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Columna de opinión

Cambio Climático y Salud Mental en niños, niñas y adolescentes

La manera como el cambio climático afecta la salud mental de las personas, en particular a menores de edad, es el tema de análisis de esta columna de opinión del profesor de la Escuela de Salud Pública de la Universidad de Chile, Ignacio Silva Santa Cruz. El artículo fue publicado este jueves 12 de septiembre por el vespertino La Segunda.

En el mundo, más de 100 millones de niños, niñas y adolescentes están expuestos a estos eventos, y aquellos menores de 14 años son 44 por ciento más proclives a morir por factores medioambientales.

"En el mundo, más de 100 millones de niños, niñas y adolescentes están expuestos a estos eventos, y aquellos menores de 14 años son 44 por ciento más proclives a morir por factores medioambientales".

En el contexto de un creciente impacto del cambio climático, es posible esperar un aumento de la demanda por salud mental en nuestros niños, niñas y adolescentes, afirma el profesor Ignacio Silva.

En el contexto de un creciente impacto del cambio climático, "es posible esperar un aumento de la demanda por salud mental en nuestros niños, niñas y adolescentes", afirma el profesor Ignacio Silva.

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Columna publicada en La Segunda

El cambio climático y el consecuente aumento en la intensidad y frecuencia de los Eventos Meteorológicos Extremos tales como las sequías, tormentas, ciclones e inundaciones pueden impactar la salud de las personas en áreas como las enfermedades cardiovasculares, infecciosas y respiratorias. Al mismo tiempo, y a pesar de haber recibido considerablemente menos atención en la investigación, la salud mental de las personas puede verse afectada de manera creciente por el impacto de este fenómeno, especialmente en niños, niñas y adolescentes.

En el mundo, más de 100 millones de niños, niñas y adolescentes están expuestos a estos eventos, y aquellos menores de 14 años son 44 por ciento más proclives a morir por factores medioambientales (Pruss-stun & Corvalan, 2006). Junto con esto, un factor de desigualdad emerge con fuerza dado que el 80 por ciento de las muertes atribuibles al cambio climático ocurren en los países en vías de desarrollo y recaen principalmente en los niños, niñas y adolescentes (Faustini, 2014).

¿De qué manera afecta al cambio climático la salud mental de las personas?

En primer lugar, están los impactos directos en el desarrollo y severidad de condiciones psicológicas de curso más bien crónico, tales como el estrés pos-traumático, la ansiedad y la depresión. Además, están los llamados impactos indirectos en el entorno económico, social y medio ambiental, es decir los determinantes sociales de la salud. Un claro ejemplo de esto es el daño en escuelas en los lugares afectados. Finalmente, y tal como demuestra Majeed & Lee 2017, el cambio climático puede afectar creando estrés emocional y ansiedad respecto al futuro en el imaginario de los menores.

Hoy sabemos que los problemas de salud mental afectan en un 13,4 por ciento a los niños, niñas y adolescentes (Polanczyk et al., 2015), siendo la depresión una de las principales causas de enfermedad y discapacidad en esta población (OMS, 2018). Lo anterior, se vuelve aún más complejo entre aquellos menores que viven en condiciones de vulnerabilidad: sólo 8 de cada 10 quienes presentan un problema de salud mental reciben tratamiento y un 43 por ciento reporta no tener ningún contacto con servicios de salud mental (Anderson et al., 2017).

Esto se condice con las falencias en términos de la infraestructura considerando que el promedio de camas psiquiátricas para menores de 18 años es menos de 0,2 por cada 100.000 entre los países de bajos ingresos, frente a las 1,5 de aquellos de altos ingresos (OMS, 2018).

En la población infantil, alrededor de un 30 por ciento de los AVISA (Años de Vida perdidos para la salud) en este grupo se atribuyen a condiciones neuropsiquiátricas (MINSAL, 2017). La evidencia señala que la inversión en salud mental infanto-adolescente es fundamental y debe ser identificada como prioritaria (Botter-Maio Rocha et al., 2015). Esto principalmente en términos de la costo-efectividad de mejorar las condiciones de salud mental de los jóvenes, considerando sus efectos en la sociedad a largo plazo, incluyendo la salud de la población y el desarrollo de la población a nivel global (Mokdad et al., 2016).

En el contexto de un creciente impacto del cambio climático en la intensidad y frecuencia de los Eventos Meteorológicos Extremos, es posible esperar un aumento de la demanda por salud mental en nuestros niños, niñas y adolescentes en un contexto sumamente precarizado. Debemos actuar de manera urgente en un campo en el cual ya las políticas e inversiones son sumamente débiles. Tal como escribió nuestro premio nobel Gabriela Mistral en 1945 “Muchas de las cosas que necesitamos pueden esperar. Los niños no. A ellos no podemos responder “mañana”, su nombre es hoy.”

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