Ley antitabaco

Expertas de la U. de Chile: La única consecuencia del cigarro es matar o enfermar a la gente

“Nadie ha sido capaz de encontrar ningún beneficio de ningún tipo en el consumo de tabaco”. Así de enfática es María Teresa Valenzuela a la hora de cuestionar el masivo consumo de tabaco en el país.

En la misma línea se pronuncia la Dra. Marcia Erazo, quien destaca que el 40 por ciento de la población general del país consume esta sustancia, “la cifra más alta de Latinoamérica”, lo que se suma al temprano inicio del consumo entre los jóvenes, que se ubica en promedio en los 13 años.

Ambas académicas participaron en la elaboración de un informe técnico por encargo del Senado y que ha servido de sustento para las distintas medidas que se están debatiendo en el Congreso, con el objetivo de adecuar la legislación nacional a los estándares del Convenio Marco de la Organización Mundial de la Salud, suscrito por Chile en 2005.

Entre las modificaciones ya aprobadas en el Senado se encuentra la creación de cajetillas genéricas y la proscripción de la venta de cigarros con aditivos. Otras medidas aún se discuten como la incorporación de la prohibición de fumar en plazas, parques y playas.

Para la Dra. Erazo esta última propuesta “busca cuidar a los niños y el ambiente en el que juegan, y como una manera de protegerlos no sólo del humo de segunda mano si no de modelos a seguir basados en el consumo de cigarro”.

Junto con ello, se espera controlar la contaminación asociada a las colillas, que según explica Erazo “también contaminan con nicotina y otros tóxicos que son depositados en la tierra y en la arena en parques o plazas, donde encontramos mayoritariamente a familias con sus hijos”.

Precisamente es el inicio precoz en el consumo de tabaco lo que se busca impedir, ya que “una persona que comenzó a fumar a los 11 o 13 años a los 18 ya es adicto y dependiente. El daño más profundo que causa la adicción temprana es la dificultad posterior a abandonarla”, asegura Valenzuela, quien destaca que esto se suma al aumento de los riesgos asociados a enfermedades en jóvenes que están en desarrollo.

“Los adultos pueden decidir si quieren o no fumar, el tema es dónde y delante de quien, ya que no pueden violar los derechos de quienes han decidido no consumir tabaco”, asegura la profesora Valenzuela, quien destaca que hasta la ley del 2013 “sólo los fumadores tenían derechos. Los no fumadores no tenían derecho a un aire limpio”.

La deuda de Chile

Sin embargo, las investigadoras insisten en que las medidas aprobadas no son suficientes para hacer frente al consumo de tabaco. “La industria del tabaco es muy particular, ya que junto con la industria armamentística son las únicas que hacen un producto cuyo único fin es mar o enfermar a la gente”, afirma Valenzuela.

A pesar de ello, la académica asegura que según los datos recogidos en el mundo a partir de encuestas a fumadores, la mayoría de ellos estaría dispuesto a dejar el cigarro, pero en general no cuentan con la ayuda necesaria para poder hacerlo.

“En Chile no existe en el sector público de salud una oferta de tratamientos para dejar de fumar, a pesar de que 5 millones de adultos lo hacen. Como esta es una adicción que produce dependencia, hay gente que sin ese apoyo no puede lograrlo”, profundiza Valenzuela.

Junto con ello, la Dra. Marcia Erazo enfatiza en la necesidad de tomar otras medidas que permitan hacer frente a las crecientes cifras de consumo. “Hay que trabajar en la publicidad y la aceptación social del consumo de tabaco para que la gente comprenda que el consumirlo no es algo normal, sino que es una adicción que causa enfermedades”, aseguró.

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