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Vicerrectoría de Investigación y Desarrollo

Tras contrato de licencia firmado anteriormente:

Profesor Jaime Montealegre cierra transferencia tecnológica con la empresa nacional Biogrow

La innovación del académico de la Facultad de Ciencias Agronómicas de la Universidad de Chile, es una bioformulación que protege de la patología Diplodia seriata a las vides de uva de vino y de mesa. Este hongo causa la enfermedad del brazo muerto de la planta y anualmente afecta entre un 12 y un 25 por ciento de la producción.

En Chile, las hectáreas con plantaciones de uva de vino y de mesa, suman un total de 196 mil, y las parras tienen una vida útil de 20 años

En Chile, las hectáreas con plantaciones de uva de vino y de mesa, suman un total de 196 mil, y las parras tienen una vida útil de 20 años

La mezcla de biocontroladores FUN1 desarrollada por el Profesor Montealegre y su equipo de investigación es una innovación inédita en el rubro.

La mezcla de biocontroladores FUN1 desarrollada por el Profesor Montealegre y su equipo de investigación es una innovación inédita en el rubro.

El gerente general de Biogrow, Arsenio Latorre, explicó que se interesaron por trabajar en este proyecto porque querían un producto que los diferenciara en el mercado.

El gerente general de Biogrow, Arsenio Latorre, explicó que se interesaron por trabajar en este proyecto porque querían un producto que los diferenciara en el mercado.

Los especialistas señalan que las enfermedades de la madera en las vides, afectan entre un 12 y un 25 por ciento la producción y disminuyen la vida del viñedo.

Los especialistas señalan que las enfermedades de la madera en las vides, afectan entre un 12 y un 25 por ciento la producción y disminuyen la vida del viñedo.

El jefe de la Unidad de Transferencia de la VID, Gaspar Morgado, destacó que esto viene a consolidar el trabajo de años que ha realizado el académico en materia de biocontroladores agrícolas.

El jefe de la Unidad de Transferencia de la VID, Gaspar Morgado, destacó que esto viene a consolidar el trabajo de años que ha realizado el académico en materia de biocontroladores agrícolas.

La académica de la Facultad de Ciencias Químicas y Farmacéuticas, Karina Valdés junto a Luz María Pérez, que trabajó junto al Profesor Montealegre por 25 años. Ambas son investigadoras del proyecto.

La académica de la Facultad de Ciencias Químicas y Farmacéuticas, Karina Valdés junto a Luz María Pérez, que trabajó junto al Profesor Montealegre por 25 años. Ambas son investigadoras del proyecto.

El traspaso de información fue en la Facultad de Ciencias Agronómicas del Campus Antumapu de la Casa de Bello.

El traspaso de información fue en la Facultad de Ciencias Agronómicas del Campus Antumapu de la Casa de Bello.

El pasado viernes 3 de enero, en la Facultad de Ciencias Agronómicas del Campus Antumapu de la Casa de Bello, el docente del Departamento de Sanidad Vegetal, Jaime Montealegre, junto a las autoridades de la empresa Biogrow, Arsenio de la Torre y Paolo Solari, cerraron de manera exitosa el traspaso del dossier técnico con la información de la tecnología generada por el académico. El proyecto llamado “Desarrollo de una bioformulación con propiedades de efecto elicitor y promotor de crecimiento para el control de Diplodia seriata en vid”, se enmarca dentro del FONDEF Idea IT 16/10006, realizado entre el 2017-2019.

Los especialistas señalan que las enfermedades de la madera en las vides, afectan entre un 12 y un 25 por ciento la producción y disminuyen la vida del viñedo. La enfermedad del brazo muerto produce necrosis sectoriales y de dureza en la madera de los brazos o el tronco de las plantas, lo que provoca su desecación y muerte. En el caso chileno, las hectáreas con plantaciones de uva de vino y de mesa, suman un total de 196 mil y las plantas tienen una vida útil de 20 años, por lo que esta enfermedad no permite completar el ciclo productivo.

A nivel mundial, no se habían desarrollado tecnologías que permitan controlar los hongos que causan este tipo de enfermedades, por lo que la mezcla de biocontroladores FUN1 desarrollada por el Profesor Montealegre y su equipo de investigación es una innovación inédita en el rubro. Además, esta pasta es capaz de facilitar los mecanismos de defensa en las plantas y promover el crecimiento de ellas. El académico explicó que “este producto está constituido por dos tipos de hongos diferentes que actúan de manera conjunta, pero con un resultado de control que no tienen un efecto sobre el medio ambiente. Esto se enmarca muy bien en lo que pide hoy el consumidor en producir más limpio, con menos contaminación química y más eco-compatiblemente”.

El Profesor Montealegre lleva trabajando en conjunto con la empresa nacional Biogrow desde el año 2017. Esta compañía se especializa en la producción de fertilizantes que se exportan a distintos países, por lo que el control biológico es un área que no tenían tan desarrollada. El gerente general, Arsenio Latorre, se refirió al interés de su firma por escalar este proyecto. "Nosotros estábamos buscando un producto que nos diferenciara en el mercado, algo nacional para una empresa chilena y de esa forma definimos y decidimos apoyar a Jaime. Es una enfermedad que cada día crece más en el mundo que creemos que es la principal patología en vides en el planeta y no hay un control efectivo en ninguna parte”, comentó. Los desafíos que vienen ahora para la asociación es iniciar los procesos de registro nacional e internacional y desarrollar una planta industrial, para luego tener un producto comercializable durante el próximo año.

Trabajo trandisciplinar

La Vicerrectoría de Investigación y Desarrollo (VID) ha acompañado al profesor, a su equipo de investigación y a las empresas asociadas al proyecto en todas sus etapas para el licenciamiento. El jefe de la Unidad de Transferencia, Gaspar Morgado, destacó que esto viene a consolidar el trabajo de años que ha realizado el académico en materia de biocontroladores agrícolas.

“Esto permite transferir sus tecnologías desarrolladas en proyectos de investigación aplicada a empresas de renombre nacional e internacional, como es el caso de Biogrow. Asímismo, la Dirección de Innovación ha apuntado a un trabajo cercano con los investigadores para establecer qué cualidades relevantes existen dentro de las tecnologías generadas en estas facultades y en los centros de investigación. También se busca establecer cuáles de ellas son transferibles y pueden tener un valor agregado, no solo para las empresas licenciatarias, sino también para la industria nacional e internacional”, indicó Morgado. 

La académica de la Facultad de Ciencias Químicas y Farmacéuticas, Karina Valdés, es parte del equipo investigador, valoró el carácter trandisciplinar del proyecto. “El profesor buscó una docente de nuestro departamento para plantearnos la posibilidad de desarrollar un producto con la formulación que él tenía, que era una solución en líquido con los hongos dispersos y la cual era muy difícil de aplicar en una planta de campo. Fue muy motivante pensar en un mecanismo que fuera capaz de adherirse en una superficie que no tiene humedad como es el caso de las vides después de la poda. Finalmente desarrollamos una especie de pasta que los técnicos pueden aplicar al momento de podar”, explicó la investigadora.

Otra de las investigadoras del proyecto es Luz María Pérez, que trabajó por 25 años en la Facultad de Ciencias Químicas y Farmacéuticas, y fue directora de Investigación de la Casa de Bello. Además, trabaja con el profesor Montealegre desde fines de los años 90, estudiando la interacción entre flora y fitopatógenos. “Era importante ver como uno le ayudaba a la planta a defenderse contra microorganismos que le producen la enfermedad y a raíz de esto, comenzamos a trabajar con los que eran capaces de ejercer un biocontrol de enfermedades”, señaló.

Finalmente, Luz María Pérez explicó el valor que tienen las tecnologías que son capaces de desarrollarse y trabajar en conjunto con las industrias. “Es algo de lo que siempre pensé como investigadora desde que me inicié en la carrera en la Universidad de Chile. De alguna manera, nuestros proyectos, tenían que cuajar en algo que le sirviera al país, que sirviera a la producción agrícola y que no simplemente se quedaran en un trabajo de laboratorio o en una tesis, sino que en algo que le sea útil al país y la sociedad”, cerró.

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