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Museo de Farmacia "Prof. César Leyton Caravagno"

 

Al visitar las instalaciones del Museo de Farmacia "Prof. César Leyton Caravagno", ubicado en dependencias del Colegio de Químicos Farmacéuticos, pero perteneciente a la Facultad de Ciencias Químicas y Farmacéuticas de la Universidad de Chile, fácilmente se entienden la pasión y el romance con que miles de compatriotas han derivado su trabajo profesional al estudio de medicinas y compuestos químicos, entre otros.

Al permanecer sólo instantes en el museo, que tiene más de medio siglo de vida, se es testigo de cómo el paso del tiempo no ha permeado los recuerdos que constituyen parte fundamental de la historia de nuestra Facultad de Ciencias Químicas y Farmacéuticas.

50 años de historia

El Museo de Farmacia, único en el país, fue fundado por el Profesor César Leyton Caravagno en 1951, quien en sus continuos viajes fue recolectando piezas de interés.

En 1951, en una salita ubicada en el segundo piso del edificio de la Escuela de Química y Farmacia de la Universidad de Chile, el profesor César Leyton fundó el museo tras recolectar diversos objetos de su interés en farmacias de todo el país, en especial de cerámica farmacéutica que constituía su principal afición.

El primer encargado del Museo fue el profesor Raúl Cabrera. Con posterioridad, el Decano de Farmacia Carlos Mercado, lo trasladó al primer piso de la Facultad.

Desde el 7 de julio de 1987 es otorgado en comodato al Colegio Profesional de Químicos Farmacéuticos y administrado por la Academia de Ciencias Farmacéuticas.

Joya de gran valor

"No se puede poseer integralmente una ciencia, mientras no se conozca la historia de su desarrollo" decía Charles Geen Custom y esto se lee junto a grandes cuadros redondos con las efigies del químico y bacteriólogo Louis Pasteur con otros cinco famosos médicos extranjeros y chilenos que se ubican justo en el umbral, contiguo a un antiguo farol de enormes dimensiones que señala "Farmacia Inglesa".

El sótano mismo se encuentra dividido en cuatro salas, separadas por arcos, que corresponden a diferentes áreas, cuya ubicación se explica en uno de los dos paneles verticales frente a la entrada.

En el panel vecino, se deja constancia que el museo pertenece al patrimonio de la Facultad de Ciencias Químicas y Farmacéuticas de la Universidad de Chile, habiendo cedido el local, el Colegio de Químico Farmacéuticos de Chile, gratuitamente y en comodato.

En la entrada se colocaron también dos pequeñas fotos del Profesor Leyton y del Profesor Raúl Cabrera, quién lo registró.

Al frente, se distinguen tres paneles murales con fotografías del Mural de la Farmacia Maluje de Concepción, que grafica la farmacia de aborígenes de la época colonial y la de los años 30 y 50. Entre las figuras del mural destaca el escritor y profesor de farmacia, Daniel Belmar.

En el aspecto histórico decorativo, llaman la atención los recipientes de Arte Cerámico Farmacéutico, pues desde el inicio de la industria cerámica, ésta se utilizó para vasijas o "botes" destinados a contener las drogas más valiosas de la terapéutica antigua. Al calificarlos como "verdaderas reliquias de la Edad de Oro de la Farmacia", el farmacéutico cubano, Dr. H. Zayas-Bazan hace distingos entre "Albarelos" (cilíndricos, de boca ancha y cuello corto), "Botijas" (de vientre abultado) y "Jarrones" (de forma ovoide). Objetos cerámicos de estos diferentes tipos se exponen en el Museo.

Una posición central en el mismo piso del hall mayor, la ocupa un grupo de 13 morteros, metálicos y de cerámica de diferentes dimensiones. Sabido es que a estos objetos se les considera símbolo del arte farmacéutico; utensilio a modo de vaso que sirve para machacar con su "mango, pistilo o mano" drogas, semillas, especias, etc. Aún vigente para fines de trituración, mezcla y homogenización.

Continuando el trayecto, se observan múltiples anaqueles murales que exponen medicamentos antiguos de diversa índole, con sus respectivos letreros explicativos. También figuran allí, el pequeño tonel en el cual el Profesor Leyton maceraba la lavándula y otro de cuero, en el que se exportaba yodo de una Oficina Salitrera.

Al otro costado del espacio central, se dispusieron variados aparatos, de dimensiones mayores como dos autoclaves y un vaporizador de formalina.

En la sala central se exponen también, dos artefactos que han adquirido carácter histórico con el correr de los años: el "Pildorero" destinado a dividir la masa hecha de los principios activos y excipientes en formas farmacéuticas sólidas y esferoides, llamadas píldoras. Por otra parte, diversos modelos de "oblearios" usados para dosificar mediante obleas huecas que se rellenaban con los medicamentos en polvo.

En una esquina de este mismo hall, luce un pequeño anaquel con algunos objetos de arte farmacéutico indígena, con su respectivo panel explicativo donde se menciona al "machi" de la cultura mapuche, curandero de oficio, a la vez mago y especie de sacerdote conocedor de plantas medicinales, él no sólo practicaba la sangría sino que hasta realizaba cirugías.

En otra salita, dedicada mas bien a la química, se exhiben ejemplares de la "retorta", vasija con cuello largo y encorvado, tanto de vidrio como de material cerámico, que se consideraba ícono de la química. Además, aquí se aprecian diferentes modalidades de mecheros a gas, ideados por Robert W. Bunsen, en 1855. Baños, calefactores, hornos y estufas de diversos sistemas y dimensiones completan esta sección.

Entre los instrumentos mayores, se distingue una gran variedad de balanzas. El arte de pesar tuvo probablemente su origen en el acto de contrapesar un objeto con otro en las manos. El concepto de la balanza fue concebido en Egipto, tanto que la palabra proviene del latín "bilanx" (igual platillo) y los primeros dispositivos sólo contaban con un platillo. Su desarrollo posterior a la "balanza de precisión" y la de "torsión" se inició en Europa.

En el centro de esta sala se muestran una batidora, una mezcladora y afinadora de pomadas, elementos indispensables al inicio del desarrollo de la farmacia industrial en Chile. También, se exponen dispositivos, que se utilizaron en tres campos en los que los químico farmacéuticos chilenos fueron pioneros: análisis químico general, de alimentos y bebidas, y toxicológicos y clínicos.

Separado por su respectivo arco, se descubre la llamada "Oficina" que presenta dos sillones de los profesores Federico Johow y Carlos Ghigliotto, frente al mesón embaldosado del profesor Francisco Servat, sobre el cual se exponen tres pequeños morteros y diferentes publicaciones, editadas por el Colegio de Químico Farmacéuticos y la Academia de Ciencias Farmacéuticas de Chile, gracias a la Fundación Emma y César Leyton.

Los muros de esta sala aluden mediante dibujos, retratos y fotografías a los primeros profesores fundadores de la Facultad (1945) y a los diferentes locales que tuvo la escuela de Química Farmacéutica. Allí también se muestra el Diploma de "Protomédico del Estado" extendido por el Decano de la Facultad de Medicina para Don Rafael Gallardo Rojas y una fotografía del Directorio de la "Sociedad Farmacéutica de Chile" (1924 - 1925), predecedora de la Asociación y posterior Colegio Farmacéutico.

Se complementa esta colección de fotografías del pasado, con otras que rememoran reuniones, eventos, museos extranjeros y locales farmacéuticos de relevancia.

Bajando una escala más, se halla una Biblioteca de Libros y Revistas Antiguas, debidamente empastadas, que constatan el pasado de las ciencias químicas y farmacéuticas.

Los estantes repletos, agrupan colecciones del "Journal de Pharmacie et Chimie", desde sus inicios en 1815 hasta 1939; el "Bulletín de la Societé Chimique de Paris/France" desde 1871 hasta 1919; el "Bulletín des Sciences Pharmacologiques", de 1919 al 1937; Farmacopeas de distintos países y la colección completa de la Revista "La Farmacia Chilena" (1927 - 1954).

 

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