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Conmemoración de los 80 años del desembarco del Winnipeg

Universidad de Chile entregó la Medalla Rectoral a Roser Bru y Montserrat Tetas

Con el propósito de conmemorar este hito, nuestro plantel se sumó a una serie de actividades coordinadas por el Centro Cultural de España, realizando un conversatorio en torno a la misión humanitaria que significó el desembarco en 1939, junto con entregar esta distinción a estas dos pasajeras del navío por sus aportes al país y a nuestra Universidad.

Agne Aguadé recibió la Medalla Rectoral en nombre su madre Roser Bru.

Agne Aguadé recibió la Medalla Rectoral en nombre su madre Roser Bru.

Jorge Parraguez, sobrino de Montserrat Tetas, habló por ella para agradecer la distinción a su trayectoria en nuestra Universidad.

Jorge Parraguez, sobrino de Montserrat Tetas, habló por ella para agradecer la distinción a su trayectoria en nuestra Universidad.

Placa en la Casa Central perpetuará el significativo desembarco del Winnipeg a nuestro país.

Placa en la Casa Central perpetuará el significativo desembarco del Winnipeg a nuestro país.

Para sumar actividades a esta conmemoración, se realizó el conversatorio Del Winnipeg a la Universidad. Contribuciones del exilio al espacio artístico, intelectual y universitario.

Para sumar actividades a esta conmemoración, se realizó el conversatorio "Del Winnipeg a la Universidad. Contribuciones del exilio al espacio artístico, intelectual y universitario".

El conversatorio fue en torno al legado invaluable del barco francés que en 1939 llegó a Chile con más de 2.200 refugiados republicanos de la Guerra Civil Española.

El conversatorio fue en torno al legado invaluable del barco francés que en 1939 llegó a Chile con más de 2.200 refugiados republicanos de la Guerra Civil Española.

El Rector de la Universidad de Chile, Ennio Vivaldi, encabezó la ceremonia en la que este viernes 30 de agosto se hizo entrega de la Distinción Medalla Rectoral a la artista plástica Roser Bru y la académica Montserrat Tetas, quienes llegaron a nuestro país cuando eran unas niñas junto a sus familias dejando atrás la guerra civil y la dictadura española en 1939, en un esfuerzo diplomático y humanitario del gobierno chileno de esa época para recibir a más de 2.200 refugiados del país europeo.

“Uno quisiera que no hubiese sido necesario tener un barco de refugiados como el Winnipeg, pero es lo que ahora nos hace agradecer a las profesoras, y a tantos otros destacados miembros de nuestra comunidad universitaria que llegaron a tan corta edad a estas tierras lejanas, por contribuir con su forma de entender y ver la vida, y ser un aporte para el desarrollo de este país, su nuevo hogar”, señaló el Rector Vivaldi.

Montserrat Tetas asistió a la ceremonia acompañada de sus sobrinos y recibió la distinción de manos del Rector. La hija de Roser Bru, Agna Aguadé, en tanto, fue la encargada de recibir el galardón.

“Las profesoras Bru y Tetas, quienes llegaron a Valparaíso el 2 de septiembre de 1939, desembarcando un día después, representan a las mujeres y hombres que nunca perdieron la voluntad y la visión que implica forjar una vida en el marco de discursos colectivos al servicio de construir espacios comunes”, afirmó Faride Zerán, vicerrectora de Extensión y Comunicaciones.

La Premio Nacional de Artes Plásticas 2015 Roser Bru ingresó a la Escuela de Bellas Artes en Santiago recién llegando a nuestro país con solo 16 años. Fue discípula de Pablo Burchard, Israel Roa y Nemesio Antúnez. Su trabajo se destaca por la elaboración de imágenes donde mezcla elementos de la biografía personal, la historia sociopolítica y la historia del arte, teniendo como temas recurrentes la muerte, la pérdida, la memoria y la constante asociación entre el pasado y el presente. Tras el Golpe Militar de Chile en 1973, su trabajo asumió un corte más crítico y dramático. La trayectoria de Roser Bru ha sido ampliamente reconocida con altas distinciones del mundo de la cultura como el premio Altazor y la Medalla al Orden del Mérito Artístico y Cultural Pablo Neruda, entre otros.

La académica Montserrrat Tetas llegó a nuestro país con tan solo 9 años, de la mano de sus padres y dos hermanos. Su familia se instaló en la ciudad de Linares, pero cuando ella ingresó a la carrera de Química y Farmacia en la Universidad de Chile, decidieron instalarse en la capital. Ahí comenzó su lazo con nuestro plantel donde poco tiempo después fue forjando su carrera en la docencia en la Facultad de Química y Farmacia y, posteriormente, en Medicina con su cátedra de Bioquímica. Además de formar nuevas generaciones en nuestra Universidad con sus conocimientos de Biología celular, Bioquímica, Fisiopatología, Fisiología Clínica General, Tecnología y Ciencias Médicas, la profesora Tetas desarrolló investigación en desarrollo y diferenciación celular, participó como coinvestigadora en varios proyectos Fondecyt y representó a nuestro plantel en importantes pasantías en Estados Unidos.

A la ceremonia, asistieron el embajador de España, Enrique Ojeda, su par de El Salvador, Víctor Manuel Valle; el pasajero del Winnipeg Ernesto Garrote; familiares de las galardonadas Roser Bru y Montserrat Tetas; la vicerrectora de Asuntos Académicos, Rosa Devés, los vicerrectores de Asuntos Económicos y Gestión Institucional y de Asuntos Estudiantiles y Comunitarios, Daniel Hojman y Juan Cortés, respectivamente; el decano de la Facultad de Ciencias Físicas y Matemáticas, Francisco Martínez; el vicepresidente del Senado Universitario, Gonzalo Gutiérrez, entre otros y otras representantes de la comunidad universitaria.

Con el fin de perpertuar el significado de la proeza humanitaria de asilo diplomático impulsada por el Presidente Pedro Aguirre Cerda y Pablo Neruda, el Rector Vivaldi junto a sus destacados invitados develaron una placa en el Patio Domeyko de nuestra Casa Central, donde también se exhibe una serie de fotografías del mítico desembarco.


"Del Winnipeg a la Universidad"

Dentro de las actividades realizadas esta semana en el marco de las Jornadas “A 80 años del Winnipeg”, encuentro que tuvo como objetivo reescribir la historia del exilio español en Chile a partir de reflexiones académicas y testimoniales, se realizó una mesa redonda titulada “Del Winnipeg a la Universidad. Contribuciones del exilio al espacio artístico, intelectual y universitario", que se llevó a cabo el pasado miércoles en el Salón de Honor de nuestro plantel.

Elena Castedo, autora del libro "El Paraíso" e hija de Leopoldo Castedo, historiador español que llegó a Chile con el grupo de exiliados que embarcaron en el Winnipeg, envió, a través de una misiva, “un abrazo caluroso a cada uno de los pasajeros del Winnipeg que todavía viven y a sus descendientes. También a los generosos investigadores que han preservado y siguen conservando vigente la memoria de este notable barco que a tantos nos salvó la vida o nos dio una nueva”.

“Hoy conmemoramos los 80 años de la llegada a Chile del Winnipeg, y en ese marco rendimos homenaje a sus hombres y mujeres que como Roser Bru, José Balmes, José Ricardo Morales, Leopoldo Castedo, Víctor Pey, y tantos otros, dejaron huellas en la historia política, social y cultural del nuestro país”, aseguró la vicerrectora Faride Zeran.

Refiriéndose al legado invaluable del barco francés que en 1939 llegó a Chile con más de 2.200 refugiados republicanos de la Guerra Civil Española, la vicerrectora Zeran señaló que también se trata de “un barco y una carga que hoy se funde con otros cientos de embarcaciones de refugiados y desplazados de la barbarie de potencias de Occidente, perpetrada principalmente en territorio del Magreb y del Medio Oriente, o de las crisis, guerras y violencias de estados ineptos de nuestro continente, en una de las peores catástrofes humanitarias que ha vivido la humanidad”.

“Todo estaba por nacer nuevamente en los corazones de aquellos valencianos. Hacinados, incómodos, pero hacendosos, a veces con nostalgias y otras de buen humor, fueron cruzando el Atlántico, el Caribe, el Canal de Panamá, y buena parte de las costas suramericanas. Sabemos que luego llegan a Arica, que luego estalla la Segunda Guerra Mundial. Al mismo tiempo, a bordo del barco, y esto es interesante porque desde ya nos habla de una vida cultural muy importante, se enseñaba historia, bailes populares, se redactaba un periódico a bordo, se hacían discusiones, foros, etc.”, explicó el académico de la Facultad de Filosofía y Humanidades, Andrés Morales.

Haciendo un análisis y reflexión sobre las contribuciones artísticas de José Balmes y Roser Bru, ambos galardonados con el Premio Nacional de Artes Plásticas, la presidenta del Instituto Chile y directora de la Academia Chilena de la Lengua, Adriana Valdés, explicó que “hay entre las obras pictóricas de ambos algunos parentescos que señalar. Un espectador, por distraído que sea, advertirá que ambos a veces incorporan fotografías o material impreso en sus cuadros, y algunas de ellas son de detenidos desaparecidos, que en distintas épocas trabajan las materias, las texturas y las manchas”.

Enfatizando en la importancia del legado artístico de Balmes y Bru, Adriana Valdés aseguró que “después del golpe militar, del exilio, del retorno se ha guardado, en general, salvo por la gente muy especializada, poca memoria de estas tensiones y dilemas en el campo pictórico político de izquierda”.

Finalmente, la directora de la Academia Chilena de la Lengua afirmó que Roser Bru fue pionera del arte latinoamericano y de una nueva iconografía basada en el cuerpo de las mujeres, y que “desde ese lugar es donde ella hizo patente las violencias sociales, políticas y culturales de su época, tal como lo hizo Balmes con las violencias sociales y políticas y culturales de la época anterior al golpe y posterior a él".

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