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MEGAPROYECTO
DE LA «U»
El Valle de la Tecnología llega a Chile
- Asentado
en el valle Lo Aguirre, en el corazón de Pudahuel, se levantará
el Parque Científico-Tecnológico de la Universidad
de Chile, iniciativa pionera en Sudamérica, que posibilitará
una alianza estratégica entre el sector productivo y el
mundo académico y de la investigación.
Faltan
pocos meses para que comiencen las obras de uno de los proyectos
más ambiciosos y soñados de la educación superior
chilena, y serán realizadas por la Universidad de Chile.
Como en la película "Volver al Futuro", nos situamos
en el año 2005, al oeste de Santiago de Chile. Construcciones
de modernas líneas confrontan el verde paraje que se desliza
hacia el poniente hasta besar una tenue extensión de la cordillera
de la costa. Al interior de esos edificios de baja altura -tres
pisos como máximo- laboran empresarios de la ciencia y la
tecnología que fueron seleccionados para hacer realidad su
sueño y desarrollar una empresa de punta.
Al otro lado de la laguna se yerguen otras obras urbanas similares,
las que son ocupadas por académicos, especialistas en diferentes
áreas del saber, quienes junto a los mencionados empresarios
desarrollan los proyectos, para después crecer y establecerse
en algún rincón de las 1.011 hectáreas que
comprende el parque Carén.
Entonces, en ese instante, la misión se habrá cumplido:
lograr la sinergia -o potenciación de capacidades- entre
el sector privado y el mundo académico y de la investigación.
Se sigue en el viaje al futuro y llegamos al año 2015. La
unión de los mencionados socios creció hasta llegar
a su punto cúlmine. Y en este año el recinto integra
ya tres grandes áreas: una ciudad universitaria, una zona
tecnológico-industrial y espacios públicos destinados
a áreas verdes y de creación.
De regreso al presente, el vicepresidente ejecutivo de la Fundación
Valle Lo Aguirre, organismo especialmente creado por la Casa de
Bello para ejecutar el proyecto, Patricio Rojas, afirma que se espera
"vincular más estrechamente la Universidad con la empresa".
Agrega que "desde hace tiempo se ha criticado que el sector
productivo y el sector académico y de la investigación
no tienen los suficientes vínculos. Esta es una oportunidad
de realizar una nueva infraestructura donde puedan trabajar juntos
ambos sectores".
Por eso es que la apuesta de esta empresa es a crear una alianza
estratégica entre estos dos ámbitos, a través
de la generación de sinergia. Según explica el vicepresidente
Patricio Rojas, el éxito de esta unión se ha demostrado
en el mundo por la aparición y posterior masificación
de los parques científico-tecnológicos. Abaratar costos
en general, reclutar investigadores de alto nivel trabajando en
el mismo entorno, desarrollar investigaciones avanzadas usando el
potencial humano y las instalaciones existentes, son sólo
algunos frutos directos que se obtienen de esta fusión.
A juicio del vicepresidente ejecutivo, lo que produce la sinergia
natural es "la similitud del tipo de trabajo de investigación
aplicada que desarrollan unos y otros, aunque los temas sean muy
distintos, y sobre todo el tener un lugar común de trabajo".
UNA
BUENA IDEA
La
primera etapa contempla la construcción del parque tecnológico,
que se ubicará en la ribera norte de la laguna Carén,
emplazada en una superficie urbanizada de 55 hectáreas. En
medio de esos terrenos planos, cuyos suelos de baja calidad agrícola
están cubiertos hoy día de malezas y espinos, se levantará
el componente industrial del proyecto, que representará una
inversión de 20 millones de dólares.
Durante esta fase se erigirá el edificio corporativo del
parque, que a lo largo y ancho de sus 8.900 metros cuadrados albergará
secciones como las oficinas de administración, un centro
de convenciones, y
-uno de los principales objetivos- la incubadora de empresas tecnológicas.
Esta iniciativa permitirá que personas poseedoras de una
buena idea, pero con pocos recursos, puedan materializar su proyecto
al alero del Parque Científico-Tecnológico.
Luego de un proceso de selección en que se evaluará
la factibilidad de cada plan, los favorecidos podrán acceder
a una serie de insumos técnicos y otras formas de apoyo a
su gestión. Previo pago de un módico arriendo, los
aspirantes contarán con redes de computadores, fax, laboratorios
básicos y otros beneficios, como asesorías en marketing
y en legislación sobre propiedad intelectual.
"La idea es que la empresa esté en la incubadora, tal
como sucede con las aves, primero para que el huevo crezca y luego
se convierta en un pollito", explica Pablo Valenzuela, gerente
de Proyectos del Parque Científico-Tecnológico de
la "U". Agrega que de esta forma la naciente organización
más tarde podrá independizarse y establecerse en otras
zonas del mismo recinto, para mantener esa cercanía que posibilita
la sinergia.
El propósito es que simultáneamente a la función
de la incubadora, otras empresas de base tecnológica vayan
colonizando la zona industrial del parque, y que de esta manera
los nuevos "clientes" puedan arrendar un terreno, acceder
a laboratorios y especialistas, entre otro tipo de asesorías
que ofrecerá la "U".
Patricio Rojas subraya la importancia institucional de mantener
una relación activa con las organizaciones residentes, ya
que recordó que cerca de un tercio de los ingresos que percibe
la Casa de Bello provienen de contratos de servicios y de estudios
realizados para el sector productivo.
Pero el directivo deja en claro que los resultados de la inversión
no se verán inmediatamente, ya que se trata de un "megaproyecto
a largo plazo para la universidad".
Por esta razón, el director jurídico de Fundación
Valle Lo Aguirre, abogado Francisco Javier Domper, reconoce que
"nuestro interés es que las empresas que se instalen
en este parque determinen y calculen sus rentabilidades a un muy
largo plazo". Pero advierte que estas entidades sólo
podrán acceder al arriendo de los terrenos, ya que "el
proyecto siempre ha sido planteado en términos de que la
U. de Chile no enajene el predio".
UNIVERSIDAD
MAS INDUSTRIA
Aunque
Silicon Valley, el primero y más representativo de los parques
científico-tecnológicos, nació en la década
de los 50, éstos experimentaron un fuerte impulso en la década
siguiente, a partir de una fuerte búsqueda de interacciones
que se despertó entre las industrias y la capacidad científica
y de investigación de las universidades. Primero en Estados
Unidos y más tarde en Europa, la creación de estos
centros fue proliferando hasta llegar a conformar exitosas alianzas,
como la de Silicon Valley, en California, con la Universidad de
Stanford; el Research Triangle Park, en Carolina del Norte, que
comprende 3.000 hectáreas y se vincula a tres casas de estudios
superiores de ese estado, y el Parque Tecnológico de la Universidad
de Cambridge, en Inglaterra, que ha potenciado la actividad económica
de esa región.
Ya en 1991, los registros oficiales señalaban la existencia
de unos 560 parques científico-tecnológicos alrededor
del mundo. Se estima que hoy día esta cantidad podría
llegar al doble, con una concentración mayoritaria en los
Estados Unidos.
Según explica Patricio Rojas, el proyecto de la "U"
guarda especial similitud con el parque tecnológico de la
Universidad de Lovaina la Nueva, en las afueras de Bruselas, que
ocupa un predio de similar extensión que el de la laguna
Carén. Este recinto cuenta con una sección tecnológica,
diversas facultades y una comunidad de 20.000 estudiantes.
La versión criolla de Silicon Valley también contará
con su parque universitario, que estará ubicado al costado
sur de la laguna Carén. En esa zona se emplazarán
los edificios y dependencias académicas, las que -según
indicó Patricio Rojas- podrían comenzar a trasladarse
desde el 2005. De esta manera, diez años más tarde
vería la luz en su plenitud la ciudad universitaria, un núcleo
urbano equipado con albergues estudiantiles, comedores, bibliotecas
y todos los elementos que se requieren para el funcionamiento de
una comunidad académica, como correos, bancos, locales comerciales,
etc.
Junto a los sectores tecnológico y universitario, se emplazará
el parque público, un área de 200 hectáreas
de superficie que actualmente la Universidad facilita para la práctica
del canotaje, golf, rodeo y zonas de pic-nic. La ejecución
del proyecto contempla la permanencia de estas actividades, pero
con una presencia más marcada de la Casa de Bello en su realización
en el ámbito organizativo.
Sin embargo, a pesar de la intervención humana, el parque
Carén conservará los valores naturales que le dan
riqueza a su paisaje, como el cerro Amapola, el estero Lampa y la
puntilla Lo Vásquez (al norponiente). Gozará también
de una ubicación estratégica, ya que la ruta 68, que
une Santiago y Valparaíso, pasa por el acceso principal al
predio; escasos siete kilómetros lo separan del aeropuerto
internacional y sólo 15 minutos se demorará un microbús
en unir la estación Pajaritos de la Línea 1 del Metro
con el recinto científico-tecnológico. A lo anterior
se suman dos obras viales cuya ejecución mejorará
el acceso al recinto, como son la Costanera Norte, que logrará
unir en mucho menos tiempo sectores como Lo Barnechea y Pudahuel,
y la nueva ruta Orbital, que circundará la Región
Metropolitana.
Según el cronograma trazado, se espera que las obras se inicien
durante el segundo semestre del 2002, previo otorgamiento de las
licitaciones correspondientes. En tanto, el 3 de noviembre pasado
fue publicada en el Diario Oficial la ley 19.767, que permite a
la Corporación gestionar el préstamo de 20 millones
de dólares que se requieren para concretar la primera etapa
del proyecto. Este mismo cuerpo legal establece además que
el parque de la "U" deberá promover e incentivar
la ciencia y tecnología entre la juventud, lo que se traducirá
en la realización de visitas de estudiantes de todos los
niveles de enseñanza al parque Carén.
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Horacio Acuña
| NACIMIENTO
DE UN VALLE |
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En
1939, dos jóvenes estudiantes de ingeniería
llamados Bill Hewlett y David Packard instalaron en la localidad
de Palo Alto, California, una fábrica de osciladores.
Probablemente jamás imaginaron que años más
tarde sus trabajos contribuirían a sentar los cimientos
de Silicon Valley, el primer y más exitoso Parque Científico-Tecnológico
en el mundo; cuyas empresas se hallan a la vanguardia mundial
en la fabricación de semiconductores, computadores,
rayos láser e ingeniería genética.
Silicon Valley es el lugar donde se realizó la primera
emisión radiofónica comercial en el mundo, y
donde se han desarrollado los microprocesadores, los computadores,
los videojuegos y el diseño en tres dimensiones.
Una serie de factores posibilitaron el nacimiento de este
centro, que ha albergado a conocidas empresas del área,
como Hewlett & Packard, Apple, Intel, Atari, y dentro
de la biotecnología, Genentech, Biogen y Cetus.
Un importante papel jugó en sus inicios la Segunda
Guerra Mundial, ya que a raíz de este conflicto bélico
aumentó el flujo de recursos del gobierno estadounidense
hacia la Universidad de Stanford para el desarrollo de componentes
electrónicos y equipos con fines militares. Paralelamente,
Frederik Terman, profesor de Ingeniería Eléctrica
de esa casa de estudios, animaba a sus alumnos a fundar empresas
en las cercanías del campus, estableciendo una novedosa
filosofía acerca de la relación entre el sector
productivo y el académico.
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En
1950, el estallido de la Guerra de Corea posibilitó que
el gobierno continuara invirtiendo en investigación,
a la vez que algunas compañías como General Electric,
IBM y Westinghouse comenzaron a asentarse en la zona, atraídas
por la proximidad de las industrias aeronáuticas que
habían llegado a establecerse con tras el comienzo de
la Segunda Guerra Mundial.
En 1951, tras haber conseguido importantes contratos de investigación
estatales y privados para la Universidad de Stanford, el profesor
Terman creó junto al predio de esta entidad el primer
parque tecnológico del mundo, entonces llamado Stanford
Research Park.
El éxito económico del valle es evidente: sólo
entre 1940 y 1980 la población del condado californiano
de Santa Clara, donde se encuentra enclavado Silicon Valley,
aumentó de 175 mil a un millón 250 mil habitantes;
el número de empleos subió de 59 mil a 651 mil,
y durante los años 70 se crearon anualmente 25 mil puestos
de trabajo, siendo los ingresos familiares promedio de la zona
un 30 por ciento superiores a la media estadounidense.
Desde 1979, se han instalado más de mil nuevas compañías,
pertenecientes en su mayoría a las áreas de la
electrónica y la informática. A principios de
los 90, Silicon Valley se convirtió en la región
que más exportaba en Estados Unidos. La productividad
por empleado creció en 8 por ciento anual, y la renta
per cápita aumentó en la década pasada
en un 36 por ciento, mientras que el promedio nacional alcanzó
sólo el 17 por ciento. |
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