Universidad de Chile

Buscador de noticias

Por título o palabra clave

UChile.online

¿Por qué incomoda el Museo de la Memoria?

 Ricard Vinyes, Profesor visitante en Departamento de Psicología

Ricard Vinyes, Profesor visitante en Departamento de Psicología

Documentos adjuntos
Columna en Diario la Segunda

Ricard Vinyes, Profesor visitante en Departamento de Psicología. Iniciativa Bicentenario Juan Gómez Millas.

Desde que la Presidencia de la República anunció la creación de un Museo de la Memoria y los DD.HH., un círculo de la sociedad chilena con fuerte poder mediático ha expresado hostilidad militante contra la institución. El argumentario es bien simple: desautoriza al museo por limitar la exposición permanente a los años de dictadura, ya que así omite las causas que a su entender justificaron el golpe de Estado de 1973. Hay víctimas que no aparecen en el Museo, no están todos, faltan los que sufrieron el gobierno del Presidente Allende, aquellos que no tuvieron más remedio que preparar el golpe, o aplaudirlo, aunque después -cuentan- quedaran sumidos en la pesadumbre por la imagen de su país ensangrentado. La consecuencia es una ética golpista: golpe de Estado sí (sólo cuando es necesario); violación de DD.HH., no. Es en esta distinción retórica en la que el pinochetismo cultural y social busca su respetabilidad, desde los tiempos de Jaime Guzmán.

Quienes argumentan que sólo aparece una parte de la sociedad chilena no quieren darse cuenta de que los ciudadanos destruidos por la dictadura no son una historia o un relato, y aún menos una parte de la sociedad, sino que en realidad incluyen toda la historia, todo el relato contemporáneo en debate y toda la sociedad chilena, puesto que el daño sufrido incluye a los perpetradores y también a los que aplaudieron pero no actuaron, a los que miraron hacia otro lado, a los compungidos; es decir, a toda forma de conducta, a toda moral. Esa fue la advertencia de Jaspers cuando nos aleccionó sobre el problema de la culpa en la sociedad del Tercer Reich: «Hay una solidaridad entre hombres como tales que hace a cada uno responsable de todo el agravio y de toda la injusticia del mundo, especialmente de los crímenes que suceden en su presencia o con su conocimiento. Si no hago lo que puedo para impedirlos, soy también culpable».

Que nadie tema estar ausente en el museo. Los restos de Lonquén, de Calama, de Pisagua incluyen a quienes los hicieron posibles. Todos están ahí sin exclusión; está su obra, su legado. Sospecho que esta presencia espectral es lo que disgusta, porque avergüenza. Pasar de la condición de salvapatrias a la de culpables resulta éticamente insoportable, ése es el tema. Lo que conocemos como «problema alemán» -es decir, cómo fue posible que una sociedad capaz de notables éxitos en todos los campos pensara y generase aquella destrucción sistemática- tiene su versión latinoamericana en Chile, y el Museo de la Memoria plantea esa pregunta, al igual que el Museo Memorial del Holocausto en EE.UU., o el de Berlín, o el de París. Nadie está ausente; el problema es que quieren verse distintos a como fueron, a como son. El museo es una apelación.

 

Vinyes, Ricard, Profesor visitante en Departamento de Psicología. Iniciativa Bicentenario Juan Gómez Millas
UChile

Jueves 28 de junio de 2012

  • Compartir:
    http://uchile.cl/un82971
    Copiar
  •  
  •  
  •  
  • Más

UChile.online

Su mensaje fue enviado correctamente
Nombre del Destinatario:
E-mail destinatario:
Su nombre:
Su e-mail:
Comentarios: