UNoticias AÑO 4, N° 30, Diciembre 2001

 

MEGAPROYECTO DE LA «U»
El Valle de la Tecnología llega a Chile

  • Asentado en el valle Lo Aguirre, en el corazón de Pudahuel, se levantará el Parque Científico-Tecnológico de la Universidad de Chile, iniciativa pionera en Sudamérica, que posibilitará una alianza estratégica entre el sector productivo y el mundo académico y de la investigación.

Faltan pocos meses para que comiencen las obras de uno de los proyectos más ambiciosos y soñados de la educación superior chilena, y serán realizadas por la Universidad de Chile.
Como en la película "Volver al Futuro", nos situamos en el año 2005, al oeste de Santiago de Chile. Construcciones de modernas líneas confrontan el verde paraje que se desliza hacia el poniente hasta besar una tenue extensión de la cordillera de la costa. Al interior de esos edificios de baja altura -tres pisos como máximo- laboran empresarios de la ciencia y la tecnología que fueron seleccionados para hacer realidad su sueño y desarrollar una empresa de punta.
Al otro lado de la laguna se yerguen otras obras urbanas similares, las que son ocupadas por académicos, especialistas en diferentes áreas del saber, quienes junto a los mencionados empresarios desarrollan los proyectos, para después crecer y establecerse en algún rincón de las 1.011 hectáreas que comprende el parque Carén.
Entonces, en ese instante, la misión se habrá cumplido: lograr la sinergia -o potenciación de capacidades- entre el sector privado y el mundo académico y de la investigación.
Se sigue en el viaje al futuro y llegamos al año 2015. La unión de los mencionados socios creció hasta llegar a su punto cúlmine. Y en este año el recinto integra ya tres grandes áreas: una ciudad universitaria, una zona tecnológico-industrial y espacios públicos destinados a áreas verdes y de creación.
De regreso al presente, el vicepresidente ejecutivo de la Fundación Valle Lo Aguirre, organismo especialmente creado por la Casa de Bello para ejecutar el proyecto, Patricio Rojas, afirma que se espera "vincular más estrechamente la Universidad con la empresa". Agrega que "desde hace tiempo se ha criticado que el sector productivo y el sector académico y de la investigación no tienen los suficientes vínculos. Esta es una oportunidad de realizar una nueva infraestructura donde puedan trabajar juntos ambos sectores".
Por eso es que la apuesta de esta empresa es a crear una alianza estratégica entre estos dos ámbitos, a través de la generación de sinergia. Según explica el vicepresidente Patricio Rojas, el éxito de esta unión se ha demostrado en el mundo por la aparición y posterior masificación de los parques científico-tecnológicos. Abaratar costos en general, reclutar investigadores de alto nivel trabajando en el mismo entorno, desarrollar investigaciones avanzadas usando el potencial humano y las instalaciones existentes, son sólo algunos frutos directos que se obtienen de esta fusión.
A juicio del vicepresidente ejecutivo, lo que produce la sinergia natural es "la similitud del tipo de trabajo de investigación aplicada que desarrollan unos y otros, aunque los temas sean muy distintos, y sobre todo el tener un lugar común de trabajo".

UNA BUENA IDEA

La primera etapa contempla la construcción del parque tecnológico, que se ubicará en la ribera norte de la laguna Carén, emplazada en una superficie urbanizada de 55 hectáreas. En medio de esos terrenos planos, cuyos suelos de baja calidad agrícola están cubiertos hoy día de malezas y espinos, se levantará el componente industrial del proyecto, que representará una inversión de 20 millones de dólares.
Durante esta fase se erigirá el edificio corporativo del parque, que a lo largo y ancho de sus 8.900 metros cuadrados albergará secciones como las oficinas de administración, un centro de convenciones, y
-uno de los principales objetivos- la incubadora de empresas tecnológicas. Esta iniciativa permitirá que personas poseedoras de una buena idea, pero con pocos recursos, puedan materializar su proyecto al alero del Parque Científico-Tecnológico.
Luego de un proceso de selección en que se evaluará la factibilidad de cada plan, los favorecidos podrán acceder a una serie de insumos técnicos y otras formas de apoyo a su gestión. Previo pago de un módico arriendo, los aspirantes contarán con redes de computadores, fax, laboratorios básicos y otros beneficios, como asesorías en marketing y en legislación sobre propiedad intelectual.
"La idea es que la empresa esté en la incubadora, tal como sucede con las aves, primero para que el huevo crezca y luego se convierta en un pollito", explica Pablo Valenzuela, gerente de Proyectos del Parque Científico-Tecnológico de la "U". Agrega que de esta forma la naciente organización más tarde podrá independizarse y establecerse en otras zonas del mismo recinto, para mantener esa cercanía que posibilita la sinergia.
El propósito es que simultáneamente a la función de la incubadora, otras empresas de base tecnológica vayan colonizando la zona industrial del parque, y que de esta manera los nuevos "clientes" puedan arrendar un terreno, acceder a laboratorios y especialistas, entre otro tipo de asesorías que ofrecerá la "U".
Patricio Rojas subraya la importancia institucional de mantener una relación activa con las organizaciones residentes, ya que recordó que cerca de un tercio de los ingresos que percibe la Casa de Bello provienen de contratos de servicios y de estudios realizados para el sector productivo.
Pero el directivo deja en claro que los resultados de la inversión no se verán inmediatamente, ya que se trata de un "megaproyecto a largo plazo para la universidad".
Por esta razón, el director jurídico de Fundación Valle Lo Aguirre, abogado Francisco Javier Domper, reconoce que "nuestro interés es que las empresas que se instalen en este parque determinen y calculen sus rentabilidades a un muy largo plazo". Pero advierte que estas entidades sólo podrán acceder al arriendo de los terrenos, ya que "el proyecto siempre ha sido planteado en términos de que la U. de Chile no enajene el predio".

UNIVERSIDAD MAS INDUSTRIA

Aunque Silicon Valley, el primero y más representativo de los parques científico-tecnológicos, nació en la década de los 50, éstos experimentaron un fuerte impulso en la década siguiente, a partir de una fuerte búsqueda de interacciones que se despertó entre las industrias y la capacidad científica y de investigación de las universidades. Primero en Estados Unidos y más tarde en Europa, la creación de estos centros fue proliferando hasta llegar a conformar exitosas alianzas, como la de Silicon Valley, en California, con la Universidad de Stanford; el Research Triangle Park, en Carolina del Norte, que comprende 3.000 hectáreas y se vincula a tres casas de estudios superiores de ese estado, y el Parque Tecnológico de la Universidad de Cambridge, en Inglaterra, que ha potenciado la actividad económica de esa región.
Ya en 1991, los registros oficiales señalaban la existencia de unos 560 parques científico-tecnológicos alrededor del mundo. Se estima que hoy día esta cantidad podría llegar al doble, con una concentración mayoritaria en los Estados Unidos.
Según explica Patricio Rojas, el proyecto de la "U" guarda especial similitud con el parque tecnológico de la Universidad de Lovaina la Nueva, en las afueras de Bruselas, que ocupa un predio de similar extensión que el de la laguna Carén. Este recinto cuenta con una sección tecnológica, diversas facultades y una comunidad de 20.000 estudiantes.
La versión criolla de Silicon Valley también contará con su parque universitario, que estará ubicado al costado sur de la laguna Carén. En esa zona se emplazarán los edificios y dependencias académicas, las que -según indicó Patricio Rojas- podrían comenzar a trasladarse desde el 2005. De esta manera, diez años más tarde vería la luz en su plenitud la ciudad universitaria, un núcleo urbano equipado con albergues estudiantiles, comedores, bibliotecas y todos los elementos que se requieren para el funcionamiento de una comunidad académica, como correos, bancos, locales comerciales, etc.
Junto a los sectores tecnológico y universitario, se emplazará el parque público, un área de 200 hectáreas de superficie que actualmente la Universidad facilita para la práctica del canotaje, golf, rodeo y zonas de pic-nic. La ejecución del proyecto contempla la permanencia de estas actividades, pero con una presencia más marcada de la Casa de Bello en su realización en el ámbito organizativo.
Sin embargo, a pesar de la intervención humana, el parque Carén conservará los valores naturales que le dan riqueza a su paisaje, como el cerro Amapola, el estero Lampa y la puntilla Lo Vásquez (al norponiente). Gozará también de una ubicación estratégica, ya que la ruta 68, que une Santiago y Valparaíso, pasa por el acceso principal al predio; escasos siete kilómetros lo separan del aeropuerto internacional y sólo 15 minutos se demorará un microbús en unir la estación Pajaritos de la Línea 1 del Metro con el recinto científico-tecnológico. A lo anterior se suman dos obras viales cuya ejecución mejorará el acceso al recinto, como son la Costanera Norte, que logrará unir en mucho menos tiempo sectores como Lo Barnechea y Pudahuel, y la nueva ruta Orbital, que circundará la Región Metropolitana.
Según el cronograma trazado, se espera que las obras se inicien durante el segundo semestre del 2002, previo otorgamiento de las licitaciones correspondientes. En tanto, el 3 de noviembre pasado fue publicada en el Diario Oficial la ley 19.767, que permite a la Corporación gestionar el préstamo de 20 millones de dólares que se requieren para concretar la primera etapa del proyecto. Este mismo cuerpo legal establece además que el parque de la "U" deberá promover e incentivar la ciencia y tecnología entre la juventud, lo que se traducirá en la realización de visitas de estudiantes de todos los niveles de enseñanza al parque Carén.

_ Horacio Acuña

NACIMIENTO DE UN VALLE

En 1939, dos jóvenes estudiantes de ingeniería llamados Bill Hewlett y David Packard instalaron en la localidad de Palo Alto, California, una fábrica de osciladores. Probablemente jamás imaginaron que años más tarde sus trabajos contribuirían a sentar los cimientos de Silicon Valley, el primer y más exitoso Parque Científico-Tecnológico en el mundo; cuyas empresas se hallan a la vanguardia mundial en la fabricación de semiconductores, computadores, rayos láser e ingeniería genética.
Silicon Valley es el lugar donde se realizó la primera emisión radiofónica comercial en el mundo, y donde se han desarrollado los microprocesadores, los computadores, los videojuegos y el diseño en tres dimensiones.
Una serie de factores posibilitaron el nacimiento de este centro, que ha albergado a conocidas empresas del área, como Hewlett & Packard, Apple, Intel, Atari, y dentro de la biotecnología, Genentech, Biogen y Cetus.
Un importante papel jugó en sus inicios la Segunda Guerra Mundial, ya que a raíz de este conflicto bélico aumentó el flujo de recursos del gobierno estadounidense hacia la Universidad de Stanford para el desarrollo de componentes electrónicos y equipos con fines militares. Paralelamente, Frederik Terman, profesor de Ingeniería Eléctrica de esa casa de estudios, animaba a sus alumnos a fundar empresas en las cercanías del campus, estableciendo una novedosa filosofía acerca de la relación entre el sector productivo y el académico.

En 1950, el estallido de la Guerra de Corea posibilitó que el gobierno continuara invirtiendo en investigación, a la vez que algunas compañías como General Electric, IBM y Westinghouse comenzaron a asentarse en la zona, atraídas por la proximidad de las industrias aeronáuticas que habían llegado a establecerse con tras el comienzo de la Segunda Guerra Mundial.
En 1951, tras haber conseguido importantes contratos de investigación estatales y privados para la Universidad de Stanford, el profesor Terman creó junto al predio de esta entidad el primer parque tecnológico del mundo, entonces llamado Stanford Research Park.
El éxito económico del valle es evidente: sólo entre 1940 y 1980 la población del condado californiano de Santa Clara, donde se encuentra enclavado Silicon Valley, aumentó de 175 mil a un millón 250 mil habitantes; el número de empleos subió de 59 mil a 651 mil, y durante los años 70 se crearon anualmente 25 mil puestos de trabajo, siendo los ingresos familiares promedio de la zona un 30 por ciento superiores a la media estadounidense.
Desde 1979, se han instalado más de mil nuevas compañías, pertenecientes en su mayoría a las áreas de la electrónica y la informática. A principios de los 90, Silicon Valley se convirtió en la región que más exportaba en Estados Unidos. La productividad por empleado creció en 8 por ciento anual, y la renta per cápita aumentó en la década pasada en un 36 por ciento, mientras que el promedio nacional alcanzó sólo el 17 por ciento.

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