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Animales más resistentes a la sequía

Investigadores mejorarán calidad de leche de cabra con especie mestiza y alimentación especial

Frente a las condiciones de sequía como efecto del cambio climático, un equipo liderado por el profesor de la Facultad de Ciencias Agronómicas, Giorgio Castellaro, desarrolló un innovador proyecto para conseguir una mejor calidad de leche caprina y sus derivados gracias al cruce de cabras criollas con una raza española y de una alimentación basada en arbustos forrajeros.

Mejoramiento de la sustentabilidad y resiliencia de sistema de producción caprina en zonas áridas frente a los efectos del cambio climático, es el nombre del proyecto.

"Mejoramiento de la sustentabilidad y resiliencia de sistema de producción caprina en zonas áridas frente a los efectos del cambio climático", es el nombre del proyecto.

Desde el 2019 se han realizado dos campañas de inseminación artificial.

Desde el 2019 se han realizado dos campañas de inseminación artificial.

El proyecto contempla un proceso de inseminación artificial de cabras criollas con una especie española que tiene características ideales para resistir en zonas áridas y semiáridas.

El proyecto contempla un proceso de inseminación artificial de cabras criollas con una especie española que tiene características ideales para resistir en zonas áridas y semiáridas.

Hasta el Centro Experimental Las Cardas de la Universidad de Chile, en la Región de Coquimbo, llegaron productores con decenas de cabras criollas para participar del proyecto “Mejoramiento de la sustentabilidad y resiliencia de sistema de producción caprina en zonas áridas frente a los efectos del cambio climático”, iniciativa encabezada por el profesor de la Facultad de Ciencias Agronómicas, Giorgio Castellaro.

El proyecto contempla un proceso de inseminación artificial de cabras criollas con una especie española que tiene características ideales para resistir en zonas áridas y semiáridas. Junto con ello, busca alternativas forrajeras provenientes de especies subtropicales para la alimentación de los animales; y considera capacitación y traspaso de tecnologías a profesionales y técnicos que trabajan en la producción caprina de la Región de Coquimbo.

“Por restricciones sanitarias no podíamos traer animales vivos. Es un trámite engorroso y tomaba mucho tiempo, entonces lo que hicimos fue traer el material genético para hacer inseminación artificial. Trajimos semen congelado de macho Murciano-granadino e inseminamos cabras criollas de diferentes localidades de la IV Región”, explicó el profesor Castellaro, académico del Departamento de Producción Animal.

Las cabras Murciano-granadinas fueron seleccionadas porque vienen de un lugar con similares características geográficas a las comunas de Canela, Illapel y Combarbalá, localidades donde se desarrolla principalmente este proyecto impulsado por la Fundación para la Innovación Agraria del Ministerio de Agricultura y ejecutado por la U. de Chile.

Asimismo, esta especie española ha demostrado tener muy buena resistencia a las zonas áridas y la calidad de su leche es más rica en grasa y proteínas que la de las cabras chilenas. “Fenotípicamente tienen rasgos particulares que se transmiten generacionalmente”, comentó el profesor Castellaro.

El equipo se ha preocupado de controlar la reproducción para que no exista consanguineidad entre las especies. Las crías nacidas por inseminación artificial tendrán un 50 por ciento de sangre española y luego, por monta natural, el porcentaje genético irá variando. Las cabritillas podrían tener entre un 25 y 50 por ciento de sangre murciano-granadina, o incluso superar esa cifra, como es el caso de las crías que nacieron hace poco en Las Cardas.

“Estas crías son las primeras que nacen de forma natural de padres mestizos concebidos a través del proceso de inseminación artificial, cuya sangre Murciano- granadina varía entre el 25 y el 50 por ciento. A finales de este año o principios del próximo las cabritillas de 25 por ciento se cruzarán con machos de 50 por ciento, para contar con generación de más de un 30 por ciento de sangre Murciano-granadina”, aclaró el profesor Castellaro.

Producción animal en contexto de sequía

Desde el 2019 se han realizado dos campañas de inseminación artificial, lo que ha implicado grandes desafíos para el equipo, ya que los niveles de fertilidad son más bajos en esta forma de reproducción y deben esperar los cinco meses de gestación para conocer los resultados de la concepción mestiza.

“Lo que se está empezando a evaluar ahora es la calidad de la producción de la leche, que sea realmente más rica en grasa y proteínas como se espera y que tenga mayor rendimiento quesero”, señaló el profesor Castellaro.

Todo este proceso va de la mano con las evaluaciones de crecimiento de los ejemplares y de la producción y calidad de la leche y sus derivados. De acuerdo con el profesor Castellaro, ya comenzó la evaluación en las primeras hembras mestizas concebidas con inseminación artificial y más adelante se sumará aquellas que fueron concebidas por monta natural.

Este proyecto busca mantener la capacidad productiva de las cabras basándose en un manejo sustentable, que permita la adaptación a las condiciones ambientales predispuestas por el cambio climático y la sequía a la que se enfrenta nuestro país. “Va a haber cada vez menos agua y necesitamos animales más resistentes a la sequía, pero que sean eficientes al uso del agua, los que, a su vez, necesitan además una alimentación que sea acorde a este sistema. Entonces encontrar animales y vegetales para producir en la zona nos permite acercarnos a esos objetivos de sustentabilidad y rendimiento”, afirmó el profesor Castellaro.

Si bien el pastoreo es fundamental para el bienestar de las cabras, su alimentación debe ser complementada con estabulación. Se puede alcanzar un uso eficiente de arbustos forrajeros que sean más resistentes a la sequía y que sean complementarios a los sistemas alimentarios de los animales.

“De esta manera podemos conseguir que el sistema se mantenga más estable en el tiempo y que resista a las condiciones ambientales extremas sin perder su capacidad productiva, que responda adecuadamente a las fluctuaciones que puedan ser detrimentales. Cuando no hay pasto verde, hay que buscar arbustos adecuados para la alimentación de las cabras y que sean resistentes a esta zona”, enfatizó el académico, destacando, además, que a través de este proyecto se busca dar el puntapié inicial para retomar el tema de las opciones forrajeras arbustivas para las zonas áridas que cuenten con mejores características relacionadas con su valor nutritivo.

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