, manifestó que los estudiantes vienen a "formarse académicamente, pero también se forman como individuos, como ciudadanos".

Hay que intentar proponer la coordinación entre los docentes de distintos cursos, para dejar en lo posible un intervalo más amplio, para las evaluaciones y que no se acumulen todas al mismo tiempo.

"Hay que intentar proponer la coordinación entre los docentes de distintos cursos, para dejar en lo posible un intervalo más amplio, para las evaluaciones y que no se acumulen todas al mismo tiempo".

Desde que asumió la Dirección de Salud Estudiantil, la doctora Ximena Luengo ha estado analizando las condiciones de salud en las y los estudiantes para definir fundadamente el horizonte hacia dónde debe avanzar la Universidad para responder a las actuales necesidades de las y los alumnos.

Las características del período universitario en el ciclo de vida de las personas, explicó, es muy peculiar y ha ido demandando mayor atención en el aspecto sanitario. “El proceso de crecimiento, desarrollo e individuación de los estudiantes en esta etapa de la vida, transcurre en forma paralela con el proceso de formación académica. Ambos procesos están estrechamente ligados, ya que tienen que tener buenas condiciones de salud para cumplir con su trayectoria académica y, a su vez, la trayectoria académica se ve influida por las condiciones de salud que puede presentar el estudiante y esto debería avanzar en armonía. Además, estos estudiantes ya no son adolescentes pero tampoco son adultos, aunque por edad la ley así los considere. Por ello sus requerimientos son particulares”, detalló Luengo.

¿Por qué es necesaria una política de salud para los estudiantes?

Es necesaria y a eso estamos apuntando. Una política otorga un marco de referencia a una mirada mucho más macro que solamente la atención de salud. Significa consensuar e involucrar a la comunidad en orientaciones o directrices destinadas a promover y contribuir a una vida intra-universitaria saludable, enriquecedora y a favorecer una óptima calidad de vida para los estudiantes.

En la práctica, ¿cómo se debería implementar la política de salud?

Mi expectativa es que logre sensibilizar y alinear a toda la comunidad universitaria, incluidos los responsables de las unidades académicas, para que hasta los diseños de los programas puedan estar atentos a los estresores de la salud, en particular de la salud mental de los estudiantes, y que se armonicen a través de un trabajo colaborativo, conjunto.

Apuntamos a un desempeño, intersectorial y triestamental, que también considere a los estudiantes como parte de las soluciones, como agentes de auto y mutuo-cuidado, que apunte a un bienestar biopsicosocial y que estemos alerta a situaciones que podrían afectar la salud de los estudiantes.

¿Esto es para que el estudiante rinda académicamente?

El tener una condición saludable para que respondan académicamente, es una mirada 'antigua'. Ahora es justamente al revés, es decir, todas nuestras acciones ya sea desde la prevención y promoción de salud, desde el ámbito de las exigencias académicas, desde las oportunidades comunitarias y culturales, desde los espacios físicos, o desde la alimentación, deben articularse para promover una vida más saludable, una mejor calidad de vida. Apuntar a cumplir con la propuesta actual que es 'salud en todas las políticas'.

El objetivo es contribuir al óptimo desarrollo humano de las y los estudiantes. Vienen aquí a formarse académicamente, pero también se forman como individuos, como ciudadanos, y adquieren hábitos de vida que espero puedan ser lo más saludables posible. Como futuros profesionales se transformarán en multiplicadores sociales cuando se reciban y en personas que van a contribuir, desde sus distintos quehaceres, a favorecer el desarrollo de otros y así a nuestra sociedad.

¿La Universidad está preparada para implementar una política de salud?

Yo creo que sí. Hoy más que nunca existen las voluntades, la demanda de los estudiantes y la sensibilización suficiente para llevar a cabo esta propuesta.

Está muy difundida la preocupación porque la gente tenga una vida activa, que incluya la actividad física dentro de su quehacer diario, por promover una alimentación saludable y evitar hábitos dañinos para la salud. Existe, incluso, conciencia de que la preocupación por el cuidado del medioambiente es parte de lo que nos compromete para lograr una mejor salud.

Ahora, debemos definir y convocar a los actores claves para iniciar esta construcción conjunta, para que una vez elaborada una primera propuesta, después se amplíe la convocatoria de participación para validarla y bajar un plan de acción para empezar a ejecutarla.

Muchos reclaman que los periodos de evaluación están concentrados en muy poco tiempo. ¿Es así?

Eso es un buen ejemplo. Hay que intentar proponer la coordinación entre los docentes de distintos cursos, para dejar en lo posible un intervalo más amplio, para las evaluaciones y que no se acumulen todas al mismo tiempo. Eso sería parte de una contribución a una política de salud porque así estás evitando un estresor evidente. No soy experta en el ámbito docente, pero una idea sería pensar si es posible ir evaluando de distintas formas a los estudiantes, o pensar cómo lo hacemos de forma paulatina para que no dependan sólo de una última nota para ver si aprueban un ramo o no y que, aunque se mantenga así el sistema, cómo hacer para que esas últimas evaluaciones fundamentales no sean programadas todas juntas la misma semana, por ejemplo.

¿El bienestar pasa por disminuir las patologías mentales dentro de la universidad?

Creo que primero hay que hacer una diferencia cuando hablamos de salud mental. Hay que entender que no todo lo que se refiere a salud mental es patología, ya que el bienestar es un tema mucho más integral. En general, cuando se habla de salud mental se piensa en atención de psiquiatría y en psicología, es decir se tiende a “patologizar” todo lo referente a estas necesidades. Sin embargo, la participación de otras personas o agentes comunitarios pueden contribuir tanto o más a la salud mental.

Por ejemplo, si tú tienes la oportunidad de participar en tu tiempo libre en un taller para desarrollar tu hobby, eso contribuye potentemente a la salud mental y no estás hablando ni de psicólogo, ni de psiquiatra, ni de venir a tratamiento. Si tienes un grupo de amigos, la familia, una red social de apoyo significativa, el equipo de fútbol, perteneces a un grupo musical, de teatro o literatura, un quehacer que te distraiga de las exigencias académicas, eso también contribuye enormemente a la salud mental.

Algunos estudiantes se han quejado en las redes sociales de la falta de horas de psiquiatría y psicología disponibles

La demanda siempre va a superar la oferta. Estamos en un país que tenemos muchas necesidades de salud mental, y donde se ha invertido poco en esa área. Hay escases de especialistas a todo nivel.

Tenemos lo que los recursos nos permiten, y nos coordinamos con otras instancias como la Clínica Psiquiátrica Universitaria para dar respuesta oportuna a los requerimientos de nuestros estudiantes. Desde mi punto de vista, el paciente que requiere llegar a una atención de psiquiatría es la punta del iceberg de la demanda de salud mental.

El Centro de Estudiantes de la Salud realizó una encuesta donde reveló que un 43,3 por ciento de los encuestadosseñaló haber tenido pensamientos suicidas en trascurso del año. ¿Cómo debiéramos abordar este tema?

Lo más recomendado es hablar de eso, pero esto es un tema muy serio y delicado. Las personas que hablan de suicidio no es necesariamente que se quieran morir ya, lo que no significa de ninguna manera minimizar la realidad. Muchas de ellas enfrentan una situación compleja de vida, con mucho sufrimiento, donde no encuentran salida y por lo tanto es nuestro deber estar disponibles para conversar con ellas y orientar o informar sobre cómo y dónde consultar con especialistas para buscar ayuda.

Por otra parte, el apoyo de pares, la contribución de padres, de académicos sensibilizados en el tema es muy importante. Lo fundamental es estar atento a las señales y disponibles para acoger y ayudar.

¿Cuál es el mayor desafío que enfrenta la comunidad universitaria sobre la salud mental?

Son varios los desafíos. De partida, reconocer las propias necesidades de salud mental ya es un proceso en sí mismo, porque es una realidad donde existe estigmatización. Es así entonces como tenemos barreras personales, culturales, económicas, de disponibilidad, entre otras, que afectan la oportunidad de la consulta en esta área de la salud. Poner el tema sobre la mesa y abrirse a reconocerlo ya es un avance.

Ese desafío de integralidad nos obliga a proponer una mirada intersectorial dentro de la universidad, más allá de sólo focalizar en una mirada académica, social o de salud. Yo creo que estamos en un buen momento porque hay apertura e interés manifiesto de diversas autoridades e instancias de nivel central y de unidades académicas para que abordemos el tema.

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