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Facultad de Artes

Académico Departamento de Teatro:

Profesor Barba inmortaliza a Lautaro en Plaza de Armas de Concepción

El 25 de octubre de 2007 se inaguró el monumento al Toqui Lautaro, el que fue construido, tras dos años de trabajo, por el escultor y profesor del Departamento de Teatro, Jorge Barba.

El 25 de octubre de 2007 se inaguró el monumento al Toqui Lautaro, el que fue construido, tras dos años de trabajo, por el escultor y profesor del Departamento de Teatro, Jorge Barba.

"A esa edad y después de haber pasado por todo lo que pasé, el hacer un monumento a Lautaro era una especie de resumen obligado de mi vida", explica el profesor Barba.

"A esa edad y después de haber pasado por todo lo que pasé, el hacer un monumento a Lautaro era una especie de resumen obligado de mi vida", explica el profesor Barba.

El connotado escultor y profesor de Diseño Aplicado inauguró, en octubre pasado y tras dos años de trabajo, una escultura de más de dos metros en homenaje al Toqui Lautaro. Dicho trabajo, fruto de un concurso público del Gobierno de Chile, significó para el artista "un remezón existencial y un llamado de la vida a mis orígenes como escultor".

Los casi cuarenta minutos que se tomó al ser consultado sobre su obra y la cinta entera que casi agotó sólo en responder una pregunta, bien valieron la pena, ya que el trabajo de Jorge Barba va directamente relacionado con su vida, la que incluye, entre otras cosas, la exoneración de la entonces Escuela de Bellas Artes de la Universidad de Chile en tiempos de dictadura militar, su vida como dirigente comunista, su media jornada en el Palacio La Moneda durante el gobierno de Allende, sus catorce años de trabajo en el Teatro Municipal y el viejo pascuero gigante que construyó para ser colgado en el Hotel Sheraton de Santiago.

El destacado escultor toma aire, se carga hacia atrás, saca pecho y sus manos moldean, insistentemente, su blanca cabellera, la que hace juego con su blanca barba y su blanco pecho, al mismo tiempo que su mirada se pierda en algún rincón de la improvisada sala del Departamento de Teatro donde concede la entrevista. Esto, al hurguetear entre sus recuerdos, los que componen su interesante y ajetreada vida, al mismo tiempo que habla con convicción de lo que ha hecho y de lo que nunca más hará.

"Fue muy duro el golpe militar, ya que estábamos viviendo una época muy convulsionada, pero muy llena de ilusiones, llena de esperanzas y convencidos de que de nosotros dependía construir un mundo nuevo, estaba en nuestras manos, por lo que resultaba imposible restarse a esa posibilidad, ya que era poner nuestra voluntad al servicio de un proceso", recuerda el profesor Barba, quien fue profesor auxiliar con media jornada en la Escuela de Bellas Artes, combinando su otra media jornada en el Palacio La Moneda, desempeñándose en la División de Cultura.

"A inicios de 1973 gané un concurso para ser profesor de jornada completa en la Universidad de Chile, por lo que estaba impedido de seguir trabajando en la Presidencia, así que renuncié en julio de ese año a la División de Cultura. Todo lo que tenía en la oficina en la que yo trabajaba se quemó con el bombardeo a La Moneda, ya que no había alcanzado a sacar todas mis cosas. Recién hace un par de años empecé a tomar conciencia, con la desclasificación de información que daba cuenta de la crudeza de la represión, de lo que me pudo haber pasado si no hubiese renunciado a mi trabajo en el gobierno", explica el profesor Barba, quien afirma que "ante las catástrofes, siempre he tomado una actitud muy serena y constructiva, ya que soy una persona para catástrofes".

Dirigente del Partido Comunista desde los dieciséis años y hasta 1975, Jorge Barba empezó a ganarse la vida haciendo letreros a mano de las temporadas de la Orquesta Sinfónica de Chile, realizando además, el logo del Teatro Nacional Chileno, entre otras cosas. "Trabajando en esto de hacer letreros, empecé un día a las tres de la mañana, a dibujar letras por gusto mío, lo que dio como resultado un homenaje al abecedario. Ese trabajo lo expuse en el Instituto Chileno Británico y en el fondo con esto yo quería decir todo lo que no podíamos decir, ya que había una represión ideológica muy fuerte".

"Para sorpresa mía, el día de la inauguración llegó mucha gente, ya que la exposición había sido publicitada hasta por el diario El Mercurio, porque nadie sabía cual era mi sentimiento profundo. La dramaturga y novelista Isidora Aguirre fue una de las asistentes a la inauguración, comprándome un dibujo que decía Convertir lo adverso en verso, siendo ese el primer dibujo que alguien me compraba", explica el artista, quien creó, a fines de los setenta, el Taller de Escultura al interior del Teatro Municipal, lugar donde trabajó por catorce años.

"Esos tiempos en el Municipal fueron maravillosos, fue una preciosa experiencia. Es un lugar donde no se sabe si es de día o de noche, si hace calor o frío y estar ahí dentro, era estar al servicio de lo mejor de la cultura universal. El Teatro Municipal me ayudó muchísimo a ahondar en el mundo de la cultura, pudiendo conocer, entre otros, a Jorge Dahm, quien fue Director Artístico, con quien tuve orgías culturales, ya que nos juntábamos los fines de semana a escuchar música y a conversar sobre arte", explica Jorge Barba, quien reconoce ser, con su taller, un empresario.

"Yo no he cambiado en absoluto mis ideas, pero no soy militante y no voy a volver a militar, ya que me parece que la posición del Partido Comunista y todo el marxismo se ha quedado en el pasado", explica el artista, quien todavía conserva toda su biblioteca con literatura comunista. "Una vez allanaron mi casa, se encontraron con estos libros y con el militar a cargo del allanamiento me senté a conversar sobre la literatura marxista en torno a un café. El militar me terminó contando toda su vida, hasta el colon irritable que sufría en ese momento".

"Estoy convencido de que, obviamente, los seres humanos tenemos un denominador común muy fuerte. Si se logra encontrar el vínculo a la hora de dialogar con un delincuente o un traficante, la conversación va a girar en torno a la familia, a la mamá o al perrito y se va a terminar hablando con un ser humano. Es un ser humano equivocado porque nunca le han explicado que hay otros parámetros y ahí es donde me parece patético el rol que está jugando el Ministerio de la Cultura y para mí, la política cultural de Chile no es nada", explica el profesor Barba, quien señala que "he tratado que la gente que trabaja conmigo aprenda, ya que no quiero que sean mis ayudantes toda la vida".

Una invitación del profesor José Pineda, actual Director del Departamento de Teatro, le permitió a Jorge Barba ingresar a dicho departamento como profesor y hacer clases de Diseño Aplicado para los estudiantes de Diseño Teatral. "Al hacer clases, siento una gran posibilidad de transmitir de que todo este sacrificio por el que he pasado durante mi carrera, valió más la pena".

"Toqui Lautaro"

El 31 de marzo de 2000 en La Moneda, Ricardo Lagos les prometió a los representantes de los pueblos originarios que se levantaría un monumento a Lautaro en la Plaza de Armas de Concepción por medio de un concurso público. "Me llega esta invitación a dos años de cumplir sesenta, con toda una vida encima, por lo que fue un remezón existencial y un llamado de la vida a mis orígenes como escultor".

La escultura, ubicada frente al monumento a Pedro de Valdivia en la Plaza de Armas de Concepción, mide más de dos metros y pesa más de 1200 kilos.

"A esa edad y después de haber pasado por todo lo que pasé, el hacer un monumento a Lautaro era una especie de resumen obligado de mi vida, por lo que decidí cerrar mi taller y detener todo lo que estaba haciendo para dedicarme en forma exclusiva a este desafío, el que fue una experiencia muy intensa", explica el profesor Barba, quien tardó dos años en hacer la escultura titulada "Toqui Lautaro: líder y estratega Mapuche", la que fue inaugurada en la Plaza de Armas de Concepción el 25 de octubre de 2007, cuando que se cumplen 450 años de la muerte de Lautaro.

Pablo Jofré y Miguel Millapi fueron los ayudantes de Jorge Barba en el monumento al Toqui Lautaro, utilizando modelos para realizar la escultura. "Nunca había trabajado con modelos hombres y en condiciones tan ideales como en las que trabajamos para esta obra, por lo que no tenía excusas para que no hacer un buen trabajo", explica el escultor, quien afirma haber sentido "una emoción muy fuerte al haber hecho este monumento, sin duda la más grande de mi vida, haciéndome sentir además, que el escultor es un servidor público".

"Todavía no me repongo de la emoción tras haber visto que los Mapuches aceptaron y recibieron esta escultura, agradeciéndomela con un cariño que se asemeja al cariño sano, de adentro, que yo había recibido de mi madre antes de que ella falleciera", explica muy emocionado el profesor Barba, quien se acompaña de fotografías que inmortalizaron el momento en que los Mapuches lo abrazaron y agradecieron el día de la inauguración en la Plaza de Armas de Concepción.

"Creo que los Mapuches han tenido un rol histórico difícil y complejo, donde han sido muy perjudicados, como todos los pueblos originarios del mundo. Esto es un fenómeno del desarrollo social, pero no se pueden dejar de reconocer como grupos humanos que han sido perjudicados, y que han sido sacados de su idiosincrasia. Los Mapuches son nuestras raíces, nuestros tesoros y yo nunca pensé que iba a tener una aproximación tan importante con ellos, por lo que quedé muy comprometido y muy comunicado", concluye el escultor Jorge Barba. 

Texto y fotografía 1 y 2: Sergio Trabucco Z/ Periodista Facultad de Artes
Fotografía 3: Cortesía Jorge Barba

Lunes 17 de diciembre de 2007