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Facultad de Ciencias Forestales y Conservación de la Naturaleza

Estandarización de la madera sería la clave para expandir el mercado

Profesora Rose Marie Garay analiza el mercado de la construcción en madera y cómo la rotulación de los productos permitiría la participación del sector Nativo y de la Pequeña y Mediana Empresa (Pyme) en la oferta existente, cumpliendo con las exigencias de las normativas actuales. Asimismo, advierte que se requiere una actualización de la normativa para una construcción de madera más exigente.

Profesora Rose Marie Garay participa en la Mesa de Trabajo Innovación y Construcción de la Comisión Desafíos del Futuro del Senado.

Profesora Rose Marie Garay participa en la Mesa de Trabajo "Innovación y Construcción" de la Comisión Desafíos del Futuro del Senado.

Las Pymes y productores de maderas nativo, necesitan prepararse para abastecer a un mercado cada vez más exigente en cuanto a la estandarización y diversificación de productos.

Las Pymes y productores de maderas nativo, necesitan prepararse para abastecer a un mercado cada vez más exigente en cuanto a la estandarización y diversificación de productos.

La estandarización de los productos de la madera para la construcción permitirá la integración de todos los actores involucrados en el mercado.

La estandarización de los productos de la madera para la construcción permitirá la integración de todos los actores involucrados en el mercado.

En el marco de la Comisión Desafíos del Futuro del Senado, se organizaron cuatro mesas de trabajo constituidas por representantes del mundo académico, científico, privado y público. La profesora Rose Marie Garay, directora del Departamento de Desarrollo en Productos Forestales y académica de la Facultad de Ciencias Forestales y de la Conservación de la Naturaleza, forma parte del equipo Industria y Construcción, cuyo objetivo es analizar el uso de la madera en la construcción de viviendas en nuestro país.

“El propósito es fortalecer el uso de la madera y biomateriales en la construcción y productos derivados de la madera. Se fijó una carta de navegación, la cual tiene objetivos específicos para ir viendo las temáticas, brechas y soluciones. Se discute y articula las experiencias del equipo e invitados expertos, lo que lleva a elaborar estrategias para que la experiencia colectiva permita fortalecer la participación de la madera en la construcción. No se trata solo de hacer un diagnóstico, sino que avanzar hacia la implementación de un uso estandarizado de productos de la madera”, sostiene la profesora Garay.

De acuerdo con la académica, hay ciertos avances en esta dirección, sobre todo en la actualización de normativas para el uso de la madera en la construcción a partir del Programa Estratégico Mesoregional para la Madera (PEM) de la Corporación de Fomento de la Producción (Corfo). Por ejemplo, la normativa sísmica para la construcción con madera en altura y adecuación de ensayos de resistencia al fuego e inclusión de normas de calidad para la madera contralaminada o CLT, entre otras.

“En los países desarrollados, que utilizan masivamente la madera en la construcción, está habilitada y adaptada la normativa para su uso en edificación de altura, hasta 26 pisos como el caso de Japón. El desafío en Chile es establecer las condiciones para que se pueda usar la madera en la construcción de forma segura y sustentable, aunque por el momento se está considerando su empleo en mediana altura, es decir hasta los 6 pisos”, agregó.

La Comisión Desafíos del Futuro surge este año a partir de las conversaciones entre instancias del programa estratégico y su trabajo, que se divide en cuatro equipos de profesionales: Industria y Construcción; Producción de Objetos; Frontera Tecnológica y Ecosistemas Naturales; permitirá que la implementación del plan se lleve a cabo de forma ejecutiva a lo largo de todo el país.

“Aquí es necesario involucrar a todos los actores y la dinámica para integrarlos se generaría a partir de la rotulación de los productos madereros el mercado de la madera. Al etiquetar la madera según sus características se podrá saber si una determinada pieza se puede usar o no con fines estructurales, en su defecto, deberá ser etiquetada cumpliendo requisitos para uso no estructural, también con exigencias acordes a este uso. Esta implementación dará pie a la expansión del mercado”, explicó la profesora Garay.

La industria está avanzando, pero hay diferencias entre los niveles de avance entre actores involucrados. Por un lado, puntualiza la académica, la gran industria tiene mayor automatización y estandarización de productos, así como también, mejores capacidades para satisfacer las necesidades o requerimientos de los clientes porque está acostumbrada a hacerlo para los mercados de exportación. En cambio, las Pymes y productores de maderas nativo, necesitan prepararse para abastecer a un mercado cada vez más exigente en cuanto a la estandarización y diversificación de productos.

La exigencia del mercado busca considerar a la madera como material estructural principal dentro de las edificaciones. Algo que en Chile no ocurría, porque no se construye en madera masivamente; la demanda suele preferir ladrillo u hormigón para las construcciones. La profesora Garay advierte que falta profundizar en los beneficios ambientales de construir en madera, su menor huella de carbono, lo renovable de este material, de la economía circular que conlleva, en su alta capacidad de prefabricación, menor cantidad de desechos en obra, la capacidad de planificación y diseño que puede generar menores costos; un desafío de aprendizaje y ejecución. Sin embargo, pese a que esta estandarización, o el cumplir normas estructurales de construcción, la cultura chilena aún debe aprender a confiar en la ingeniería en madera, la cual está a la altura a nivel internacional y Chile avanza hacia allá; aunque aún es incipiente en nuestro mercado, este deberá adaptarse a estas exigencias para crecer.

“Por ejemplo, en Chile no está permitido construcciones de madera de más de tres pisos – tomando en cuenta a la madera como el elemento estructural principal – y para que esta situación cambie, se debe mejorar el estándar de los productos. Por ejemplo, partiendo de lo más básico que es uniformar las dimensiones de cada pieza a medidas exactas, esto es que 2”x2” equivalga siempre a 45x45 mm, cuya tolerancia dimensional no vaya más allá de 1 mm para madera bruta y de 41x41 mm en madera cepillada y que no varíe de acuerdo a cada proveedor. A través de todas las acciones que se están tomando, se debe ver cómo implementamos estas estrategias para masificar el uso de la madera en la construcción partiendo de la idea que los productores entreguen productos que cumplan con una exigencia constructiva más alta”, destaca la profesora Garay.

Dentro de las estrategias que ha analizado la Mesa de Trabajo Industria y Comisión, donde participa la académica en representación de la Facultad y de la Universidad de Chile, se considera la educación, a través de integración y capacitación hacia las empresas, tanto a los proveedores como a los constructores; el análisis de otras posibilidades como subsidios e incentivos de adopción, sumado a la divulgación, para democratizar la información a todos los sectores.

“Como academia nos corresponde aparte de aportar con el conocimiento en las temáticas, poner en diálogo las necesidades que tienen los sectores, tanto proveedores como usuarios finales a nivel país; hacer que estos actores también participen; y cómo conseguimos desde la academia que esta participación sea extensiva hacia todos los involucrados. De lo contrario, estas soluciones van a ser implementadas parcialmente por sólo algunos actores preparados para hacerlo”, enfatizó la profesora Garay, destacando que la demanda de productos es relevante en este mercado y que todos pueden participar.

Como directora del Departamento de Desarrollo en Productos Forestales de la Facultad, la académica considera que es importante habilitar procesos y productos que vayan de manera creciente participando en la construcción. Históricamente la madera es parte de las infraestructuras, pero no solo de manera estructural, sino que, como carpintería de terminación, entre otros, y en este ámbito también resulta necesaria la rotulación y estandarización.

Aquí existiría una valiosa oportunidad de participación para las maderas nativas y las Pymes, mientras pueden ofrecer sus productos de forma estandarizada. Se hace necesario que conozcan la dinámica del mercado y las posibilidades que tienen de incorporar su producción, asimismo, es un desafío analizar si existen las capacidades, o hay que fortalecerlas, de proveer la cantidad necesaria; antecedentes que deben quedar a disposición para poder tomar decisiones.

“Aquí el diálogo se tiene que abrir con todo el encadenamiento productivo, desde su origen hasta el producto final. Todos los actores que puedan aportar, deben hacerlo. Y, además de impulsar la madera como elemento principal estructural, también se debe integrar la industria de tableros, que como sabemos aún requiere de procesos de certificación validados en el mercado interno, es decir, implementar su propio etiquetado, lo que no es difícil, ya que funciona para el mercado de exportación, pero que internamente aún no opera; debemos habilitar los recursos disponibles para la construcción”, reflexionó la profesora Garay.

En volumen, en Chile se cuenta con 5,6 millones de metros cúbicos de madera aserrada al año, la mitad se queda en el mercado interno; pero solo una parte queda actualmente como material principal estructural. Es decir, entre un 15 a un 18% de las construcciones se edifica con madera como principal material estructural. El objetivo del PEM de Corfo era llegar a un 30% y para alcanzar esa cifra se desarrollaron diversas estrategias y articulación de actores, por alrededor de 8 a 10 años se ha estado avanzando; esta nueva iniciativa deberá continuar con acciones que permitan implementar las estrategias que han surgido y surjan o que se puedan articular mejor para lograrlo.

“Esta Comisión busca generar las mejores condiciones posibles, desde la gobernanza y las normativas, que las empresas y proveedores puedan ofrecer los productos con los estándares que se debe exigir para una construcción de óptima calidad. Tomando en cuenta disposiciones políticas, las posturas de los ministerios, la oferta de los productores”, concluyó la profesora Garay.

Dentro de la Comisión Desafíos del Futuro, además de la discusión por la calidad de la madera, existe un análisis más profundo y social que es importante debatir: ¿Cómo habitamos Chile? ¿Cómo habitamos el territorio de manera segura?. Todas las mesas de trabajo se articulan entre sí viendo la innovación, el ordenamiento territorial, el déficit habitacional, entre otros temas. Para avanzar, se requiere que la mayor cantidad de actores pueda sumarse al desafío y que cada uno lo haga para acercarse a estas problemáticas desde su especialidad.

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