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Fallo de La Haya

Astrid Espaliat: "Chile siempre ha mostrado distintas opciones a Bolivia, la que no ha cumplido con una serie de requerimientos de nuestro país"

El próximo lunes 1 de octubre la Corte Internacional de Justicia de La Haya dará a conocer el fallo respecto a la demanda que Bolivia interpuso contra Chile el 24 de abril de 2013, buscando que el mencionado tribunal establezca la obligatoriedad de negociar una salida soberana del país altiplánico al Océano Pacífico. La profesora del Instituto de Estudios Internacionales, Astrid Espaliat, experta en derecho internacional, comenta los escenarios que se pueden abrir la próxima semana, y la utilidad de este tipo de instrumentos de resolución pacífica de conflictos entre países.

La profesora Espaliat aseguró que Chile debe estar tranquilo ante los posibles resultados del día lunes.

La profesora Espaliat aseguró que Chile debe estar tranquilo ante los posibles resultados del día lunes.

La académica defendió además la participación del país en los diferentes mecanismos de resolución de controversias entre diferentes países.

La académica defendió además la participación del país en los diferentes mecanismos de resolución de controversias entre diferentes países.

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Durante los últimos cinco años Chile y Bolivia han presentado sus argumentos y contraargumentos ante el Tribunal de La Haya, respecto a la supuesta obligación que tendría nuestro país de negociar una salida soberana para Bolivia al Océano Pacífico, conflicto que se arrastra desde el fin de la Guerra del Pacífico, y la posterior firma del Tratado de Paz y Amistad entre ambos países en 1904.

Este lunes 1 de octubre los jueces entregarán su fallo, abriendo una nueva etapa en la relación entre ambos países. En un contexto marcado por las voces que demandan la salida de Chile del Tratado Americano de Soluciones Pacíficas -conocido como Pacto de Bogotá- que le confiere jurisdicción a la Corte Internacional de Justicia, la profesora del Instituto de Estudios Internacionales Astrid Espaliat explica las posibles consecuencias que los diferentes resultados pueden tener, y defiende la existencia de estos mecanismos de resolución pacífica de conflictos.

¿Cuáles son los escenarios que puede enfrentar nuestro país el lunes?

El primer escenario es que la Corte diga que no existe ninguna obligación de negociar, o sea, que rechace la petición de Bolivia. El segundo escenario es que diga que hay una obligación de negociar pero sin un resultado predeterminado, que es algo que respondería a la jurisprudencia no sólo de la CIJ sino que en general de las Cortes internacionales, ya que cuando éstos han tenido que pronunciarse sobre una obligación de negociar, han repetido que ésta no conduce a un resultado predeterminado.

Ante esa última posibilidad ambos países tendrían que sentarse a negociar, que es un ejercicio habitual de las cancillerías, de ayer y hoy.

También la Corte puede decir que no hay obligación de negociar, pero recomendar que ambos países resuelvan sus controversias dialogando, lo que también implica un ejercicio que para Chile ha sido habitual, y que para Bolivia representaría a lo mejor una dificultad porque no tenemos relaciones diplomáticas y la obligaría a plantearse el cómo realiza ese ejercicio. Hay que recordar que el Presidente Lagos ofreció relaciones diplomáticas el 2004 y no hubo respuesta del lado boliviano.

Bolivia incorporó hace algunos años a su Constitución su aspiración marítima, ¿qué implica esto?

Es efectivo que la Constitución de Bolivia del 2009 contiene un precepto donde la reivindicación marítima está consagrada. Me imagino que Bolivia puede decir que hay un tribunal internacional que dictaminó que sólo puede dialogar en aras de conseguir una mejor condición con Chile en relación a sus puertos.

La misma Bolivia en sus alegatos ante la CIJ ofreció distintas soluciones prácticas no insistiendo en una solución de soberanía. Eso tendrá que explicárselo a su pueblo, pero eso está en las presentaciones que hizo en la Corte, no es una invención de Chile. Bolivia pidió distintas soluciones prácticas: enclaves, pasillos, corredores, y finalmente las englobó como soluciones prácticas.

Chile ha sido muy claro siempre en decir que estamos dispuestos a dialogar, pero no a una cesión de soberanía que por diversas razones es inviable. Bolivia tendrá que buscar la forma de conciliar la reivindicación contenida en su Constitución con el dictamen de la Corte y con lo que ella misma alegó ante los jueces en referencia a las soluciones prácticas.

Esto porque Chile siempre ha mostrado distintas opciones a Bolivia, la que no ha cumplido con una serie de requerimientos de nuestro país. Hace unas semanas La Tercera publicó las últimas negociaciones no oficiales sostenidas durante el primer gobierno del Presidente Piñera, que mostró distintas ofertas que se vinculan directamente con soluciones prácticas que fueron rechazadas, y que ahora Bolivia demanda ante la CIJ. Ese es el escenario en el que estamos.

¿Cuáles son las posibles consecuencias para Chile si se pierde el juicio?

Yo no emplearía el concepto “perdiera”. No puedo decir cuál va a ser la sentencia de la Corte exactamente, pero sí puedo, a partir de lo alegado por Chile y Bolivia ante la CIJ y en consideración de anteriores sentencias del mismo tribunal, establecer ciertos escenarios.

Que la Corte diga “negociar” no es una pérdida, es un escenario que nuevamente se abre a lo que Chile ha hecho históricamente, y lo hizo muy recientemente.

Hay que decir además que la petición de Bolivia ante la CIJ fue variando. Primero comenzó su demanda con esta obligación de negociar un acceso soberano al Pacífico, y durante el juicio fue variando sus pretensiones hasta un momento determinado decir que quiere soluciones prácticas que fueron ofrecidas por Chile y entonces eso es lo que finalmente o en algún momento demandó ante la CIJ.

En ese sentido y asumiendo las coordenadas que menciona, que se solicitan cosas que Chile ya había puesto sobre la mesa, pareciera que el “triunfo” sería para Bolivia más bien de carácter simbólico.

Yo diría que Bolivia internacionalizó la cuestión porque plantear el asunto ante la Corte da una mayor visibilidad a la pretensión boliviana de una salida soberana al Pacífico, que es la reivindicación consagrada en la Constitución. Eso desde el punto de vista de lo que representó la expresión de la pretensión boliviana ante la CIJ.

Ahora, en términos de lo que ocurrió ante los alegatos, se ve que la pretensión fue evolucionando desde esta obligación de negociar un acceso soberano al Pacífico hasta llegar a esta petición de soluciones prácticas. Se diluye de cierta forma la búsqueda de un acceso soberano al Pacífico.

Chile debe esperar con tranquilidad el fallo, porque la misma Bolivia ya expresó cuál era la realidad de su pretensión: las soluciones prácticas que Chile ha ofrecido en los hechos en el pasado. Además el escenario que se abra tras el fallo tiene que verse como una oportunidad para solucionar este tema, de manera tal que con imaginación se pueda llegar a una salida práctica a este conflicto.

Más allá del resultado, ¿son útiles estos mecanismos para resolver controversias? ¿No generan más tensiones?

Yo me inscribo entre aquellos que pensamos que es positivo que Chile utilice mecanismos pacíficos en la solución de las controversias internacionales. ¿Cuál es la alternativa? No hay.

Naturalmente recurrir a un tribunal como la Corte Internacional de Justicia tiene sus bemoles, en el sentido que está integrada por jueces que provienen de distintos sistemas jurídicos que tienen distintas formaciones jurídicas, y que entienden también las controversias que se les plantean no necesariamente desde los mismos puntos de vista que los que han sido detentados en Chile.

Hay voces que ponen acento en que los criterios para llegar a un fallo en la corte son más bien políticos, en una lógica de buscar soluciones intermedias

Yo creo que muchas de las personas que emiten ese tipo de juicios no conocen bien las lógicas que animan el derecho internacional contemporáneo aplicado por la CIJ y también por tribunales arbitrales e incluso por el Tribunal del Mar, y que es distinto a aquel que fue enseñado y aplicado en Chile hasta, yo diría, relativamente poco tiempo en las escuelas de Derecho.

Muchas de estas aseveraciones pasan por no comprender bien cuál es la lógica que anima el derecho internacional contemporáneo hoy, y si uno estudia las sentencias de la CIJ, de los tribunales arbitrales, se da cuenta que este derecho ha evolucionado y que es interpretado como todo derecho. El derecho internacional también se interpreta.

Además las sentencias de la CIJ están sujetas a críticas como también lo están las sentencias de tribunales chilenos. Hay muchas sentencias de tribunales chilenos que han sido objeto de críticas, comentarios y eso también ocurren con sentencias emitidas por tribunales internacionales porque el derecho que se aplica a la solución de controversias está constituido por normas, sujetas a interpretación y quienes aplican las normas internacionales.

Es cierto que la corte internacional de justicia es el órgano jurisdiccional del sistema de Naciones Unidas y su preocupación fundamental es la mantención de la paz y seguridad internacional por lo que tiene que buscar una manera de equilibrar los intereses de los Estados que han llevado la controversia, pero eso no significa que van a tener una solución salomónica en mente con anterioridad a lo que las partes aleguen o prueben, como si tuvieran una solución preparada con anterioridad. 

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