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Facultad de Medicina

Constelaciones familiares: técnica sanadora y preventiva

Es una de las terapias grupales con más seguidores que lleva al individuo a solucionar problemas que, incluso, se traspasan de generación en generación

Gladys Montecinos, Mariana Jeria y Eliana Morales

Entre las terapias grupales que ha tenido más seguidores en los últimos años destaca las Constelaciones de Hellinger, técnica que lleva al individuo a observar el lugar que ocupa al interior de su familia, para así solucionar conflictos que, incluso, pueden traspasarse de generación en generación.

Esta técnica, desarrollada por el teólogo y filósofo alemán Bert Hellinger, ayuda a las  personas a superar insatisfacciones en la relación de pareja, a hallar las causas que explicarían ciertos comportamientos de los hijos, a darse cuenta de los duelos no elaborados, a entender síntomas y enfermedades y reorganizar estructuras familiares que están fragmentadas.

Ello se logra reuniendo a varios individuos que, sin conocerse entre sí, son capaces de asumir los roles que le adjudica aquella persona que "constela", es decir, que se somete voluntariamente a la terapia. De esta manera se identifican asuntos que permanecen ocultos y que están generando problemas no sólo a la persona, sino a toda la familia.

"Es muy útil para intervenir grupos familiares disfuncionales, pero también permite prevenir problemas de salud mental", comenta la académica del Departamento de Psiquiatría y Salud Mental Sur de la Facultad de Medicina de la U. de Chile, Eliana Morales.

La docente explica que la terapia exige que haya una persona dispuesta a constelar, un grupo de individuos que asuma los roles que les asigne este sujeto y un monitor que oriente el proceso.

Maddie McCann
"Imaginemos un caso tan trágico y complicado como la desaparición de Madeleine McCann. Si la madre quisiera constelar ahora o en muchos años más, ella podría designar a cualquier persona que acuda a la terapia para que asuma el rol de su marido, de sus hijos mellizos, de sus propios padres y abuelos y, claro, de Maddie", comenta Eliana Morales.

La forma en que ella los ubicará en el espacio y la manera en que se comportarán estos sujetos sin haberles dado prácticamente ninguna información, excepto directrices generales, permitirá que ocurra la sanación. "Por razones que escapan al análisis racional, las emociones y sensaciones de las personas que asumen los roles son similares a las de quienes representan, lo que permite hacer brotar sentimientos espontáneos que pueden llegar a ser muy fuertes y terapéuticos", explica la psicóloga Gladys Montecinos, también académica del departamento.

En el caso de Maddie, si quien la está representando decide cerrar sus ojos y tenderse en el suelo por decisión propia o indicación de la madre, ello podría significar la aceptación de su muerte. "Si la persona que representa a la niña desaparecida se va del círculo o bien si pide que la abracen y consuelen porque está sola, podría ser una experiencia muy positiva para quien constela, sobre todo si el monitor le pide a la progenitora que repita algunas frases como: te buscamos por todas partes, nunca quisimos dejarte sola y siempre te amaremos", apunta Eliana Morales.

Efecto transgeneracional
La académica recuerda que las Constelaciones de Hellinger han sido empleadas para ayudar a familias que tienen entre sus miembros a detenidos desaparecidos y a sujetos que han muerto trágicamente como víctimas de accidentes o suicidios.  "Hay un transmisión transgeneracional de los conflictos y en ciertas ocasiones las familias producen verdaderos mitos sobre las personas que murieron o desaparecieron en circunstancias tan penosas, porque eso les permite rellenar los espacios vacíos, aunque no necesariamente subsanar los conflictos que subyacen y se traspasan de padres a hijos", comenta Gladys Montecinos.

Ello explicaría por qué los nietos o bisnietos cargan con estos problemas y al aplicar la terapia pueden cerrar el círculo. "Todos, sin excepción, tenemos incorporada una estructura familiar y al hacer la constelación somos capaces de llegar al punto nodal donde se suscitó el problema que determinó el destino de la familia. Al hallarlo, junto con producirse muchas veces una explosión emocional, se genera un encuentro sanador, lo que puede, además, ser preventivo", recalca Eliana Morales.

Las académicas plantean que en el caso de Maddie, quizás sería positivo que la madre seleccionara dentro del grupo a una persona que representara al secuestrador para reconciliarse con su historia, por dura que ésta sea. "Lo importante es resolver los conflictos porque toda esa pena, ira, miedos y problemas pasarán a las siguientes generaciones, entorpeciendo las relaciones entre los individuos", acotan.

Taller
Eliana Morales recuerda que el grupo humano que colabora en la constelación tiene una energía y pulso propios que lo transforman en un sistema viviente repleto de cargas emocionales. De hecho, explica, aunque la persona no esté constelando, participar en la terapia también le dará alivio y tendrá un efecto positivo.

Justamente, para profundizar en esta terapia el Departamento de Psiquiatría y Salud Mental Sur impartió entre el 16 y 17 de noviembre el IV Taller de Constelaciones Familiares de Hellinger, orientado principalmente a profesionales que trabajan en el área de la salud y educación.

La actividad fue desarrollada por la sicóloga Mariana Jeria, con más de 20 años de experiencia en esta técnica, quien se formó con el propio Bert Hellinger. "Esta sicóloga de la U. de Chile, quien actualmente vive en Francia, está muy interesada en formar un grupo permanente que trabaje las constelaciones en el país", apunta Gladys Montecinos.

 

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