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Académica Nancy Hitschfeld Kahler:

"Estamos empezando a atraer más mujeres al área de la computación"

La profesora del Departamento de Ciencias de la Computación de la Facultad de Ciencias Físicas y Matemáticas (FCFM) y una de las gestoras de la Red Adelina Gutiérrez -que reúne a académicas que buscan promover la equidad de género-, repasa en esta entrevista sus motivaciones para elegir su profesión en un área con una marcada tradición masculina y los retos a los que dice se enfrentarán con el avance de la tecnología. "El desafío de la computación es lograr acercarla más y generar más aplicaciones porque debería haber un desarrollo gigante para ayudar a mejorar la calidad de vida de las personas", afirma.

Nancy Hitschfeld fue la primera académica contratada en la Dirección de Ciencias de la Computación.

Nancy Hitschfeld fue la primera académica contratada en la Dirección de Ciencias de la Computación.

Al inicio del 2000, académicas de la DCC conformaron la Red Adelina Gutiérrez, agrupación encargada de promover la equidad de género.

Al inicio del 2000, académicas de la DCC conformaron la Red Adelina Gutiérrez, agrupación encargada de promover la equidad de género.

"No tenía idea de que la computación existía como carrera al momento de estar estudiando en el colegio". Eso es lo primero que recuerda Nancy Hitschfeld Kahler, académica del Departamento de Ciencias de la Computación (DCC), de la Universidad de Chile cuando estaba en cuarto medio y tenía que decidir qué carrera estudiar. 

Hoy, la licenciada, magíster en Computación, doctora del Technischen Wissenschaften, ETH Zurich, Suiza, reconoce que su madre fue quien la impulsó a no elegir una carrera tradicional y dedicarse a lo que ella realmente quisiera. Tras rendir la Prueba de Aptitud Académica (PAA) en 1978, y motivada por una de sus amigas de adolescencia, decidió ingresar a Ingeniería en la Casa de Bello.

"A esta amiga también le fue súper bien y me dijo: ‘yo no quiero entrar sola a ingeniería. A ti te gusta la astronomía, ¿vamos juntas?’, y yo dije: ‘bueno, ya’. Estaba tan poco decidida en ese momento, pero lo que si sabía era lo que no quería, como las típicas cosas donde a una podía irle bien, como Medicina o Leyes", rememora. 

A lo largo de su carrera profesional en la U. de Chile, Nancy Hitschfeld ha ejercido diversos cargos administrativos, entre ellos, fue directora y la primera académica mujer contratada en el DCC. También, una de las gestoras de la Red Adelina Gutiérrez, agrupación de profesoras de la FCFM que comenzó a alzar la voz sobre una serie de obstáculos que les impedía avanzar en su carrera académica en las mismas condiciones que los hombres.

“Nos juntábamos a veces en el ascensor con colegas, y nos preguntábamos ¿por qué estamos atrayendo tan pocas mujeres a ingeniería? Después otra decía: ‘tengo tal problema, postulé a subir de jerarquía y consideran que lo que yo hago no es relevante’. Y así, empezamos un pequeño grupo a darnos cuenta que, en nuestro departamento, también en nuestra relación con nuestros colegas hombres y en los procesos que hay detrás de la universidad, teníamos problemas comunes que eran distintos a los que tenían ellos”, afirma.

En un año dónde el teletrabajo cambió la forma de relacionarnos con el desarrollo laboral, la computación y el avance tecnológico, la académica de la DCC plantea que los principales desafíos en el mediano y largo plazo tienen que ver con poner a disposición de las personas aplicaciones que puedan mejorar su calidad de vida. Ante esto, enfatiza que hay que promover en las generaciones más jóvenes la pasión por la computación.

"Tenemos que llegar a las clases más vulnerables, por ejemplo, con la computación, porque actualmente los que estudian esto son en general niños y niñas que han tenido acceso a que le muestren la computación a temprana edad", dice. 

¿Cómo fue su primer periodo en la U. de Chile?

El primer año tuve un curso de computación. Me empezó a encantar la idea de dar instrucciones a una máquina y poder calcular cosas de manera más rápida, cosas que uno no puede calcular sin una máquina. 

Lo divertido es que en ese año, como lo tomé con un profesor que no era del Departamento de Computación, no tuve acceso a ver una pantalla, sino que uno escribía en unas hojas los programas y había unas máquinas que después los tipiaban y pasaban a estos computadores gigantes. O sea, en primer año era como la idea conceptual. Tú programabas y alguien transcribía el código que hacías; después llegaban los resultados, pero igual me gustaba.

¿Se imaginó que sería la primera académica contratada de la DCC?

Para nada. Jamás me imaginé terminar trabajando como profesora en la universidad. Cuando estaba haciendo mi tesis de magister, siempre pensé que mi objetivo en la vida era tan simple como conseguir un buen trabajo y ser independiente. De hecho, me habían ofrecido un trabajo en el sur, en Osorno, súper bien pagado, pero en ese momento como el departamento era nuevo, había varias ofertas para cargos académicos.

A mí no se me había ocurrido postular, pero un profesor del DCC me dijo y postulé. En realidad, no es tan raro que me haya dicho que postulará porque yo había sido auxiliar de muchos cursos y había sido ayudante, y en general el feedback que había recibido era de que lo hacía súper bien.

¿Por qué cree que la computación siempre ha estado relacionada a los hombres?

Al comienzo, cuando partió la computación, de verdad eran muchas las mujeres que estaban porque yo creo que los hombres lo asociaron a la idea de tipear.

La computación partió con unos teclados donde uno tipiaba sobre unas tarjetas, las leía el computador y ahí se ejecutaban los programas. Es un poco como lo que pasa en la PSU; ahí todavía usan tarjeta, pero ahí uno dibuja encima. Muchas mujeres se empezaron a meter y a desarrollar algoritmo en esa época. En los años '70 había un 30 o 40 por ciento de mujeres estudiando computación en Estados Unidos, acá. Ya cerca de los '90 empezó a hacerse más popular la computación.

Otros factores fueron los juegos y la aparición de  películas horribles que identificaban a la gente de la computación como nerds, como gente encerrada, y creo que eso de verdad influyó muchísimo. Lo otro, es que se transformó en algo muy competitivo, y  -en general- las mujeres tienden a no ser tan competitivas. Creo que eso empezó a alejar a las mujeres.

Y, actualmente, ¿en qué áreas destacan las mujeres?

Estamos empezando a atraer más mujeres, estamos recuperando la atracción de ellas al área de la computación. Yo diría que las mujeres tienden a irse actualmente más al área de ingeniería de software, de desarrollo, al análisis de datos y también robótica. 

Esta área está empezando ahora más fuerte porque hay un incentivo grande, por un lado, de las empresas, y por otro, de atraer mujeres a computación porque quieren desarrollar –yo creo que en el fondo esto igual tiene algo de negocio– productos que también vayan a todos y todas, no solamente a un grupo.

Revisando su paso por la DCC, surge la Red Adelina Gutiérrez…

Fue como por el año 2000. Decidimos buscar a la primera académica que fue contratada jornada completa en la facultad, ella fue Adelina Gutiérrez, y por eso nos pusimos “Las Adelinas”. Nuestra idea era empezar a sensibilizar estos temas, incluyendo, por ejemplo, lo del pre y postnatal que no aparecía en ningún formulario. Cuando nos calificaban teníamos que inventar que hacíamos cursos porque no podíamos poner que habíamos hecho cuando teníamos pre y postnatal, no podíamos descontar las horas. 

A mediano y largo plazo, ¿cuáles son los desafíos que usted ve en la computación?

El desafío de la computación es lograr acercarse más a la sociedad con más aplicaciones para ayudar a mejorar la calidad de vida de las personas. Por ejemplo, yo creo que tenemos que llegar a las clases más vulnerables,  porque actualmente los que la estudian son en general niños y niñas que han tenido acceso a que le muestren la computación a temprana edad; por ejemplo, a través de todo lo que hace la Escuela de Verano de la U. de Chile.

Creo que la educación de los niños y niñas está muy sesgada. Ahí los colegios tienen un desafío súper grande para que -en particular- la ingeniería no sea mirada solo para hombres. Hay que hacer trabajos tecnológicos de verdad; en el fondo, mostrándoles que esa es efectivamente una línea que pueden desarrollar las mujeres; y, a su vez, mostrarles a los hombres también la parte de las líneas “más sociales”.

La tecnología avanza rápidamente, ¿cómo proyecta los próximos 20 o 30 años en computación?

Donde se va a ir a futuro harto la computación tiene que ver con la Inteligencia Artificial y el uso de todas estas técnicas para análisis de datos.  A pesar de que hay gente que dice que el robot va a llegar a poder tomar decisiones y pensar como nosotros, yo espero que no.

La otra área que ya se está desarrollando mucho también afuera, es la medicina orientada a la persona. O sea, tus remedios ya no van a ser los remedios para todos el mismo para un tipo de enfermedad, sino que de acuerdo a tus datos genéticos, de acuerdo a las enfermedades que has tenido, de acuerdo a como es tu metabolismo. En eso la computación ayuda muchísimo.

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