Miguel Letelier recupera sus grabaciones al órgano y lanza nuevo disco

Premio Nacional de Artes Musicales en 2008, Miguel Letelier tiene un reconocido pasado musical familiar que lo llevó a elegir el camino de las artes. Parte de eso queda reflejado en el lanzamiento que hará de su disco "Miguel Letelier, Intérprete. Obras para órgano", editado por el sello SVR y que contó con la colaboración del Departamento de Música y Sonología de la Facultad de Artes (DMUS).

Miguel Letelier vivió rodeado de músicos. Su padre, el destacado compositor Alfonso Letelier Llona, fue pilar fundamental en su aprendizaje musical y en su trayectoria como organista. "Mi padre siempre apoyó mi carrera musical y con este trabajo quiero brindarle un homenaje", explica.

Las razones son muchas, pero esencialmente que Alfonso Letelier apreciaba mucho las interpretaciones de su hijo al órgano y, por eso, él decidió hacer registros de muchas de las presentaciones de Miguel, lo que permitió que exista este trabajo. El escuchaba a Messiaen cuando yo lo interpretaba y disfrutaba mucho", agrega. 

Letelier aclara, eso sí, que como fueron grabaciones de actuaciones hechas entre 1968 y 1978 el sonido no era óptimo. "Además él las hizo sin ninguna pretensión, de manera completamente artesanal, pero un día escuché las grabaciones y se las llevé a un técnico, quien dijo que podían procesarse. Se sacó mucho ruido de fondo y quedó bastante bien", comenta. 

El disco contempla obras para órgano en conciertos que Miguel Letelier realizó en el Santísimo Sacramento de Buenos Aires, Argentina, en un órgano Cavaillé-Coll que es considerado uno de los más grandes de sudamérica. En Colombia se presentó en la Catedral Metropolitana de Medellín y en Chile actuó en la Basílica de Santo Domingo y en la iglesia Hijas de San José.

El órgano es un instrumento bastante complicado. Estructuralmente es una obra de ingenieria y el costo de mantención es alto. Desde el punto de vista técnico se afinan dos veces al año y la reparación de estos instrumentos las realizan personas especializadas con estudios principalmente en Europa. Esta es una de las razones de por qué en Chile el órgano ha quedado relegado y los pocos que hay en nuestro páis se encuentran en muy malas condiciones o inutilizables, con excepciones como por ejemplo del ógano Cavaillé-Coll de 1883 que se encuentra en Valparaíso y que en el año 2013 fue declarado Monumento Nacional. "En Chile hay un especialista en restauración de órganos en la ciudad de Olmué, Carlos Valdebenito, quien hizo estudios en Francia y tiene su taller en Olmué. Su trabajo es serio y bellisimo", agrega Letelier.

Un instrumento que hace falta

El maestro Miguel Letelier, compositor y pianista, cuenta que alrededor de los años 60 llegó a Chile un famoso músico argentino de procedencia belga, Julio Perceval. Fundador de la Facultad de Artes de la Universidad de Cuyo en Mendoza, este destacado organista preparó al maestro Miguel Letelier a la edad de 20 años en la disciplina organística cuando en Santiago existía mayor acceso a estos instrumentos. "Perceval y mi padre, que por esos años era Decano, se hicieron muy amigos y se creó la cátedra de órgano en el Conservatorio. Se le envió una circular a todas las parroquias de Chile para difundir un concierto que el maestro Perceval ofrecía junto a una conferencia sobre el órgano, sin embargo sólo asistienron dos personas", cuenta el maestro Letelier.

Cuando Julio Perceval fallece trágicamente en un accidente automovilistico a los pocos años, Miguel Letelier se encontraba terminando la carrera. Como discípulo de Perceval, uno años más tarde, la Decano de la época Elisa Gayán, le pide al músico se haga cargo de la cátedra de órgano. Despúes de un año y medio como profesor interino, Miguel Letelier se va a Europa, realizando muchas giras a paises como Australia, lugar en donde realizó conciertos en organos modernos con materiales nuevos pero simulando la antigua estructura y dinámica organológica.

El repertorio chileno compuesto para órgano es reducido, sin embargo el profesor Letelier comenta que siempre se encuentra en contacto con compositores que han creado obras contemporáneas para este instrumento. "Encontramos en Chile algunas piezas para órgano de Andrés Maupoint, también algunas escritas por Juan Amenábar. Sin embargo no hay mucho repertorio porque no existen muchos órganos, existe un desconocimiento", dice Letelier, quien por otra parte reconoce la expansión en la construcción de teatros muy buenos en el país, pero no consideran espacio para la incorporación de un órgano, muy distinto a lo que ocurre en Europa, donde el instrumento dejó de ser exclusivo de las iglesias.  "Hicieron un estupendo teatro en Frutillar, lo mismo el GAM, el Teatro Municipal está muy bien tenido, pero no tienen lugar para los órganos. Uno concluye que no existe mucho interés. Lo triste es que si uno quiere realizar un concierto de órgano en estos lugares es imposible", dice Letelier, quien agrega que su interés por contribuir al rescate de este instrumento tan noble, lo ha llevado a tocar las puertas de teatros y salas de conciertos, lamentablemente sin resultados positivos. 

El disco incluye obras del barroco, románticas, post románticas, modernas y contemporáneas, y se lanzará el 4 de diciembre a las 12 horas en la Biblioteca del Instituto de Chile, Almirante Montt 454. 

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