Buscador de noticias

Por título o palabra clave
  • Por fecha de publicación
Facebook Tweet Google+

Facultad de Artes

Artista visual, subdirector de Extensión, Vinculación y Comunicaciones y director del Laboratorio Multimedial:

Arturo Cariceo y sus notas para una historia de la invisibilidad

Invisible, Encore, Do It, Overground y Lightco son los nombres de las obras que el académico del Departamento de Artes Visuales ha exhibido durante el segundo semestre de 2008. Y es que, tras estar con varios proyectos artísticos abandonados, volvió a sumergirse en el Libro de los Pasajes de Walter Benjamin para traer de regreso sus obras invisibles.

Para Arturo Cariceo, el segundo semestre de 2008 estuvo caracterizado por el regreso de las obras invisibles de este artista visual.

Para Arturo Cariceo, el segundo semestre de 2008 estuvo caracterizado por el regreso de las obras invisibles de este artista visual.

La intervención de la imagen descalzada en la columna de la galería, la realizó el artista Fernando Sánchez, quien creó para ello un dispositivo especial.

La intervención de la imagen descalzada en la columna de la galería, la realizó el artista Fernando Sánchez, quien creó para ello un dispositivo especial.

Ásí debería verse Lightco en condiciones ideales de oscuridad. De igual forma, la banda de sonido debería haber sido proyectada con audio 5.1.

Ásí debería verse Lightco en condiciones ideales de oscuridad. De igual forma, la banda de sonido debería haber sido proyectada con audio 5.1.

Enlaces relacionados
Proyecto Loyola Records
Contenidos vinculados
"INVISIBLE desmonta la relación entre arte, política y mercado"
Arturo Cariceo prepara disco en línea con experimentos sonoros
Arturo Cariceo presenta disco en línea con sonidos psicofónicos
Atentaron contra exposición "INVISIBLE" de Arturo Cariceo

"Mi decisión de vivir en pleno centro de Santiago fue decisiva y categórica", señala Arturo Cariceo sobre este año 2008 que estuvo caracterizado por el regreso de las obras invisibles de este artista visual a salas de exposiciones que cumplían con los requisitos que pedía. Como explica, "necesitaba retomar los matices y recovecos de varios proyectos artísticos que tenía abandonados desde hace 6 años, y que estaban urdidos en el 'Libro de los Pasajes' de Walter Benjamin, ese manuscrito inconcluso de miles de fragmentos y apuntes".

Fue al situarse en el centro cívico de la ciudad de Santiago cuando el académico y subdirector del Departamento de Artes Visuales encontró "las cargas de profundidad que resonaban cuando hundía la mirada en las innumerables notas y citas que Benjamin dejó, entre otras cosas, con signos que aún no logran ser descifrados (y que escribía siempre al margen derecho). Modo indescifrable de trabajar de un personaje que tejió una serie de leyendas sobre cómo debía ser leído su proyecto perdido".

Por ello es que en las cinco obras que exhibió entre octubre y diciembre de este año, transcribió -"aún en un estado larvario", dice- la lectura de los densos aforismos y fragmentos contradictorios entre sí o sin asociaciones entre ellos que Walter Benjamin acumuló durante trece años para su Libro de los Pasajes. "Vueltas de tuerca abundan en estas Obras Invisibles a los pequeños momentos singulares que expuso el filósofo con sus ocurrencias abreviadas que no permiten conocer cómo pensaba unirlos y que, sin embargo, me nutrieron el modo cómo quise alegorizar la actual construcción de las fuerzas productivas del neocapitalismo chileno y la globalidad desde el pesimismo de los recovecos del centro cívico", explica al respecto.

Lightco

La última de sus obras invisibles exhibida fue "Lightco", la que se presentó en el marco de la muestra "Ultra Light" que reunió a Arturo Cariceo con las artistas Jesús Román y Sandra Molina, y se presentó durante diciembre de 2008 en la Galería Balmaceda Arte Joven. "La invitación a exponer en Balmaceda 1215 me brindó la oportunidad de plasmar la baza del Libro de los Pasajes con un delicioso pie forzado: remitirme a diez años atrás", señala el académico del Departamento de Artes Visuales sobre ello.

Y agrega: "En sus anotaciones, Benjamin no es todo lo que parece, y desvela las dudas e imperfecciones de pensar como si las sinapsis fueran cortadas por un patrón sin lógica ni previsibilidad. Advierte que perderse en una ciudad, como puede uno perderse en el bosque,  requiere mucha práctica. Y así, como en todas mis Obras Invisibles, me dejé llevar por el ajetreo del paseante ocioso, libre de soñar, observar, meditar y vagar mediante trabajos colaborativos. Ahora, junto a la artista Nury González, quien eligió para la ocasión tres de mis viejos videos".

Y es que como esta muestra estaba enmarcada en la curatoría 10 años atrás, Nury González, también académica del Departamento de Artes Visuales y Directora del Museo de Arte Popular Americano, MAPA, seleccionó tres videos producidos en 1998 por este artista visual, quien en ese entonces los hizo circular en formato de disco compacto y sólo para ser visto en el reproductor casero de la sala de estar o dormitorio, para dar forma a la obra que exhibió en Balmaceda 1215.

Los videos elegidos tienen como elemento unificador la alegorización del cinismo cívico percibido en los ambigüos giros políticos del país durante el cambio de siglo. Cada uno de ellos conduce a una inversión ideológica inestable al no revelar si expresan una postura de izquierdas o derechas. "Son imágenes enigmáticas que intenté contextualizarlas en la teoría de la capacidad mimética de Benjamin, produciendo y percibiendo semejanzas mediante los logros del lenguaje, la escritura y las imágenes", cuenta Arturo Cariceo.

Fue Nury González quien decidió montarlos simultáneamente, reeditarlos de manera diacrónica en uno sólo y proyectarlos parcialmente sobre la única columna existente al interior de la galería de Balmaceda 1215. Como esta Obra Invisible era parte de la muestra "Ultra Light", el montaje lumínico de las otras dos expositoras también intervinieron en lo proyectado, generando cierta dificultad en la percepción del video, aportando un realismo sucio y una inquietud tecnológica al aparente acabado de "Lightco".

"Las Obras Invisibles tienen tramas intrincadas y algo barrocas, urdidas bajo el guión de lo colaborativo. Al igual que en el Libro de los Pasajes, lo fragmentario expuesto en el trabajo colaborativo con distintos artistas impide toda forma corriente de exhibición, indicando que todo el peso de lo presentado termina sosteniendo un montaje incierto", señala Arturo Cariceo sobre la forma en que trabajar sus proyectos artísticos.

En parte, eso es lo que explica la presencia de una nueva intervención en "Lightco": la intervención de la imagen descalzada en la columna de la galería que realizó el artista visual Fernando Sánchez, quien creó para ello un dispositivo que soportó no sólo el proyector y el reproductor, sino que expuso una prótesis invasora a modo de alegoría de un miembro u órgano tecnológico que afectaba al cuerpo anfitrión, es decir, la galería.

"Lightco", titulada así por un juego visual y fonético que hace que se lea "laico" y de a entender, además, con el sufijo "co" una identidad corporativa de país con poco peso crítico, "explora las consecuencias que tiene que experimentar el presente, la actualidad chilena, como -citando a Benjamín- el mundo de la vigilia al que se refieren los sueños", explica el artista visual y académico del Departamento de Artes Visuales.

Y añade: "Así, renuncio a toda interpretación manifiesta hasta que ocurre el montaje chocante de todas las intervenciones, dejando aparecer significados aún no conscientes que comentan nuestra realidad concreta: la presente sincronía electoral que dejó aparecer una fantasmagoría de hace diez años atrás. Esta acción disolvió la sensación de lo novedoso en la exhibición, experiencia preservada en las intervenciones de la artista Karen Bórquez al recrear fotográficamente el montaje ideal de Lightco y documentar el real al interior de Ultralight".

Lightco debía ser proyectado, idealmente, con audio 5.1 y en una galería totalmente a oscuras, sin embargo, consciente de que el sonido sería demasiado invasivo para las obras de las otras expositoras, Arturo Cariceo decidió "eliminar la banda de sonido así como también me despreocupé de la falta de la oscuridad necesaria porque la capacidad lumínica del proyector permitía que el video fuese visto aún con la fuerte incidencia de los focos de la sala".

Como él mismo explica, "estas concesiones no violan el espíritu del proyecto sino contienen la estructura interna reguladora del mismo que aspira nada menos que a la redefinición de la discordia entre el ego del artista y el interés por desestablecer la modalidad de 'autor'". Y es que, para Arturo Cariceo, el artista trabaja como un director de cine o de televisión, pero sin el interés en hacer sólo películas que sobrelleven la taquilla o programas para satisfacer el people meter.

"Me refiero a que el artista trabaja sometiendo el efecto-firma de su obra al trabajo colaborativo y cooperativo con otros artistas como se hace en la industria. Guste o no. Relación que se da a veces como 'auteur', otras como un engranaje más de las 'majors' y la más de las veces como propia de un 'maverick'. Pienso en Orson Welles, Andy Warhol y Dr. Dre al decir esto. En nadie más. Aunque la última vuelta de tuerca del artista es saber que siempre será el productor ejecutivo de su propia obra antes que el director", sentencia.

El adelgazamiento de lo vivido

Como la curatoría de Balmaceda esta vinculada a diez años atrás, los tres artistas que presentaron sus obras en el marco de "Ultra Light" debieron retomar historias pasadas con el doble propósito de "tensionar mediante un acto de significación artística las probabilidades melancólicas que la oportunidad otorga y el riesgo de reducir el hecho pasado a mera anécdota", explica Arturo Cariceo.

Y agrega: "Este arranque se prestó para ingresar directamente en la actividad de autoorganización de los fenómenos del recordar poniendo el acento sobre el aspecto de cómo el comportamiento narrativo de lo vivido hace diez años sufre cierto adelgazamiento depositado en el lenguaje hablado, el escrito y en otros recuerdos, como los del Arte, connotando de paso al título de la exposición con las bajas calorías o el poco peso crítico".

¿A qué te refieres específicamente?

Al indagar en las mutaciones de los recuerdos, sin obviar los colectivos que conviven junto a los individuales, se puede comprender lo nebuloso de la conservación de la información que retenemos para explicar nuestras actuales impresiones o aquellas que ya contamos como pasadas. Lightco es reflejo del proceso de adquisición de recuerdos mediante complicadísimos recorridos culturales que organizan todo de modo melancólicamente, en una relación fantasmagórica con el centro cívico mientras me reubico con mi laberíntica Obra Invisible en el lugar exacto del presente. Punto de fuga benjaminiano que torna confuso y ambiguo mis pasajes, un desequilibrio que probablemente sea el mayor acierto.

¿Cómo así?

Walter Benjamín llamó relatar el pasado la lectura de uno mismo al revés, lo que ya es un contraste de proporciones líricas enterrado como un guiño de incorrección filosófica en Lightco. Y es que independiente como resultara esta Obra Invisible busqué adentrarme en una historia repleta de sucesos cuya conexión aparente fuera que ningún recuerdo personal tuviera un papel estelar porque las cosas recordadas, puros fragmentos o ruinas, son acontecimientos fantasmagóricos del país, que nos exceden y que habitamos entre líneas en la consoladora y vacía actualidad. Lightco fue montada como una especie de conjuración de los elementos destructivos de nuestro heroísmo neoliberal.

¿Por qué estuviste tanto tiempo sin exhibir?

Soy reacio a exponer en espacios artísticos: galerías, museos o participar en bienales o eventos similares. Sostengo esta infrecuente metodología desde mi época de estudiante de pregrado. Tampoco asisto a inauguraciones, ni a las mías. En gran medida, esto se debe a que entre 1987 y 1993 realicé exposiciones donde desmonté el contexto de una obra exhibida, el ritual social de la inauguración, la documentación y difusión de la muestra hasta la mercantilización de lo exhibido. Esto culminó con exposiciones por fax y contestadoras telefónicas que lograron continuidad con la aparición de internet. Si bien a veces me invitan a exponer, acepto si la curatoria garantiza el montaje de Obras Invisibles consecuentes con mis tics poéticos.

¿Por qué Obras Invisibles?

Llamo a mis obras "invisibles" porque son hiperrealistas. Son intervenciones cuya capacidad mimética se camufla en el entorno de manera tal que para el espectador no avieso pasan desapercibidas. Sólo las puedes ver si desprejuicias la mirada, reconvirtiéndolas en experiencias irreductibles a valor de uso y cambio, lo que automáticamente las torna imperceptibles. Intento preservar con mis Obras Invisibles un contacto directo mediante la conducta mimética, que, siguiendo a Benjamín, no sólo nutre lo que se presenta sensiblemente a los ojos sino confluyen otras subtramas que al final nos dejan la pregunta: ¿Qué hemos visto? Firme en esta dirección, redacté un decálogo sobre lo que una Obra Invisible debe ser.

  • Compartir:
    http://uchile.cl/u49281
Su mensaje fue enviado correctamente
Nombre del Destinatario:
E-mail destinatario:
Su nombre:
Su e-mail:
Comentarios: