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Un alto para reflexionar sobre DD.HH.

La Facultad de Medicina inició las jornadas sobre derechos humanos en donde el académico y uno de los organizadores doctor Alberto Estévez planteó la necesidad de crear una unidad académica de DD.HH. que permita proyectar estos temas con responsabilidad.

Rosemarie Bornand, José Quiroga, Inés Pepper, Cecilia Sepúlveda, Manuel Guerrero, Alberto Estévez y Victoria Gallardo.

Rosemarie Bornand, José Quiroga, Inés Pepper, Cecilia Sepúlveda, Manuel Guerrero, Alberto Estévez y Victoria Gallardo.

Las jornadas se iniciaron el martes 2 de octubre y finalizan el jueves 4 de octubre.

Las jornadas se iniciaron el martes 2 de octubre y finalizan el jueves 4 de octubre.

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Facultad de Medicina

Una actividad extensa, intensa y muy emocionante vivieron los asistentes a las Jornadas de Derechos Humanos organizadas por los académicos de la Facultad de Medicina, doctores Alberto Estévez, Inés Pepper y Sergio Valenzuela.

La reunión, efectuada en el Salón Lorenzo Sazie, se centró en los derechos humanos políticos y civiles de primera generación. En la ocasión el doctor Estévez, director clínico de la facultad, resaltó que es importante que la comunidad universitaria haga un alto en el camino para reflexionar sobre este tema e, incluso, planteó la necesidad de crear una unidad académica de derechos humanos que esté alojada en la universidad y que permita proyectar este asunto con responsabilidad, especialmente entre los alumnos.

Por su parte, la profesora Inés Pepper, presidenta de la Comisión de Derechos Humanos de la Facultad de Medicina, señaló que si bien ha habido un progreso desde que la ONU hizo la Declaración Universal de los Derechos Humanos en 1948, "estamos muy lejos de cumplir con los deseos expresados en ese texto". Sin embargo, planteó, existe optimismo suficiente como para apostar a que las nuevas generaciones, con respeto y educación, aprenderán a convivir en paz.

Refrendando lo anterior se presentó un video en que diversos alumnos de la facultad leyeron uno por uno los derechos humanos consignados a mediados del siglo pasado.

Tortura y maltrato

El primer expositor fue el doctor José Quiroga, vicepresidente del Consejo Internacional de Rehabilitación de Víctimas de Tortura con sede en Dinamarca y director Médico del Programa de Rehabilitación de Torturados de Los Angeles, Estados Unidos. El profesional hizo un llamado a incorporar impostergablemente en el currículum de los estudiantes el tema de los derechos humanos.

Asimismo, dijo que el 75% de los países del mundo siguen practicando formas de tortura que tienen un impacto médico, psicológico y social en los individuos. "Se entiende por tortura el dolor físico o psicológico severo, con intencionalidad y propósito específico, que es ejecutado por un agente del Estado", apuntó.

También agregó que es importante condenar el maltrato que en algunos países no es penalizado legalmente, ello a pesar de que sus consecuencias son prácticamente iguales a las provocadas por la tortura. "Tenemos muchas tareas pendientes: hay que investigar sobre los efectos de la tortura y del maltrato, medir la efectividad de las intervenciones terapéuticas que deben ser aplicadas por un equipo multidisciplinario y evaluar el impacto que tiene la tortura en la segunda y tercera generación", comentó.

Por su parte, la asistente social y terapeuta familiar, Victoria Gallardo, quien ha estado dedicada a la defensa de los derechos humanos en la Vicaría de la Solidaridad y ha participado de la Comisión Valech, comentó que los conceptos de derechos humanos estuvieron ausentes de la reflexión universal por mucho tiempo. Recién después de la Segunda Guerra Mundial se tomó conocimiento real de ellos: "Por lo tanto, no ha sido obvio que todos seamos iguales en derecho, esto es el resultado de logros sociales", resaltó.

La profesional destacó durante su ponencia la situación chilena y la reacción tan significativa que tuvo la sociedad civil frente al tema, creando comités, fundaciones y otras organizaciones que fueron prioritarias para salvar la vida de cientos de personas y crear una conciencia social que ha merecido reconocimiento nacional e internacional. "Debemos construir una sociedad sobre valores que privilegien la convivencia, sin dejar de tener en cuenta las lecciones del pasado", acotó.

Experiencia propia

En tanto, la abogada a cargo del Programa de Derechos Humanos del Ministerio del Interior, Rosemarie Bornand, señaló que el alto número y la naturaleza de las violaciones, torturas, asesinatos y represiones cometidos tras el Golpe Militar de 1973, destruyó el tejido social del país, problema que se vio acrecentado porque el poder judicial abdicó de sus funciones, renunciando a la labor de revisar las sentencias de los tribunales de guerra.

"Nos preguntamos muchas veces si era adecuado participar en juicios que sabíamos eran farsas, pero lo hicimos porque era necesario para recurrir a organismos internacionales y además conformar un registro histórico de violaciones de derechos humanos que, posteriormente, ha sido muy útil", dijo la abogada, quien recordó que entre los procesados hay médicos y enfermeras.

Por otra parte, el sociólogo y asesor de la Unidad de Autoevaluación de la Vicerrectoría de Asuntos Académicos de la U. de Chile, Manuel Guerrero, contó la terrible experiencia que debió vivir con apenas 6 años, cuando su padre, madre, hermana y él mismo fueron encarcelados y torturados durante la dictadura, lo que culminó con la muerte de su progenitor.

El especialista hizo un análisis profundo sobre los motivos que pueden llevar a un sujeto a torturar a otro, lo que estaría relacionado con la subvaloración y también con sobrevaloración de la víctima. "Por una parte se la consideran infrahumana y por otra se justifica su exterminio en base a su supuesta peligrosidad social. Por eso decimos que la tortura no está bajo control y que debe preocuparnos, ya que hoy continúan ocurriendo abusos. En ese sentido valoro mucho esta jornada que nos ayuda a darle visibilidad a este tema", apuntó.

Finalmente, la doctora Cecilia Sepúlveda, decana de la Facultad de Medicina, recordó a la treintena de académicos, funcionarios y alumnos que fueron arrebatados de la facultad tras el Golpe de Estado. "Para nosotros es muy importante esta actividad en que analizamos el derecho a la vida, a la dignidad e integridad, que son valores esenciales de nuestra comunidad universitaria. En ese sentido, la memoria colectiva nos debe ayudar a reconstruir lo vivido para que nunca más vuelvan a vulnerarse los derechos humanos de las personas ", puntualizó.

Las jornadas finalizan el jueves 4 de octubre.

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