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A la Comunidad Universitaria

El Rector Víctor L. Pérez Vera se dirige a todos los miembros de la Universidad de Chile.

A través del comunicado del Consejo Universitario y de las informaciones aparecidas en la prensa y otras fuentes, la Comunidad Universitaria ha tomado conocimiento de los hechos ocurridos en la sesión del Consejo Universitario del día martes 20 de mayo pasado. Habiéndose pronunciado las instituciones del Senado Universitario y el Consejo Universitario, creo oportuno y necesario expresar a todos los miembros de nuestra institución la opinión de su Rector.

En esa ocasión, un grupo de estudiantes liderados por la FECH interrumpió la sesión del Consejo Universitario y realizó acciones propias de lo que se conoce como una "funa"; en la ocasión, estaban presentes también varios funcionarios no-académicos. Este tipo de acciones, que nacieron en respuesta a actos de violación de los derechos humanos realizados por personas que gozaban de absoluta impunidad durante la dictadura, constituyen una manifestación de reclamo vehemente y público ante los delitos de lesa humanidad que sufrió nuestra sociedad. Por lo tanto, los participantes en la "funa" al Consejo Universitario deben comprender que su acción reviste un significado equívoco e incongruente, al equiparar en gravedad los actos institucionales que sus demandas objetan con aquellos crímenes contra la humanidad. Quiero manifestar enfáticamente que tal comparación no merece más comentario que el de definirla como inaceptable, y constituye un profundo error que debe ser reparado.

En el contexto de nuestra vida universitaria estas acciones representan actos de intimidación impropios de la esencia de la Universidad. Tal forma de violencia no puede reemplazar los cauces de la razón, de la tolerancia y el pluralismo que establece el Estatuto que nos rige y que constituye y debe constituir la vocación fundamental de nuestra comunidad. Es que cuando permitimos que ello ocurra la noción misma de universidad se desvanece, su alma la abandona.

No podemos ni debemos escabullir el asunto de fondo. En la Universidad de Chile existe participación orgánica de todos los estamentos, producto de un largo proceso que culminó en un referéndum de toda la comunidad, del cual emanó un Estatuto. Ello obliga a las organizaciones representativas de todo tipo a respetarlo. En este sentido, es desde todo punto de vista lamentable que dirigentes de la FECH participen en un acto de esta naturaleza.

Podría ocurrir que un grupo cualquiera de estudiantes, funcionarios o académicos actuara así, vulnerando nuestro ordenamiento institucional pero no los dirigentes de sus organizaciones estamentales. Así no se puede construir una comunidad, los derechos van de la mano con deberes. Ha habido en esta situación una puesta en cuestión de valores fundamentales de la convivencia, mucho más allá del procedimiento y la grosería. No podemos ni debemos quedarnos en un rechazo formal "a la violencia".

Hago un llamado a los dirigentes de los estudiantes, especialmente a la directiva de la FECH, y a los dirigentes de los funcionarios, hago un llamado a toda nuestra comunidad, a reflexionar profundamente sobre la gravedad de lo ocurrido. Les hago un llamado a manifestarse con claridad respecto de la improcedencia de actos de esta naturaleza como forma de relacionarnos en la Universidad, y lo hago en el espíritu de respeto al Estatuto que nos rige, de manera de restituir, sobre bases sólidas, los principios de confianza y  tolerancia mutua que han sido cuestionados. Les hago un llamado a pronunciarse explícitamente por el respeto a la institucionalidad vigente y de los cauces de participación que la propia comunidad universitaria ha definido, y que permiten, a través de la práctica del diálogo y del acuerdo, construir el futuro de la institución.

Creo firmemente en la calidad intelectual y moral de nuestros estudiantes y funcionarios, por lo que expreso mi sólida confianza en que esta situación lamentable será corregida y superada, dejando un saldo positivo en favor de la calidad de la vida universitaria. Cuando ello ocurra podremos retomar, en un clima de diálogo y de mutuo entendimiento, la discusión sobre los temas que los preocupan y sobre los legítimos planteamientos que puedan hacerse a propósito de ellos.

Reitero de esta manera mi profundo convencimiento de que la comunidad universitaria merece un espacio de libertad, que debe ser defendido por nosotros mismos, bajo los principios enunciados en el Estatuto que la misma comunidad se ha dado.

Víctor Pérez Vera
Rector
Universidad de Chile

Lunes 26 de mayo de 2008