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Joseph Ramos, distinguido como Economista del Año:

"Es importante que en la nueva Constitución los derechos sociales no se queden en la lírica"

El académico de la Facultad de Economía y Negocios de la Universidad de Chile fue reconocido como el Economista del Año 2020, distinción entregada todos los años por Economía y Negocios del diario El Mercurio a las y los economistas más destacados del país. Respecto al escenario político y económico actual, Joseph Ramos afirma que los grandes desafíos para Chile a corto y mediano plazo se enfocan en la recuperación económica de la crisis y en la capacitación digital de los trabajadores.

El académico de la Facultad de Economía y Negocios de la U. de Chile fue reconocido como el Economista del Año 2020, distinción entregada todos los años por Economía y Negocios del diario El Mercurio.

El académico de la Facultad de Economía y Negocios de la U. de Chile fue reconocido como el Economista del Año 2020, distinción entregada todos los años por Economía y Negocios del diario El Mercurio.

Joseph Ramos, profesor de la Facultad de Economía de la Universidad de Chile, fue distinguido como Economista del Año por el cuerpo Economía y Negocios del diario El Mercurio, un reconocimiento que es entregado por sus propios pares. El economista, académico de la Universidad, exdecano y con una carrera enfocada por sobre todo a políticas públicas y empleo, afirmó recibir el premio “con mucha humildad, y como un reconocimiento a mi trayectoria”.

Inició su carrera como ingeniero eléctrico, y posteriormente redirigió su carrera hacia la economía, alcanzando el grado de Doctor en Economía en la Universidad de Columbia. Es Profesor Titular de la Universidad de Chile desde 1999, y previo a eso fue director de la División de Desarrollo Productivo y Empresarial de la CEPAL, economista del Programa de Empleo para América Latina y el Caribe (PREALC) de la OIT e investigador de FLACSO en temas de desarrollo, tecnología y empleo.

El premio otorgado llega en un período marcado por la crisis sanitaria y económica. Frente a este escenario, el profesor analiza el cierre del año 2020, y lo que se espera para el 2021, “fue un año bien duro, en primer lugar con la crisis sanitaria, y en segundo, sus severas consecuencias en la economía y sobre todo el empleo”. Agrega, en esta sentido, que existen medidas tanto a corto como mediano plazo para resolver los principales problemas que deja la crisis económica en el contexto nacional con miras a lo que viene este año.

¿Cuáles son los principales desafíos, no sólo de la economía, sino que de lo que se debe comunicar a la ciudadanía este 2021?

Existen dos temas centrales en lo económico que debieran ser abordados por las autoridades. Creo que las personas intuyen cuáles son las principales problemáticas, pero se debe avanzar en asegurar la comprensión de ellas. Evidentemente, entienden mucho el tema de las desigualdades. Sin embargo, también existe otro problema que la gente intuye, pero no lo ve tan claramente, que es el de la productividad, es decir, el provecho que se obtiene de las labores que es lo que determina, a la postre, el nivel de vida de un país. Nunca me canso de explicarle a la gente que si uno quiere tener la igualdad sueca o la igualdad alemana también se debe tener el nivel de productividad sueco o el nivel de productividad alemán, sino uno está cojo. Es fundamental no sólo abogar por una mejor distribución de los ingresos, sino que también mejorar la productividad, que depende de un sinnúmero de factores como la tecnología, la eficiencia, la inversión, la capacidad técnica de nuestra fuerza de trabajo, y obviamente de la eficiencia de la gestión del empresariado, de las instituciones, y del Gobierno y las autoridades también.

¿Cuál es el rol de la academia y la Universidad de Chile en articular los ejes para la recuperación económica?

Considero que como Universidad, al menos los investigadores y académicos en nuestra Facultad están muy presentes, tanto en sus investigaciones como en los medios y en el diseño de políticas públicas. Abogamos por políticas públicas que vayan en ambas direcciones. Sin ir más allá, este año pasado (2020), hubo poco éxito, pero en la discusión del retiro del 10 por ciento de los fondos previsionales, un sinnúmero de nosotros abogamos para que se hiciera este retiro -porque era necesario ante un escenario con casi 2 millones de personas desempleadas temporal o permanentemente-, pero que estuviera condicionado a medidas que permitieran que no se redujeran las pensiones futuras de las personas. Una de las propuestas que hice para este fin, apuntaban a que si una persona deseaba retirar sus fondos, debía postergar su jubilación en un año. Hice el cálculo; y un año de postergación equivalía a la pérdida que ocasionaba en los fondos el retiro del 10 por ciento. De ese modo, se habría asegurado que la persona no viera rebajada su pensión aún tras este retiro masivo.

En paralelo, señalamos constantemente, y lo seguiremos haciendo, lo importante de que se usen los recursos fiscales ahorrados para aliviar las necesidades de las personas desempleadas. Nuestra discusión ahora va a estar enfocada en cómo reactivar la economía y cómo lograr que este año se recupere el grueso de lo que se perdió el año 2020. Y no dudo de que los economistas en general, y por nuestra parte desde la Universidad en particular, que tenemos una vocación especial por las políticas públicas, vamos a estar opinando y participando con fuerza.

¿Cuáles son las principales problemáticas y posibles soluciones para el empleo con miras tanto al 2021, como el largo plazo?

El tema de la reactivación será crucial este 2021. El Banco Central ha proyectado que este año, la economía tal vez recupere cerca del 80 por ciento de lo que perdió en el año 2020. Yo creo que, si bien esta es una de las instituciones más serias de Chile, puede estar pecando de optimismo en esto. Pero, sin lugar a dudas, es un año de importante recuperación, y queremos que la recuperación sea lo más cercano a lo que proyecta el Banco Central. Ya está anunciado, y creo que es una medida correcta, un incremento importante de gasto en obras públicas y vivienda para ayudar a reactivar la economía. Porque esta inversión generará un gatillo que rompe el círculo vicioso que se genera en las crisis, en las que el desempleo conlleva a una baja en el consumo. Claramente no será suficiente, pero es un buen gatillo.

Creo que también los subsidios que se están dando a la contratación van a ser un incentivo para que las empresas recontraten rápidamente a quienes quedaron desempleados el 2020. Igualmente, será necesario mantener o extender muchos de los beneficios que tenemos para los cesantes, tanto como porque ellos lo necesitan, y son muchos, como porque esa inyección gatillará y acelerará la reactivación.

Una de las cosas que trajo la pandemia es la aceleración de la automatización de algunas labores y el aumento del teletrabajo por el otro, ¿cómo se deben enfrentar estos cambios?

La automatización no es algo nuevo, es algo histórico que se registra desde la revolución industrial en adelante. La tecnología destruye empleos, pero también crea empleos. Y esa es la buena noticia. El problema es que va a destruir empleos, y los que se creen no serán necesariamente para las personas con las destrezas actuales, entonces ahí hay un importante desafío de reconversión de la fuerza de trabajo. Yo preveo que de aquí a 20 años más la gente no va a estudiar hasta los 20 y después trabajar en ese oficio para siempre, muchos van a tener que reconvertirse a los 40 años y adquirir un nuevo oficio. Nuestro sistema de capacitación no está ni remotamente preparado para ese ritmo. Entonces son cambios mayores e importantes en el sistema de capacitación nacional que se requerirán en el mediano plazo.

Respecto del teletrabajo, hay que considerar que buena parte de la fuerza de trabajo que fue enviada al trabajo remoto durante la pandemia ha podido adaptarse a eso. Y no ha destruido el trabajo, como se pudo haber pensado. Una de las cosas positivas de la pandemia, es que se hizo un experimento forzoso; se hablaba mucho de teletrabajo antes, pero se hacía poco. En el año 2020, cerca de la cuarta parte de la fuerza de trabajo estaba ejerciendo sus labores desde casa, y muchos siguen así ahora. Las empresas han descubierto que no necesitan a toda esa gente presencialmente todo el tiempo, y eso podría generar que en el futuro se abaraten costos enviando a las personas a trabajar a sus casas en lugar de desvincularlas.

Respecto al Proceso Constituyente, ¿cuáles son las prioridades que usted considera necesarias en la redacción de la nueva Constitución?

Creo que hay muchos modelos como el alemán, el sueco, el neozelandés, o el canadiense, para observar. Todos ellos tienen propiedad privada, tienen un rol protagónico del sector privado en su economía. Creo que en Chile se deben seguir estos lineamientos, lo que significa que los derechos de propiedad deben estar bien resguardados. Eso no quiere decir que no puede haber un rol más importante del Estado y empresas estatales que están restringidas por la Constitución actual. Creo que uno puede admitir la posibilidad de tener empresas estatales, por ejemplo, en el sistema de pensiones, en el litio, y otras actividades, y que la Constitución lo permita. Creo que hay algunos derechos y concesiones, como las de las mineras y del agua que, bajo la Constitución, quedan demasiado restringidas.

No creo que sea bueno modificar la autonomía del Banco Central, porque realizan una labor seria y con evaluación positiva. En lo económico-político, sí creo que se necesitan mejorar las funciones y enfoques de la Contraloría que, a mi parecer, en Chile opera demasiado antes de los hechos; en la toma de razón, y sería mejor que enfocara un mayor esfuerzo en verificar que se estén cumpliendo los dictámenes después de los hechos.

Finalmente, creo que es importante que los derechos sociales no se queden en la lírica o aspiraciones, como ocurre en muchas Constituciones de Latinoamérica. Que si se va a garantizar el derecho a una pensión digna, un salario mínimo justo, u otras medidas, se establezca en conjunto con el Congreso un parámetro específico que indique a qué apuntar con estos conceptos.

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