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Vicerrector de Investigación y Desarrollo, Flavio Salazar:

"Como país somos dependientes del quehacer de los centros tecnológicos de las potencias mundiales y esto es un error estratégico"

"No se puede, de ninguna forma, separar la generación de pensamiento crítico de la ciencia, la tecnología y la innovación", enfatiza el científico respecto a los múltiples desafíos que deberá enfrentar el país. A las demandas por transformaciones económicas, políticas y sociales desatadas tras el estallido del 18 de octubre de 2019, se suma una crisis sanitaria sin precedentes a nivel global, que exige cambios profundos en el modelo de desarrollo hacia uno más armonioso con las personas y la naturaleza.

El vicerrector Salazar es biólogo y doctorado en el Instituto Karolinska de Suecia y es académico de la Facultad de Medicina hace 20 años.

El vicerrector Salazar es biólogo y doctorado en el Instituto Karolinska de Suecia y es académico de la Facultad de Medicina hace 20 años.

El vicerrector señala que coronavirus ha dejado en evidencia la necesidad de potenciar las capacidades científicas y tecnológicas para hacer frente a este desafío con soluciones concretas.

El vicerrector señala que coronavirus ha dejado en evidencia la necesidad de potenciar las capacidades científicas y tecnológicas para hacer frente a este desafío con soluciones concretas.

Para el académico, es fundamental cambiar el modelo de desarrollo actual que tiene el país, ya que Chile no ha intentado salir de su condición de país exportador de materias primas.

Para el académico, es fundamental cambiar el modelo de desarrollo actual que tiene el país, ya que Chile no ha intentado salir de su condición de país exportador de materias primas.

Respecto al medioambiente, el profesor señaló que existen muchas comunidades que han sufrido graves consecuencias en su calidad de vida, ya que los intereses productivos chocan con estos territorios.

Respecto al medioambiente, el profesor señaló que existen muchas comunidades que han sufrido graves consecuencias en su calidad de vida, ya que los intereses productivos chocan con estos territorios.

En su segundo periodo en la VID, el profesor Salazar y su equipo de trabajo han incluido políticas para la equidad de género al interior de la Universidad de Chile.

En su segundo periodo en la VID, el profesor Salazar y su equipo de trabajo han incluido políticas para la equidad de género al interior de la Universidad de Chile.

Más de mil contagiados, 43 hospitalizados, 4 fallecidos y 164 nuevos casos por COVID-19, han sido registrados en Chile de acuerdo con las cifras que maneja el Ministerio de Salud hasta la fecha. Esta pandemia mundial ha desencadenado estados de emergencia sanitaria a nivel global, dejando en evidencia la necesidad de potenciar las capacidades científicas y tecnológicas para hacer frente a este desafío con soluciones concretas.

Para el vicerrector de Investigación y Desarrollo, Flavio Salazar, “la opinión experta exige medidas más drásticas de confinamiento y distanciamiento social para no lamentarnos por situaciones más complejas, como las vistas en Italia y España. Esta crisis ha puesto en evidencia que como país somos absolutamente dependientes del quehacer de los centros tecnológicos de las potencias mundiales y esto es un error estratégico que limita nuestro progreso y nos vuelve especialmente vulnerables como sociedad".

En Chile, prosigue el vicerrector, "no hemos promocionado el desarrollo propio de vacunas, ni tampoco impulsamos suficientemente la investigación biomédica como un aporte al sistema de salud nacional. Ha quedado demostrado que los gobiernos no han apostado a las capacidades intelectuales de nuestros científicos y humanistas. Esto ha impedido generar un vínculo entre la evidencia demostrada por expertos y la formulación de políticas públicas”.

Respecto a la crisis actual que amenaza la salud y el bienestar de la ciudadanía, el profesor Salazar declaró que “la historia ha mostrado que todo este tipo de conflictos tienen un elemento de generación en común: el modelo de desarrollo socioeconómico. Chile no ha intentado salir de su condición de país exportador de materias primas y no ha priorizado aspectos relacionados con los impactos sociales y ambientales negativos, centrándose exclusivamente en el crecimiento económico, que si bien es necesario, ha sido insuficiente”.

Las tareas pendientes de la institucionalidad científica en Chile

Desde la llegada del también académico de la U. de Chile Andrés Couve al Ministerio de Ciencia, Tecnología, Conocimiento e Innovación en diciembre de 2018, múltiples han sido los temas de discusión entre la comunidad académica e investigadora respecto a esta nueva institucionalidad. En 2019, el presupuesto para las ciencias sólo se mantuvo en 0,38 por ciento del PIB de Chile, una cifra muy por debajo al 2,4 por ciento  promedio que invierten los países de la OECD en este ámbito.

El profesor Salazar destaca que la creación de este ministerio es un logro histórico del movimiento de trabajadores y estudiantes de la ciencia, pero que resulta insuficiente sino se asocia a un incremento cualitativo de la inversión para evitar el desincentivo y el desperdicio de talento, especialmente de los jóvenes. “Se necesitaba construir una estructura centralizada capaz de integrar ciencia y tecnología, además de reducir la fragmentación del sistema y otorgarle una misión para el desarrollo. Esto ineludiblemente significa mayor presupuesto”, señaló.

Si bien el vicerrector relevó los esfuerzos de la nueva institucionalidad -pues se trata de una tarea difícil que ha obligado a construir desde muy poco-, en su opinión es más importante progresar en la elaboración de una política científica que apunte a diversificar la matriz productiva, fomentando la formación de más recursos humanos avanzados. “Es fundamental articular visiones estratégicas a mediano y largo plazo que incentiven políticas públicas basadas en evidencia y que incorporen perspectivas relevantes desde las ciencias y las humanidades. Temas como la inteligencia artificial y el cambio climático, requieren discusiones transdisciplinarias complejas que no se queden en lo formal. No se puede, de ninguna forma, separar el pensamiento crítico de la innovación, la ciencia y la tecnología”, enfatizó el vicerrector.

Las proyecciones del profesor Salazar apuntan a procesos para los próximos 10 o 20 años, siendo urgente diseñar una hoja de ruta hoy día. “Como comunidad científica debemos tener claro los aportes que podemos hacer para el progreso del país desde la creación de conocimiento. Desde la Universidad de Chile, junto al senado y la comunidad universitaria, estamos promoviendo una discusión de fondo que permita avanzar hacia una política de creación de conocimiento”, agregó.

En este contexto, el Rector Vivaldi ha puesto en valor la importancia del rol que cumplen las universidades públicas en esta clase de discusiones. “Cerca del 70 por ciento o más de la investigación se realiza en las universidades. Es más, los procesos de generación de conocimiento son inseparables de la formación de nuevos cuadros científicos, por ello la vinculación de las escuelas de pre y postgrado con los centros de excelencia científico-tecnológicos resultan virtuosos. Nos preocupan algunas iniciativas que intentan separar las funciones universitarias de estos centros por supuestas razones de eficiencia. La mejor forma de generar interacción entre la academia y el sector productivo nacional e internacional es impulsar un cambio cultural hacia estos objetivos desde las propias instituciones de educación superior”, manifestó.

El papel de la ciencia y la Universidad en su vínculo con la sociedad

Tras el estallido social desatado el 18 de octubre de 2019, el país sufrió grandes transformaciones en sus dimensiones políticas y económicas. La ciudadanía salió a las calles para manifestar su descontento y exigir dignidad en jornadas que congregaron a millones de personas. Asimismo, el rol de la ciencia y la academia no quedaron al margen de este fenómeno, por lo que los miembros de la comunidad científica y las autoridades institucionales han sido parte de la discusión.

“Es fundamental que el nuevo diseño de Chile se haga incorporando la evidencia científica, pues los académicos e investigadores tienen mucho que decir, pero debe hacerse democratizando el acceso e impacto del conocimiento", indicó.

En este contexto, si bien "el país tuvo un crecimiento histórico durante los últimos 30 años que es innegable, pero los costos asociados han sido muy grandes". Esto porque "desde el punto de vista socioambiental existe un impacto negativo notorio. Numerosas comunidades han sufrido graves consecuencias en salud y calidad de vida a lo largo del territorio, como en las zonas de sacrificio".

"No podemos enfocarnos solamente en la optimización de procesos o sólo apuntar a una mayor plusvalía. Hay que incorporar la visión científica y humanista de aspectos socioambientales en el diseño de diversificación de nuestro modelo de desarrollo”, explicó el vicerrector Salazar.

La relación entre conocimiento y perspectiva de género: el desafío de la Universidad para servir al país

En su segundo periodo encabezando la VID, el profesor Salazar y su equipo de trabajo ha dado paso hacia nuevos modelos de trabajo en la Casa de Bello para contribuir con los grandes desafíos globales. A la necesidad de avanzar en la innovación, transdisciplina e internacionalización de la investigación, se suman políticas para la equidad de género como uno de los ejes estratégicos.

La ola feminista del 2018 motivó a la U. de Chile a responder dichas demandas, estableciendo políticas institucionales para acotar las brechas de género. Estas inequidades también se reflejan en la actividad de creación de conocimiento, pues en la institución el 73 por ciento de los proyectos Fondecyt adjudicados pertenecen a académicos, dejando solo un 27 por ciento para las académicas. Además, existe una desigualdad vertical en la carrera de investigación, ya que las mujeres cuentan con menos oportunidades de mantenerse en el sistema por invertir más horas al día para las labores domésticas y reproductivas; lo que no se pondera suficientemente en las evaluaciones.

Por su parte, la VID ha comenzado a trabajar de forma intensiva para abordar este desafío a partir de tres elementos. “Primero se debe levantar información, generando un diagnóstico certero respecto a las inequidades que se producen a nivel de investigación, creación e innovación entre los académicos y académicas de la Universidad. La idea es establecer algunos patrones capaces de explicar por qué se producen estas desigualdades. A nivel institucional, menos del 30 por ciento de los proyectos internos lo adjudican mujeres, por eso, es fundamental establecer modificaciones a las bases concursables que promuevan la presencia femenina en la obtención de fondos sin afectar la calidad”, explicó el vicerrector.

En 2019 la VID inició la elaboración de una política de género en investigación bajo la coordinación académica de la profesora de la Facultad de Filosofía y Humanidades, Kemy Oyarzún. Además, estableció una Secretaría Ejecutiva en este tema, a cargo de la ingeniera Catalina Lamatta, para desarrollar talleres con funcionarios y profesionales de la VID.

Este 2020 se trabajarán iniciativas con ONU Mujeres y se abrirán espacios de capacitación, con el fin de promover mejores prácticas, modificar comportamientos sexistas y entender las demandas del movimiento feminista.

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