A 150 años de su muerte

Universidad custodia y difunde el legado de Andrés Bello

La primera vez que pisó tierra chilena, fue en Valparaíso. Tras desembarcar del Grecian, llegaba a Chile en 1829 a los 47 años el venezolano Andrés Bello López. Con él venía toda su formación realizada en la Pontificia Universidad de Caracas y su experiencia en Londres en el ámbito del derecho, la diplomacia y la literatura.

Fue ahí donde comenzó su relación con Chile, tras ser parte de la Legación de nuestro país en la capital de Inglaterra desde 1822. Redactor del periódico El Araucano, profesor del Instituto Nacional, Oficial Mayor del ministerio de Relaciones Exteriores y senador, le es otorgada la nacionalidad chilena por gracia en 1832 por sus diversas contribuciones a la naciente República.

Catorce años después de su arribo Andrés Bello es nombrado Rector de la Universidad de Chile, función que cumpliría hasta su muerte en 1865. Diez meses después de su creación por ley el 19 de noviembre de 1842, el 17 de septiembre de 1843, se realizó la ceremonia de instalación del plantel más antiguo del país, instancia en la que Bello planteó los lineamientos fundacionales de la Casa de Estudios ante el presidente de la República, el ministro de Instrucción Pública y los cerca de 50 académicos de la Universidad.

Desde ese hito, como explica la directora del Archivo Central Andrés Bello, Alejandra Araya, el pensamiento del intelectual se encuentra presente en la Universidad de Chile “en tanto pilar e ícono de la institución, su figura permea el sentido de la Universidad y su figura nos interperla permanentemente respecto de los desafíos y las contradicciones que la sociedad chilena enfrenta mirándose en su espejo, nuestra Casa de Estudios”.

Pero el legado de Andrés Bello sigue presente en la Universidad: sus escritos originales se resguardan en el Archivo Central que lleva su nombre, de los cuales algunos están disponibles en formato digital para ser consultados. Los documentos, que son parte de la Colección Manuscritos, fueron declarados Monumento Nacional en la categoría Monumento Histórico por el ministerio de Educación el año 2009, junto a los otros textos de personajes como Manuel Montt, Diego Portales, Ignacio Domeyko, como parte de la política de protección del patrimonio de carácter nacional que nuestra Universidad posee.

A partir de correspondencia con autoridades, académicos y familiares y papeles administrativos, es posible acercarse un poco más  a Bello y al contexto donde se desarrolló el primer periodo de la Universidad de Chile.

“Como Archivo hemos tenido especial preocupación por el rescate y difusión de los manuscritos de Andrés Bello por la importancia que revisten para la historia no sólo nacional, sino también mundial, pero también porque es importante mirar al personaje desde los desafíos cotidianos, dar vida a su estatuaria y retratos, para reconocer en él a un intelectual público y un funcionario del Estado. El legado que porta su escritura, es una ética de la vocación de servicio que nos devela las fortalezas y debilidades de nuestros proyectos nacionales”, señala Alejandra Araya.

Otra de las más recientes aproximaciones a la figura del primer rector de la Universidad de Chile es la investigación “Genealogía de las ideas de Bello: Estudio de sus fuentes a través de los cuadernos de Londres”, encabezado por Iván Jaksic y patrocinado por la Facultad de Filosofía y Humanidades y el Archivo Central Andrés Bello. Parte de este trabajo se presentará este 12 de noviembre en la Biblioteca Nacional.

Esta iniciativa es parte de la Cátedra Andrés Bello en Humanidades, Ciencias Sociales, Artes, Ciencias de la Comunicación y Ciencias Naturales, que fue creada el 29 de noviembre de 2012 para conmemorar los 231 años de su nacimiento.

Además, en el marco del Foro de las Artes se presentó la obra invisible “El sudario de Bello”, del artista visual Arturo Cariceo, que contribuye a una lectura crítica del personaje y la inmanencia de su figura en la historia del país recorriendo la Casa Central y sus recovecos. Este proyecto forma parte de las investigaciones interdisciplinarias en curso en torno al patrimonio de la Universidad de Chile y el proyecto “Casa Central Abierta”, con densidad cultural, de la Vicerrectoría de Extensión y Comunicaciones. 

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