Oficina de Igualdad de Oportunidades de Género

Presentación "Del Biombo a la Cátedra"

Portada libro Del Biombo a la Cátedra

Portada libro "Del Biombo a la Cátedra"

Presentación Libro "Del Biombo a la Cátedra"
Mujeres intérpretes de la Orquesta Sinfónica de Chile

Mujeres intérpretes de la Orquesta Sinfónica de Chile

Prof. Sonia Montecino, Vicerrectora de Extensión, junto a la directora del ICEI prof. María Olivia Mönckeberg.

Prof. Sonia Montecino, Vicerrectora de Extensión, junto a la directora del ICEI prof. María Olivia Mönckeberg.

Panel de Conversación "Del Biombo a la Cátedra"

Panel de Conversación "Del Biombo a la Cátedra"

 Decano de la Facultad de Odontología Jorge Gamonal; Sonia Montecino, Vicerrectora de Extensión y la Directora del ICEI María Olivia Mönckeberg en el panel de conversación.

Decano de la Facultad de Odontología Jorge Gamonal; Sonia Montecino, Vicerrectora de Extensión y la Directora del ICEI María Olivia Mönckeberg en el panel de conversación.

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Versión digital del libro "Del Biombo a la Cátedra"
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U. de Chile, pionera en avances de equidad de género
Igualdad de oportunidad de género en la Universidad de Chile

"¡Horizontes inciertos, cuyas brumas ansiamos inútilmente avizorar claridades! Debemos resignarnos tan solo a auscultar esta realidad que nos rodea. Pedirle a ella la clave. Y ella no conforta. Que las gracias y virtudes de la mujer se prostituirían en la educación superior y en el trabajo extra domestico lo vocearon todos cuantos los resistían en el siglo pasado. La experiencia demostró lo contrario. (Amanda Labarca, en Feminismo contemporáneo, "Inciertos Horizontes", 1945)

Si seguimos el sendero que propone Amanda Labarca a mediados del siglo XX y auscultamos la realidad que nos rodea en los albores del siglo XXI, Del biombo a la Cátedra. Igualdad de Oportunidades de Género en la Universidad de Chile, nos confronta a un panorama que muestra avances en relación a la historia de la incorporación de las mujeres al espacio académico. La realidad, sin embargo, coloca sus espejos opacos en los reflejos de las desiguales posiciones de género que hoy vislumbramos, por cierto no solo en nuestra universidad, sino en el conjunto de aquellas complejas - de investigación, docencia y extensión- y que ponen en evidencia que es preciso caminar más allá de lo que hoy tenemos. La organización universitaria, y sus formas institucionales, se vinculan a la época y a los contextos culturales en la cual se desarrolla y por eso se aprecian allí las mismas desventajas que las mujeres experimentan en los espacios públicos (y, sin duda, privados también). Los(as) lectores(as) de este texto podrán apreciar dos gestos implícitos en su producción: por un lado, la voluntad política- académica de encarar los problemas derivados de la falta de equidad entre hombres y mujeres, y por el otro, la autocrítica y la no complacencia de nuestras autoridades con aspectos que, en justicia y coherencia con los postulados de nuestra universidad pública y estatal, deben ser conocidos, reflexionados y mejorados en conjunto. Sin duda, cada estamento, cada unidad y cada facultad de nuestra institución deberán sentirse tocados y llamados a repensar los modos en que hombres y mujeres nos insertamos en la academia (en sus distintos estamentos), en su cotidianeidad y cómo construimos una calidad de vida que a todos(as) nos prodigue un lugar desde el cual construir excelencia. Las relaciones de género constituyen el cimento del resto de las relaciones sociales y es por ello que cualquier institución que se autodefina por sus funciones docentes, pedagógicas, reflexivas y de difusión a la ciudadanía de sus saberes, debe analizar los modos en que ella encarna o no las desigualdades. No se puede diagnosticar “hacia afuera” si no se ha posado la mirada hacia el interior, un mínimo ejercicio de ética exige a los espacios donde se cultivan las ciencias y las humanidades el develar sus zonas grises, sus recodos de desigualdad.


Eso es lo que encontramos en las páginas de este libro, una revisión hacia los principales nudos donde se producen las diferencias entre mujeres y hombres, pero al mismo tiempo propuestas para solucionarlas. No solo son los datos de las estadísticas, sino también los testimonios y vivencias de los(as) actores(as) los que dan a este diagnóstico su densidad y su proyección en el tiempo. Para construirlo fue preciso levantar información que no estaba procesada desde una perspectiva de género y por ello, porque asimismo un modelo para hacer su seguimiento. Por otro lado, un conjunto de académicas, estudiantes y funcionarias de la Comisión de Igualdad de Oportunidades de Género formada por el rector, pusieron todo su esmero en llevar adelante en un primer momento la indagación, en mejorarla y en contribuir en sus conocimientos; del mismo modo, las participantes del Comité Asesor de la Oficina de Igualdad de Oportunidades de Género de la Vicerrectoría de Extensión, a cargo de Carmen Andrade, aportaron continuamente con sus ideas y saberes a este documento inéditos en el mundo universitario nacional (sabemos que en países como México y España estos ejercicios ya se han realizado con importantes resultados en materias de igualdad de género en la academia).


No podemos dejar de agradecer a todos(as) las autoridades, jefes administrativos de los Servicios Centrales, profesores(as), estudiantes y funcionarios(as) que con generosidad aceptaron nuestras entrevistas, grupos de discusión, peticiones de información, y que de un modo u otro dialogaron y contribuyeron a que este texto diera a luz. Entre los(as) decanos(as) y directores(as) de institutos: Manuel Agosin (Facultad de Economía y Negocios); Magdalena Araya (INTA); Francisco Brieva (Facultad de Ciencias Físicas y Matemáticas); Víctor Cifuentes (Facultad de Ciencias); Jorge Gamonal (Facultad de Odontología); Roberto Nahum (Facultad de Derecho); Cecilia Sepúlveda (Facultad de Medicina) y Santiago Urcelay (Facultad de Ciencias Forestales y Pecuarias). De los servicios centrales a Francisco Martínez (Vicerrector de Asuntos Económicos y Gestión Institucional); Carlos Castro (Director de Finanzas y administración Patrimonial, VAEGI); Ángela Leiton (Jefa de Gabinete, VAEGI); Marisol Prado (Directora de Bienestar Estudiantil); Soledad Rodríguez (Coordinadora de Relaciones Internacionales, Dirección de Relaciones Internacionales); Elba Rivera (Directora de Dirección de Recursos Humanos, VAEGI). Del Senado Universitario: Hugo Sánchez (Senador); de la Comisión Superior de Evaluación Académica, Ulises Faúndez (Secretario
Técnico); del Consejo Superior de Evaluación: a la profesora Cecilia Hidalgo (Consejera) y Pablo Duarte (Secretario Ejecutivo). Por último a Melissa Sepúlveda, actual presidenta de la Fech. Sin la colaboración estadística de Carlos Gurrieri no hubiera sido posible la lectura extensa información recabada. La profesora María Elena Acuña y Patricia Retamal de la Vicerrectoría de Extensión fueron piezas claves en el desarrollo de este documento.


Siguiendo con las huellas trazadas por mujeres como Amanda Labarca, Elena Caffarena, Olga Poblete y Ema Salas, las nuevas académicas y estudiantes y funcionarias de la Universidad de Chile se miran a sí mismas y a sus colegas varones para emprender el camino de las igualdades que no exige la vida contemporánea y una universidad como la nuestra, abierta al cambio y a la diversidad como norte de la mejor academia.

Prof. Sonia Montecino





Imágenes: DIRCOM

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