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Ricardo Marzuca, del Centro de Estudios Árabes

"La política norteamericana apunta fundamentalmente a cercar a Irán"

El profesor Ricardo Marzuca analizó la actual situación en Medio Oriente.

El profesor Ricardo Marzuca analizó la actual situación en Medio Oriente.

La decisión del gobierno de Donald Trump abandonó el acuerdo nuclear con Irán para aumentar la presión sobre Teherán.

La decisión del gobierno de Donald Trump abandonó el acuerdo nuclear con Irán para aumentar la presión sobre Teherán.

El Estrecho de Ormuz ha sido epicentro del conflicto entre EE.UU. e Irán, al ser clave en el tránsito de petróleo.

El Estrecho de Ormuz ha sido epicentro del conflicto entre EE.UU. e Irán, al ser clave en el tránsito de petróleo.

Hace una semana el partido milicia libanés Hezbolá atacó un vehículo del ejército israelí con un misil antitanque en respuesta a bombardeos hebreos en Beirut y Siria.

Hace una semana el partido milicia libanés Hezbolá atacó un vehículo del ejército israelí con un misil antitanque en respuesta a bombardeos hebreos en Beirut y Siria.

El profesor Ricardo Marzuca del Centro de Estudios Árabes de la Facultad de Filosofía y Humanidades, analiza en la siguiente entrevista los diversos conflictos que afectan a la región de Medio Oriente a medida que la guerra civil en Siria entra a su etapa final. El cerco a la República Islámica de Irán, la guerra en Yemen, las diferencias en la alianza árabe encabezada por el Reino de Arabia Saudí y el conflicto árabe-israelí, fueron parte de la conversación.

El progresivo cierre de la guerra civil en Siria iniciada en 2011 ha permitido que los diferentes actores que han participado del conflicto reorienten sus recursos hacia otros escenarios, generándose múltiples focos de tensión en la región.

Así, además de los combates en Siria existe una guerra civil en Yemen, tensiones en Irak, y enfrentamientos en Palestina y Líbano, cuyos protagonistas pueden ser identificados como aliados de países occidentales por una parte, o integrantes del llamado "eje de la resistencia".

El profesor Ricardo Marzuca del Centro de Estudios Árabes, analizó el fluctuante escenario y el papel que algunos de los principales actores mantiene.

La semana pasada hubo enfrentamientos entre Hezbolá y tropas del ejército de Israel en la frontera sur de Líbano en el incidente más grave desde 2015, ¿qué podemos esperar luego de esto?

Siempre es difícil pronosticar si puede escalar la situación. Yo creo que Israel está con la venia norteamericana consolidando su posición hegemónica en la región y quiere reprimir los focos de resistencia a la imposición de la “Pax americana”, que se basa fundamentalmente en darle carta blanca a Israel para anexar los asentamientos ilegales en territorio palestino, sobre todo si Netanyahu es reelecto.

El panorama electoral en Israel se ve incierto luego de que el Primer Ministro no lograra formar gobierno y se tuvieran que repetir las elecciones, ¿ve una relación entre este aumento de tensión con Líbano y las elecciones en Israel?

Puede que haya una escalada si Israel encuentra una ocasión adecuada para darle una estocada a Hezbolá, pero me parece que efectivamente tiene relación con las próximas elecciones en Israel. 

Creo que esto se trata de consolidar a Netanyahu, que ya anunció la anexión de los asentamientos y a quien EE.UU. ha apoyado antes con el reconocimiento de Jerusalén como capital y la anexión de los Altos del Golán, dando cuenta de un Israel potente de cara al electorado de derecha y ultraderecha, por eso los constantes ataques en Líbano y Siria.

Esto se da en un contexto en el que el conflicto en Siria pareciera estar entrando en una etapa de cierre y se abren otros frente, por ejemplo de Irán con EE.UU. o Hezbolá con Israel 

Todo está un poco conectado. Hay un posicionamiento israelí que apunta a tratar de evitar una pacificación de Siria bajo el gobierno de Bashar al-Assad, y la situación latente de posible conflicto con Hezbolá se enlaza con generar un clima de tensión, que es la decisión norteamericana de intentar generar un conflicto regional que puede salirse de cauce.

Este reordenamiento regional tiene que ver con la consolidación israelí y las ganas de mantener debilitado al gobierno sirio, dos hitos que forman parte de un esfuerzo por buscar un conflicto con el llamado “eje de la resistencia” de Siria, Hezbolá y principalmente Irán. 

¿Qué papel cumple la República Islámica de Irán en la región?

La política norteamericana apunta fundamentalmente a cercar a Irán, y hay que ver esto con una mirada de largo plazo desde este proceso neo-colonizador que parte en los 90, que significó el asedio a Irak y la invasión del 2003, de manera de desarticular a los estados árabes que tenían cierta capacidad de maniobra, lo que se gatilló luego con el apoyo a los movimientos jihadistas.

Hay una apuesta regional en desarrollo que busca atomizar y destruir cualquier capacidad de los estados de la región, sobre todo Irak en su momento, luego Siria aprovechando la intervención de los movimientos como el ISIS, apoyados por Arabia Saudita y los aliados norteamericanos -los mismos israelíes, lo que está documentado-, e indudablemente el actor regional no-árabe que entorpece esto es Irán.

En ese contexto, hay que leer la política norteamericana de mantener debilitado a Irán con sanciones económicas o enfrentamientos militares a partir de las tensiones que se han generado alrededor del Estrecho de Ormuz. Ahí hay una situación que va a estar latente sobre todo durante la administración de Donald Trump, con una política más agresiva y que pone en peligro la estabilidad regional.

¿Cómo podemos entender el papel de Arabia Saudita, y el resquebrajamiento de su coalición en el Golfo Pérsico?

Arabia Saudita tiene una alianza irrestricta con la administración norteamericana, colaboró activamente en la crisis siria y a partir de su hegemonía en el Consejo del Golfo ha tratado de mantener alineadas a las otras monarquías de la zona, pudiendo ver que cuando muestran atisbos de actuar con independencia se generan tensiones. Ahí EE.UU. cumple también un papel.

El papel saudí en Yemen ha causado de una u otra manera una crisis de tal magnitud desde el punto de vista humanitario que indudablemente ha hecho que haya actores entre sus aliados que han mostrado atisbos de actuar por su parte, de manera de evitar que la situación degenere hacia límites descontrolados.

Lo más probable es que Arabia Saudí mantenga su hegemonía en el Golfo y que haya un margen de maniobra para sus estados aliados pero que no afectará en forma significativa su posición. Sobre todo por su definitivo alineamiento, junto con Egipto, de colaboración creciente con Israel.

Texto: Felipe Ramírez
Prensa U. de Chile

Martes 10 de septiembre de 2019