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Memoria

Comunidad universitaria despide a Ana Luisa Riquelme, modelo e inspiración de generaciones

Desde la década de los '80, hasta los años 2000, "Luchita" fue la modelo principal de muchas generaciones de la Facultad de Arquitectura y Urbanismo y de la Facultad de Artes.

Me permitió descubrir lo visible e invisible del lenguaje del cuerpo humano. Luisa nos mostró las diversas formas de belleza, recuerda el profesor Dowling.

"Me permitió descubrir lo visible e invisible del lenguaje del cuerpo humano. Luisa nos mostró las diversas formas de belleza", recuerda el profesor Dowling.

Ella era conocida y reconocida por su profesionalismo y destacaba por sobre todo el staff de modelos, relata el ilustrador nacional y académico de la FAU, Carlos Rojas Maffioletti.

"Ella era conocida y reconocida por su profesionalismo y destacaba por sobre todo el staff de modelos", relata el ilustrador nacional y académico de la FAU, Carlos Rojas Maffioletti.

Ante la partida de Ana Luisa Riquelme, académicos y estudiantes de la U. de Chile rememoraron, reconocieron y homenajearon su trayectoria en las aulas de las facultades de Arquitectura y Urbanismo y de Artes. Una mujer que partió, pero permanecerá en la memoria y corazones de todos y todas quienes la conocieron.

El Curso de Figura Humana que se dictó en la Facultad de Arquitectura y Urbanismo (FAU), entre la década de los ‘80 hasta el año 2009, alcanzó tal nivel de éxito que, tras algunas versiones, se tuvo que implementar una selección de los y las estudiantes que querían participar. El ambiente tipo taller, el profesor que lo dictaba y Ana Luisa Riquelme, la modelo, eran la explicación del éxito.

Este curso era un electivo transversal, que estaba abierto a la Universidad. Tuve alumnos de la Escuela de Derecho, Medicina, Geografía. Tenía tanto éxito el curso que después se hizo un ranking y sólo podían tomarlo aquellos alumnos que tuviesen un promedio más alto. El ambiente que se producía en el curso era muy abierto y participativo; físicamente habían atriles, teníamos un equipo de música, nuestra cafetera, era muy agradable y Ana Luisa Riquelme, Luchita, era la estrella del curso”, relata el ilustrador nacional y académico de la FAU, Carlos Rojas Maffioletti.

El Profesor Carlos Rojas Maffioletti estudió en la Facultad Bellas Artes de la U. de Chile en el año 1966. Los cursos de dibujo y croquis y, posteriormente, de escultura, tuvieron a Luchita como modelo. Ella era conocida y reconocida por su profesionalismo y destacaba por sobre todo el staff de modelos. Años posteriores, a principios de los años '80, ya como Profesor Titular de la FAU se le asignó el Taller de Figura Humana para los arquitectos y le pidió a Ana Luisa Riquelme ser la modelo. Ella aceptó y dividió su tiempo profesional entre la Facultad de Bellas Artes y la FAU.

Para el ilustrador la riqueza se daba por su volumetría. “Cuando giraba el tronco, cómo se produce esa torsión de la figura, cómo aplica luz y sombra; pero además, ella era la maestra de las maestras, porque era capaz de mantener una pose lo más bien durante unos 40 minutos y era capaz tener un pequeño descanso y retomar la pose con la misma actitud física que tenía antes del descanso. Mantener una pose durante 10, 15 minutos ya es muy difícil, porque hay una actividad mental de concentración muy grande, porque ahí casi se detiene la circulación, entonces empiezan las molestias no controladas. Ella no, era maravillosa”.

El diseñador gráfico e ilustrador Francisco Curihuinca, quien también participó del curso, recuerda a Ana Luisa Riquelme. "Ella como modelo era súper seca. Uno que ha visto muchos modelos no son muchos los que logran la concentración con la que ella trabajaba. Se notaba que no estaba por hobby o por una actividad extra, ella encarnaba la pose que tenía que realizar y se concentraba totalmente en ello", dice.

“La recuerdo como una presencia constante en la FAU, como una figura algo mítica. Recuerdo a mis estudiantes y amigos que la dibujaban y aprendían con ella algo más que un buen dibujo, un encuentro con algo súper humano, alguien que se presentaba en cuerpo y alma”, rememora el académico de la FAU, Diego Vallejos.

“Puedo decir con certeza que el profesor Maffioletti me introdujo al arte a través de Luisa, me permitió descubrir lo visible e invisible del lenguaje del cuerpo humano. Luisa nos mostró las diversas formas de belleza, (...) Para quienes tomamos este curso, se nos abría un espacio diferente, ya no con la mirada genérica que nos enseña la arquitectura a visualizar a las personas, sino que este curso nos acercaba al cuerpo real. Eran momentos difíciles para Chile, en plena dictadura y en un contexto donde el arte estaba en el foco de las sospechas, aprender a dibujar figura humana era un espacio de ensimismamiento, de creatividad, de libertad, y sobre todo de corporalidad en su máxima expresión. Ella fue parte de esa historia, de mi historia con el arte por casi 40 años y que sólo puedo decir en este día: gracias Luisa”, señala el arquitecto y académico Fernando Dowling.

En el año 2005 en la FAU se realizó una exposición de todos los cursos de expresión gráfica y también se le hizo un homenaje a Luchita a través de un panel dedicado a ella, se la invitó y habían muchos dibujos de alumnos y alumnas que eran tan destacados que incluso trabajaron el rostro de ella.

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