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Escuela de Salud Pública

Otra mirada para enfrentar el VIH

Cuatro académicos de la Facultad de Medicina de la Universidad de Chile encabezan un grupo interdisciplinario que busca contribuir a contrarrestar el avance de esta enfermedad en el país. La iniciativa incluye investigación científica, educación en los colegios y hasta una original campaña publicitaria que debuta este fin de semana, además de recoger la exitosa experiencia de las políticas públicas de Massachusetts.

Publicación Revista Del Sábado

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Este fin de semana, los asistentes al Festival Fauna Otoño se encontrarán con una sorpresa extramusical: en el evento se lanzará la primera campaña no oficial sobre VIH-sida, que incluye la realización de test rápidos en un stand instalado en el recinto de Movistar Arena. La iniciativa es parte de la labor de un grupo de académicos de la Facultad de Medicina de la Universidad de Chile que desde hace un año desarrollan un proyecto para ayudar a enfrentar el avance de esta enfermedad.

En diez años, Chile pasó de tener las mejores estadísticas de Latinoamérica en manejo de VIH a ser uno de los diez países donde más ha aumentado el contagio, con un 85 por ciento de incremento en el número de casos, mientras la tendencia internacional es a la baja: según Onusida, los nuevos casos han disminuido en 18% en los últimos cinco años. Y las preocupantes cifras conocidas en febrero (6.429 casos entre enero y noviembre de 2018, con una proyección de 6.948 para el año completo y 19 por ciento de aumento respecto de 2017) no reflejan totalmente la situación, dado que hay un alto número de casos sin diagnosticar.

Ante esto, en 2017, los doctores Fernando Valiente y Ricardo Soto Rifo, del programa de Virología del Instituto de Ciencias Biomédicas de la Facultad de Medicina de la Universidad de Chile; la doctora Valeria Stuardo, del programa de Epidemiología del Instituto de Salud Poblacional, y la doctora Claudia Cortés, del Departamento de Medicina Centro y la Fundación Arriarán, formaron un grupo interdisciplinario de trabajo con el apoyo de la Facultad (antes lo habían presentado como proyecto a la Iniciativa Científica Milenio del Ministerio de Economía), para abordar el VIH-sida. CHAIR es una sigla en inglés (Center for HIV/AIDS Integral Research, Centro de Investigación Integral de VIH-sida), pero también alude a que, como explica la doctora Cortés, es como un mueble de cuatro patas, donde se unen la investigación científica, la salud clínica y políticas públicas, además de la educación. "Es primera vez que en Chile hemos logrado generar un grupo de trabajo que una estas cosas que son súper lejanas unas de otras", señala, enfatizando la urgencia de enfrentar un problema que "lleva 10 años aumentando muchísimo y no ha disminuido nada".

La infectóloga viajó a Boston (junto a dos funcionarios del Ministerio de Salud y una doctora de la Universidad Católica) para conocer el Plan Integrado de Prevención y Cuidado del VIH/Sida 2017-2021 puesto en marcha por el estado de Massachusetts, que es una política sanitaria pionera en Estados Unidos y que se ha centrado en la prevención y en buscar disminuir la posibilidad de contagio en las poblaciones de riesgo, como los usuarios de drogas intravenosas, las parejas de personas contagiadas (a través de la entrega de drogas PrEp) y en las cárceles. La doctora Cortés señala que si bien estas medidas tienen un alto costo, se ha entendido que es mejor invertir en manejo preventivo, ya que se requieren más recursos para tratamiento, que son de por vida. Dentro de este plan, se dan todas las facilidades para hacer el test de detección del virus, con el fin de iniciar el tratamiento en forma precoz, y se destinan recursos para hacer seguimiento: si una persona cuyo examen resulta positivo no se presenta a un centro de salud, "ellos lo van a buscar, tienen un ejército de gente que en forma súper responsable y respetando la privacidad", contactan a estos pacientes para que se empiecen a tratar. En nuestro país, en cambio, una vez que los pacientes se testean, a muchos se les pierde la pista, porque entregan direcciones o teléfonos que no corresponden, y tampoco hay recursos para buscarlos (salvo en clínicas privadas, donde se aborda mejor este aspecto).

Tests

Hace cinco años, la Onusida estableció una especie de método de evaluación del manejo de la enfermedad que se conoce como cascada, que consiste en considerar a partir de la cifra de personas con VIH, cuántas de ellas saben que tienen el virus; de estas últimas, cuántas están en tratamiento, y finalmente, cuántas están tratadas exitosamente, con el virus indetectable. Se invitó a todos los países a firmar un pacto donde se puso como meta para el 2020 llegar a lo que se llama el 90-90-90: que el 90 por ciento de las personas con VIH se diagnostiquen, el 90 por ciento de los portadores se trate y el 90 por ciento de ellos esté exitosamente tratado. La doctora Cortés explica:

-Nuestro primer 90 es el más malo, porque en Chile se testea muy poco. Sabemos que hay como 40 mil personas que tienen VIH y no lo saben, y eso es lo que tenemos que mejorar. En Massachusetts se nos mostró bastante bien cómo ellos testean en forma muy masiva y esa es una de las cosas que como Universidad de Chile y como grupo CHAIR estamos tratando también de estimular.

En ese sentido, otra dificultad es que en nuestro país, además de las dificultades para acceder al examen convencional, existe toda una burocracia asociada al procesamiento y entrega de resultados, que puede extenderse hasta por cuatro semanas. En Massachusetts, en cambio, se entrega en uno a dos días. No es un asunto de tecnología, aquí podría darse el resultado en cuatro o cinco días, "pero se hacen tres exámenes en triplicado, hay un centro unificado que es solo en Santiago, entonces si eres de Putre, tiene que llegar tu muestra a Arica, de Arica tiene que llegar a Santiago y no viajan las muestras todos los días. Mandan una carta en correo de papel, entonces todavía es lento el sistema", añade la también vicepresidenta de la Sociedad Chilena de Infectología, que tiene entre sus objetivos optimizar este proceso. En ese sentido, el test rápido, si bien requiere de una confirmación, tiene un alto valor predictivo y es una herramienta que está resultando eficiente para llegar al grupo objetivo donde proporcionalmente estaría creciendo más el contagio: los jóvenes.

Educación

De la experiencia estadounidense, junto con el diagnóstico precoz a través de masificar el testeo, para el objetivo de prevenir es fundamental la educación. Ya durante todo 2018, el grupo CHAIR realizó charlas a estudiantes de séptimo básico a cuarto medio. A través de un convenio con la Municipalidad de Cerro Navia, se abarcaron todos los establecimientos de la comuna, pero también otros 50 colegios de cinco regiones, donde alrededor de 6 mil alumnos participaron de las actividades, a las que también se integra a la comunidad de profesores y apoderados. Para estas charlas cuentan además con la colaboración de una "brigada" de 12 alumnos de programas de magíster y doctorado de las facultades de Medicina, Ciencias y Química y Farmacia.

El doctor Ricardo Soto Rifo señala que de esta experiencia han detectado que "la falta de educación sexual es transversal, no hay diferencias, los estudiantes tienen las mismas inquietudes". Esto pese a que gracias a la tecnología actual tienen más acceso a información, pero como señala el doctor Fernando Valiente, no todos tienen la capacidad "de depurar la información (que circula). Tenemos que desmitificar cosas como que el VIH no existe o que la terapia mata a las personas". Asimismo, agrega que "no es que se haya perdido el miedo (a la enfermedad), pero no ven que la gente se esté muriendo, como hace 20 años, que veíamos morir a los pacientes. (Los jóvenes) ven que hoy los tratamientos funcionan".

Sobre esto último, la doctora Valeria Stuardo puntualiza que el concepto de enfermedad crónica que hoy se asocia al VIH no es la mejor analogía para enseñar a prevenir: "Se comporta como enfermedad crónica, pero no es enfermedad crónica, es transmisible. Y no se transmite por el aire, se transmite por relaciones sexuales. Cuando vemos el VIH como enfermedad crónica, lleva a pensar que está todo resuelto. Además, esta enfermedad tiene un componente asintomático importante, (por algo) hay un 40 por ciento de retardo en el diagnóstico, las personas llegan a tratamiento en etapa sida y eso es un problema importante".

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