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Facultad de Artes

Creación artística al interior de la Universidad de Chile

Gonzalo Díaz: "Esta iniciativa abre espacio a la valoración artística"

"Propuesta de Actualización de Criterios de Meta-Valoración Académica de la Creación Artística" se titula el proyecto del Consejo de Evaluación que este artista, académico del Departamento de Artes Visuales y Premio Nacional de Artes dirigió junto a Cristóbal Holzapfel. El trabajo, que se extendió por más de un año, tuvo como objetivo establecer criterios e indicadores consensuados para la medición y evaluación académica de la creación artística al interior de la Universidad de Chile.

"Propuesta de Actualización de Criterios de Meta-Valoración Académica de la Creación Artística" es el proyecto del Consejo de Evaluación, cuyos resultados fueron presentados en enero pasado.

"Propuesta de Actualización de Criterios de Meta-Valoración Académica de la Creación Artística" es el proyecto del Consejo de Evaluación, cuyos resultados fueron presentados en enero pasado.

"Hablar de meta-evaluación soluciona el problema del juicio estético que metía su cola en la evaluación académica", dice Gonzalo Díaz, quien dirigió este proyecto junto a Cristóbal Holzapfel.

"Hablar de meta-evaluación soluciona el problema del juicio estético que metía su cola en la evaluación académica", dice Gonzalo Díaz, quien dirigió este proyecto junto a Cristóbal Holzapfel.

Durante un año y medio se trabajó en este proyecto que fue impulsado y coordinado por el Consejo de Evaluación, traduciéndose en una Rúbrica de Criterios y en un Formulario Único.

Durante un año y medio se trabajó en este proyecto que fue impulsado y coordinado por el Consejo de Evaluación, traduciéndose en una Rúbrica de Criterios y en un Formulario Único.

"Debe existir un formulario capaz de recoger adecuadamente todas las actividades creativas que se den al interior de la Universidad de Chile", dice Gonzalo Díaz.

"Debe existir un formulario capaz de recoger adecuadamente todas las actividades creativas que se den al interior de la Universidad de Chile", dice Gonzalo Díaz.

En el marco de este proyecto se trabajó, además, en la definición de Doctorado por Obra, Doctorado por Trayectoria y aquello de la equivalencia del grado de Doctor.

En el marco de este proyecto se trabajó, además, en la definición de Doctorado por Obra, Doctorado por Trayectoria y aquello de la equivalencia del grado de Doctor.

"Creo que el Rector vio que era suficiente para justificar una respuesta institucional y específica", añade Gonzalo Díaz respecto al anuncio de la creación del Departamento de Creación Artística.

"Creo que el Rector vio que era suficiente para justificar una respuesta institucional y específica", añade Gonzalo Díaz respecto al anuncio de la creación del Departamento de Creación Artística.

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"Uno podría decir que esta inquietud tiene una larga historia que comienza en la época de la Reforma Universitaria. De hecho, creo que fue Balmes quien hizo el primer intento serio de poner la creación artística a nivel universitario en un periodo en que la Universidad de Chile estaba modificando su paradigma de una universidad docente a una científica de investigación, modelo que hoy impera en el todo el mundo. Entonces, como el espacio universitario académico es más bien científico, las disciplinas artísticas siempre se sentirán incómodas porque no logran hacer valer la especificidad de su funcionamiento, siendo ése el contexto en que se inscribe este proyecto", responde Gonzalo Díaz al preguntarle por el diagnóstico que originó la Propuesta de Actualización de Criterios de Meta-Valoración Académica de la Creación Artística, proyecto del Consejo de Evaluación que dirigió junto a Cristóbal Holzapfel y cuyos resultados fueron presentados en enero de este año ante la comunidad y las más altas autoridades de la Universidad.

La propuesta, enmarcada en el Proyecto de Desarrollo Institucional de la Universidad de Chile, tenía como objetivo establecer criterios e indicadores consensuados para la valoración, medición y evaluación académica de la creación artística en atención a una condición meta-evaluativa, antecedentes a partir de los cuales se generó una propuesta de Formulario Único para el acopio de información académica que permitirá incluir cualquier manifestación y/o acción académica en miras a actualizar y optimizar los procesos de evaluación y calificación. Impulsado y coordinado por el Consejo de Evaluación, la iniciativa contó con la participación de representantes de la Vicerrectoría de Asuntos Académicos, de la Vicerrectoría de Investigación y Desarrollo, de la Vicerrectoría de Extensión, de las Comisiones Superiores de Evaluación y Calificación y de las unidades académicas involucradas: los departamentos de Arquitectura, Diseño, Artes Visuales, Danza, Música, Teatro y la Carrera de Cine y Televisión.

El "Modelo para el diseño y evaluación de Procesos Estratégicos" fue la metodología utilizada para desarrollar esta propuesta, "modelo que hemos empleado en todos los proyectos del Consejo de Evaluación, que ha funcionado muy bien y que ha sido fundamental metodológica, institucional y políticamente hablando", dice Gonzalo Díaz, quien con anterioridad ya había trabajado en un proyecto similar del Consejo de Evaluación titulado Análisis y Actualización de la Evaluación de la Investigación en las Áreas de Humanidades, Ciencias del Arte, Ciencias Sociales y Ciencias de la Comunicación, iHACS, estudio que corroboró la existencia de disciplinas cuyo quehacer académico no se rige por los mismos cánones que las ciencias básicas y exactas. "En este proyecto, y en relación con las disciplinas vinculadas al arte pero que no significan creación artística, hablamos de 'ciencias del arte', un concepto que abarca todas las disciplinas teóricas sobre el arte, como historia del arte, estética, semiología, musicología o teoría del arte, para diferenciarlo de la creación artística propiamente tal, que pertenece a otro reino", añade al respecto.

De allí la formulación de la Propuesta de Actualización de Criterios de Meta-Valoración Académica de la Creación Artística, proyecto en que se trabajó durante un año y medio y que se tradujo en una Rúbrica de Criterios y en un Formulario Único, instrumentos que permitirán avanzar hacia una mayor estandarización del proceso de valoración de la creación artística en el ámbito académico universitario. "Hablar de meta-evaluación soluciona el problema del juicio estético que metía su cola en la evaluación académica, porque el trabajo de un artista debe validarse de acuerdo a la instancia en que se exhibe o se produce, al igual que un científico que publica un paper en determinada revista", explica Gonzalo Díaz, agregando que "se trata de reconocer el juicio experto de otros tanto en el sistema científico internacional como en la comunidad artística, que opera, al final, del mismo modo. Entonces, ése es el cambio que me parece fundamental porque supera esta cuestión impropia del juicio estético".

Esa incomodidad de la que habló en un comienzo, ¿es recíproca? Es decir, ¿la Universidad también está incómoda frente a la producción artística?

Habría que preguntarle a don Andrés Bello, aunque creo que cada vez más "la universidad", es decir, las facultades científicas, ven con mayor comprensión la actividad artística porque es una asunto del que se ha hablado y repetido hasta el cansancio en distintas instancias. Además, el Rector tiene una marcada comprensión de este tema, lo que ha quedado manifestado al insistir en que las humanidades y las ciencias sociales, que pertenecen al ámbito de la investigación propiamente tal, tienen características y condiciones de producción específicos que no pueden ser asimilados tan inmediatamente a los procedimientos de evaluación que se acostumbran en las ciencias básicas y exactas, y cuyos resultados se refieren siempre a publicaciones en revistas ISI, etc. Entonces, está más solucionada la cuestión de la evaluación en ese ámbito que en el del arte, donde, tal como le comentaba, se tendía a hacer la evaluación académica a partir de juicios estéticos, realizado además, por personas que son inhábiles para hacerlo, como son las comisiones superiores de evaluación y calificación, donde la gran mayoría de sus integrantes son científicos y no artistas o críticos de arte.

¿Y ello a qué responde?

Eso es algo que siempre pasa la Universidad de Chile y me imagino que en todas las grandes universidades, porque la mayoría de las facultades son científicas. De hecho, son sólo siete las disciplinas, de entre todas las que se cultivan en la universidad, que el proyecto reconoce como artísticas, quedando incluso Literatura fuera porque la Facultad de Filosofía y Humanidades manifestó no tener actividad académica de creación literaria. Y, como argumento, se dice que la Universidad de Chile no contrata a nadie por ser un gran poeta o novelista, sino porque sabe de literatura inglesa o de crítica literaria, mientras que en Arte sí se contrata a quienes son artistas porque, como tales, se cree conveniente que ellos enseñen lo que hacen. Entonces, la meta-evaluación no sólo elimina el problema del juicio estético del que le hablaba, sino que además elimina esa otra tendencia que suele darse entre los artistas de la Universidad, porque como es un tanto complejo hacer esta evaluación, entonces es más cómodo decir que lo que hacemos es inevaluable e inconmensurable: seríamos unos seres tan extraordinariamente especiales que hacemos "cosas que son imposibles de evaluar".

¿Ese discurso salía desde la Facultad de Artes?

Es un discurso que expresa un criterio que siempre termina saliendo. De hecho, en las primeras reuniones que hicimos con expertos en el marco del desarrollo del iHACS, hubo académicos que dijeron que las ciencias sociales eran inconmensurables. Entonces, se diría que con mayor razón el arte. Y eso se repite en la actual Comisión de Evaluación de la Facultad de Artes, instancia en la que participo desde hace un par de meses y donde el criterio tiende a ser más o menos ése, con la salvedad de que se trata, en este caso, de evaluación de pares que conocen los pormenores de las disciplinas artísticas y sus condiciones de producción. Pero hablando en general, la evaluación académica debería realizarse a partir de una adecuada acreditación documental de las obras -ése es el "curriculum normalizado"- que permita a cualquier persona interiorizada de los criterios jerárquicos establecidos en el Reglamento de Carrera Académica, evaluar la producción artística de un artista, independiente de la disciplina de la que provenga el evaluador.

La propuesta: Criterios e instrumento

La Rúbrica de Criterios y el Formulario Único fueron las propuestas emanadas de esta iniciativa dirigida por Gonzalo Díaz y Cristóbal Holzapfel. La primera tuvo como referente las rúbricas de criterios de valoración que surgieron en el marco del desarrollo del iHACS y que sirvieron como ejemplo para la elaboración de esta propuesta: una única rúbrica que permita guiar la evaluación de toda manifestación de creación artística, contribuyendo así a la sistematización y homogeneización de los procesos de gestión académica. Por la complejidad de la tarea, además se llevaron a cabo dos estudios comparados de criterios de valoración de la creación artística realizados a nivel internacional, privilegiando el análisis de las instituciones mejor posicionadas en los rankings a nivel latinoamericano e internacional, como Harvard, Yale, Auckland, Autónoma de México y Universidad de Buenos Aires, entre otras casas de estudio.

Así fueron emergiendo definiciones generales de la actividad académica y de la creación artística, criterios de promoción de la carrera académica y "productos" a declarar por jerarquía, encontrándose una homologación entre criterios de investigación y creación en los que predominaba la evaluación de pares como criterio de reconocimiento, la publicación en instancias validadas de difusión, así como la originalidad y actividad profesional establecida. "Es decir, evaluar a partir de la acreditación documentada del trabajo del artista de acuerdo a parámetros preestablecios", señala Gonzalo Díaz.

De esa forma es que la Rúbrica, que debe ser constantemente revisada y actualizada, operará como una matriz que permita transversalizar criterios, estandarizando y objetivando un proceso que es eminentemente subjetivo y que continuará con la implementación de un instrumento que permita clasificar de mejor forma las manifestaciones y/o productos con fines estadísticos y facilitar una precalificación del producto, al corresponder las categorías a las dimensiones y niveles expuestos en la Rúbrica de Criterios. Dicho instrumento se corresponde con un Formulario Único compuesto por 18 campos y 49 subcampos en una estructura estandarizada que abarcaría las manifestaciones y acciones académicas de la creación artística, categorías producidas en función del análisis realizado durante el proceso de formulación de la Rúbrica y que sintetiza en un solo listado las dimensiones de las pautas de Calificación para las disciplinas artísticas.

Profesor, ¿cuándo comenzará a implementarse el Formulario Único?

Está siendo puesto a prueba ahora. Fue enviado a los integrantes del Comité para que lo pusieran a prueba entre sus académicos con el objetivo de ajustar algún detalle de acuerdo a la realidad de cada disciplina. Es más, le pusimos Formulario Único porque nos dimos cuenta de que puede ser aplicado a toda la Universidad de Chile. Ésa es la pretensión del Consejo de Evaluación, que la Universidad de Chile tenga un solo formulario donde quepa toda la actividad creativa académica, sea científica, técnica, científico-técnica, artística o de humanidades y ciencias sociales, porque así como hay un solo Reglamento de Carrera Académica para toda la Universidad, que define los mismos criterios jerárquicos para un bailarín y para un biólogo, creemos que debe existir un formulario capaz de recoger adecuadamente todas las actividades creativas que se den al interior de la Universidad de Chile. Por eso es que estamos ajustándolo de acuerdo a las observaciones que hagan los académicos para implementar este Formulario que tiene la ventaja de tener "profundidad computacional" y, con ello, de permitirnos conocer cuantitativamente la actividad artística en la Universidad de Chile.

¿Automáticamente?

Bueno, las actividades las ingresan los académicos en los procesos regulares de calificación que ocurren cada dos años. De acuerdo a este Formulario lo podrán hacer de manera adecuada. El mismo proceso de calificación valida esa información. Teniendo la información parametrizada y verosímil se podrá contabilizar, clasificar y analizar mucho más fácilmente que hasta ahora. Por eso es que cuando el Rector entrega su cuenta al Consejo Universitario, al Senado, al Ministerio de Educación o al público en general, cuantifica la investigación científica pero no la creación artística, porque esos datos no siempre están actualizados, porque no se recoge la información adecuadamente. De hecho, cuando iniciamos este proyecto, sabíamos que era fundamental contar con un mapa de la actividad artística para saber qué y cuánto hacemos, pero intentar recopilar esa información tal como está registrada actualmente en el Proceso de Calificación fue muy difícil y engorroso porque no estaban claros los conceptos y las denominaciones.

¿El hecho de que actualmente estén en periodo de ajustes, implica que el Formulario comenzará a operar en 2014?

Se espera poder emplear este Formulario en el Proceso de Calificación que se inicia ahora. De hecho, la Comisión Superior de Calificación, que participó activamente en este proyecto, está de acuerdo pues además es técnicamente posible.

¿A qué cree usted que se deba esta especie de acuerdo transversal para abordar la problemática de la creación artística en este momento en particular?

Esta cuestión se viene machacando desde hace tiempo, desde Balmes, como le comentaba, cuando la Universidad de Chile tenía un verdadero carácter de universidad pública, estatal y nacional. Sin embargo, ese trabajo quedó ahí, interrumpido como muchas cosas en la universidad. Ahora tenemos una gran ventaja pues el Rector tenía como parte de su programa la implementación de este enorme proyecto de desarrollo y revitalización de las humanidades, las artes y las ciencias sociales, una cuestión totalmente inesperada viniendo de un ingeniero y un importante punto a favor para esta propuesta que claramente se vincula a la Iniciativa Bicentenario. Pero claro, en esta lógica científico tecnocrática y en el contexto neoliberal de la hipermercantilización de todas las actividades humanas, las artes, las humanidades y las ciencias sociales efectivamente están devaluadas en todo el mundo.

¿Por qué?

En nuestro caso, una causa evidente es la intervención militar en la Universidad, pero corresponde además a una tendencia a nivel internacional. Lo comprobamos en los estudios comparativos que arrojaron como resultado que en todas partes existía este problema. De hecho, fue bien impresionante porque hicimos una consulta a cincuenta importantes universidades del mundo, y en sus respuestas se notaba que ése era un problema mundial, esta deflación de las humanidades versus la inflación y supremacía de la lógica científico técnica.

Desde esa perspectiva, ¿cómo recibieron el anuncio de la creación del Departamento de Creación Artística?

Eso surgió inesperadamente ahí mismo, en el seminario que a mediados de enero hicimos para presentar los resultados de este proyecto, y es signo de que éste fue un trabajo consistente, con conceptos claros, metodología y propuestas precisas. Por lo tanto, creo que el Rector vio que era suficiente para justificar una respuesta institucional y específica a esta cuestión de la que se había estado hablando y con la que la Universidad de Chile estaba en deuda desde hace rato. Y este Departamento de Creación Artística estará alojado en la Vicerrectoría de Investigación y Desarrollo porque el concepto de Investigación científica y tecnológica implica una dimensión de creatividad que se comparte ejemplarmente con la Creación artística. Eso está reconocido en el Estatuto y en los reglamentos, y aunque ha sido más o menos letra muerta hasta ahora, creo que este tipo de iniciativas van, de a poco, abriendo el espacio a la valoración y al reconocimiento institucional de la creación artística.

Doctorado en las áreas artísticas

Un Instructivo de Rectoría que determinó como requisito el grado de Doctor o equivalente para las nuevas contrataciones de académicos de media jornada o más de la Carrera Ordinaria fue lo que motivó una investigación en torno a la función y significado de ese grado académico en las áreas de creación artística, "un tema que abordamos en los últimos tres meses de ejecución de este proyecto porque no estaba previsto en el diseño original, coincidiendo con concursos de la Facultad de Artes que llamaban exclusivamente a doctores en un área donde el doctorado todavía no tiene tradición, donde nadie sabe si existe. Por eso es que hicimos una averiguación internacional y nos dimos cuenta de que la mayoría de los doctorados en arte no son propiamente en arte, puesto que a diferencia de los doctorados tradicionales, la tesis de grado debiera consistir en la formulación, ejecución y exhibición de un proyecto de obra del doctorando", explica Gonzalo Díaz.

De allí que en el marco de este proyecto se haya trabajado en la definición de Doctorado por Obra, Doctorado por Trayectoria y aquello de la equivalencia del grado de Doctor. Lo primero se refiere a aquellos programas de formación académica que concluyen con la obtención formal del grado de Doctor mediante la formulación, producción y presentación de un proyecto de obra acompañada de una exégesis; lo segundo sería la entrega excepcional del grado de Doctor a un académico, que no habiendo cursado un programa formal de doctorado, tiene una trayectoria contundente, amplio reconocimiento, liderazgo nacional e internacional y un enorme compromiso institucional; mientras lo tercero está pensado exclusivamente para las disciplinas artísticas en las que no existe la tradición formativa del doctorado y donde la obtención del grado de Doctor no garantiza necesariamente la capacidad creativa, la voluntad de obra de largo aliento y/o el talento artístico.

"Todos esos conceptos que uno podría pensar que son claros como el agua realmente no lo son", dice Gonzalo Díaz, añadiendo que lo que se hizo en este proyecto para determinar la equivalencia del grado fue caracterizar un doctor recién graduado del área científica: "Un sujeto de alrededor de 30 años, con pocos papers aún, que trabaja con su tutor, que es un pequeño genio en su disciplina, sabe investigar pero tiene poca autonomía, porque un doctorado en esas áreas está referido por lo general a los proyectos de investigación de su profesor en el laboratorio o del equipo de investigación del que forma parte. Pero ¿cuál es entonces el equivalente a ese estado de formación en las disciplinas artísticas?", se pregunta Gonzalo Díaz.

"Pues bien, un sujeto de esa misma edad que tenga un par de exposiciones individuales, que haya participado además en instancias colectivas de alguna importancia, en una bienal, y que haya ganado algunos concursos Fondart. Eso sería equivalente a un joven recién doctorado en alguna disciplina científica, es decir, un artista que tiene autonomía, que por igual es un pequeño genio en su disciplina, que tiene aún poco curriculum porque es joven, que es capaz de formular un proyecto de obra complejo, de realizarlo con la máxima exigencia formal y conceptual y que logra un espacio de exhibición con prestigio entre la comunidad artística. O sea, varios de los artistas jóvenes que conocemos, bastante geniales, y que sin embargo andan por la calle chutiando piedras", añade al respecto.

¿Así se acordó? Es decir, ¿se considerará de ese modo en un próximo llamado a concurso?

Fue incluido en este proyecto porque estaba empezando a haber problemas respecto a lo que se podía entender por "o equivalente", y como el Consejo de Evaluación pedía formularlo y nosotros ya estábamos en el trabajo de valoración y evaluación de la actividad artística, lo incluimos. Entonces, la formulación de esta equivalencia del grado de doctor para las disciplinas artísticas, y que en el contexto actual es fundamental, operaría a partir de la generación de una normativa oficial simple que establezca estos requisitos formales, que servirán de criterio general para los concursos académicos en estas áreas.

¿Habrá Doctorado en Artes en la Facultad de Artes?

Lo del diseño del Doctorado por Obra ya se está iniciando con la participación de la VID y será un programa de la Facultad de Artes en conjunto con el Instituto de Comunicación e Imagen. Se piensa como un programa de Doctorado en Artes en general, al que puedan ingresar artistas de cualquier disciplina. Entonces, ya está el acuerdo entre estas dos unidades, y como me pidieron que me hiciera cargo de implementar este proyecto, he pensado en trabajar con este mismo equipo, porque están representadas todas las disciplinas. Además, quiero invitar a Pablo Oyarzún, quien dirige el Doctorado en Estética, porque yo no tengo idea de la estructura de un doctorado, no tengo esa tradición académica, pero sé que algo de un doctorado científico tendrá que tener este programa, porque los doctorados son una invención de los filósofos y de los científicos, no de los artistas. Entonces "hablando en reversa y en reserva", aquí estamos otra vez remedando una forma que no nos corresponde. Si el imperio del Arte tuviera verdaderas facultades, yo diría no a los doctorados en arte, porque aquí, aunque la exigencia es mucha, es muy otra. Pero, aprovechando la figura de la translatio que es muy artística, el doctorado en arte será como una fábrica con una fragua de Vulcano y una grúa con un rayo de neón para producir el efecto dramático deus ex machina.

En ese sentido, ¿cómo se vincula esa necesidad de grados académicos con los procesos de acreditación?

Volviendo al plano prosaico de la realidad, se vincula porque toda esta cuestión es un negociado en el que existe una especie de inflación de títulos y grados y se ganan créditos y prestigio por la cantidad de doctores con que cuenta la planta académica de una institución. Inflación de títulos y grados porque, de hecho, en las áreas en que el doctorado tiene verdadera tradición y la obtención de ese grado indica algo real con respecto a la pertinencia disciplinaria del sujeto, ya no sirve mucho ser meramente doctor sino con cuántos postdoctorados se engrosa el curriculum.

¿Y Artes va a tener que entrar obligatoriamente en esa dinámica?

Ya entró con el Magíster. El Magíster tampoco es una estructura propiamente artística, porque la maestría en arte se obtiene y se demuestra de otra manera, que es lo que nosotros intentamos hacer en el Magíster en Artes Visuales, una especie de anti magíster -que no lean esta entrevista en la CNA. Y aunque la validez artística no es nunca administrativa -en ciencias lo es más-, tenemos que entrar en esa norma, como también tenemos que poner una nota, una cifra con coma por un cuadro al óleo. Para mí, las artes no deben ser universitarias, ése es mi alegato final, pero muy final. En Alemania no son universitarias, en Italia tampoco. En Inglaterra sí, pero no en todas partes. En Estados Unidos sí. Por eso es que yo siempre pongo el ejemplo de la Academia de Bellas Artes del Parque Forestal, porque aún estando al alero de la Universidad de Chile no pedía la prueba de aptitud académica para postular, pero el examen de admisión duraba un mes; el Taller de Croquis de la Gracia Barrios con Nelson Leiva a las 6 de la tarde, era libre y siempre había un par de pacos de uniforme, monjas con hábito, choferes de taxi dibujando la modelo desnuda junto a los estudiantes de arte. La escuela tenía mucha más independencia académica y la Facultad, además de ser la envidia de los ingenieros y de los de la Facultad de Derecho que quedaba cerca, era más facultad que ahora. Pero era otra época, feliz y desgraciadamente.

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