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Dirección de Bienestar y Desarrollo Estudiantil

Comienza la XXIII convocatoria de proyectos estudiantiles

Premio Azul 2021: Un espacio de apoyo mutuo y desarrollo personal

Inicia la convocatoria para la XXIII versión del Premio Azul a la Creatividad Estudiantil de la Universidad de Chile, que realizará sus postulaciones vía online hasta el 28 de julio del 2021. A opinión de muchos, la instancia se ha convertido en un espacio protector y de bienestar para sus participantes.

Afiche convocatoria XXIII Premio Azul

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Jornada virtual Proyecto Trabajos de Salud Rural

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Actividad en el marco del Proyecto 2do Festival de Jazz joven

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Actividad Proyecto Respeto por la diversidad animal

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Actividad Proyecto Artes circenses en campus JGM

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Focus Group con Proyectos adjudicados 2020

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Desde el 30 de junio y hasta el 28 de julio, se realizará una nueva convocatoria de Premio Azul, concurso especialmente dirigido a jóvenes de pregrado de la Universidad que deseen dar vida a un proyecto estudiantil. Las temáticas son diversas, lo importante es proponer un trabajo interdisciplinario que incorpore representantes de distintas facultades, institutos y/o programas.

En el escenario socio sanitario actual la sensación de languidez es ampliamente compartida, sin embargo, instancias como éstas significan un aporte no sólo para la formación integral, sino que también constituyen un espacio protector para sus participantes, según sus propios relatos.

“Los proyectos estudiantiles tienen la función de estimular la creatividad y favorecer la asociatividad (...). Más allá de las dificultades de la implementación o la adaptación a los nuevos contextos, son un espacio de certeza que permite que un grupo se articule, comparta, discuta”, reflexiona Pamela Díaz-Romero, Directora de Bienestar y Desarrollo Estudiantil (DIRBDE).

La convocatoria de este año mantendrá las facilidades de adaptación y flexibilidad que se vienen entregando desde el estallido social (2019), en torno al planteamiento y ejecución de proyectos. Tania Báez, coordinadora del Área de Proyectos Estudiantiles de la DIRBDE, sostiene cómo se ha logrado esta exitosa articulación: “La estrategia fue retomar el diálogo, vincularnos para poder saber cómo estaban, cómo estaban asumiendo la situación que les estaba ocurriendo y si veían posibilidades de poder resignificar sus iniciativas”.

Que las iniciativas tengan la capacidad de adaptarse a lo virtual y/o presencial en su ejecución cobró sentido desde el 2020:

“Planteamos como requisito que las iniciativas fueran pensadas en razón de un plan b, porque no sabíamos cómo venía el 2021. Si bien nadie hubiera pensado que se iba a poner más crítico, sí pensamos que la naturaleza híbrida podría ser necesaria. Instamos a los equipos a que se miraran desde ese enfoque y planearan acciones de ese tipo, así que el acompañamiento fue cercano”, afirma Báez.

En este incierto escenario cobra un valor especial el ser parte de una organización. Así lo señala Hugo Llerena, asistente de coordinación de Proyectos Estudiantiles de la DIRBDE, quien durante su formación académica también se adjudicó un Premio Azul: “Son actividades donde el estudiantado participa de forma voluntaria y trabajan temas que les gustan mucho, que les apasionan, y que les hacen vibrar, sintiéndose muy cómodas y cómodos en ese espacio”.

La organización estudiantil como espacio protector y de aprendizaje

Si bien la reflexión en torno al bienestar personal y colectivo siempre será atingente, vale la pena pensar sobre aquellos elementos que nos inspiran en tiempos pandémicos. Tiempos en donde las interacciones se viven de un modo diferente, y en los que un grupo estudiantil podría constituir una inyección, una llamarada de energía renovada.

Hugo Llerena es enfático al opinar sobre el impacto en la formación de las y los estudiantes que levantan un proyecto:

“Yo creo que es mucho. No es medible en palabras, es invaluable e inmensurable”. El valor de vincularse con otras y otros, fuera del contexto académico, puede ser una gran experiencia. “Siempre se parte por iniciativa propia, y creo que ello predispone a el o la estudiante a que la experiencia sea positiva y significativa. Es tanto el interés que los mueve que deciden embarcarse”, agrega.

A las palabras de Llerena se suma Greco Murillo, perteneciente al proyecto “Festival de Jazz Joven 2021” -que busca contribuir a la difusión y desarrollo de la joven escena nacional de músicos y músicas- quién declara: “Ha resultado ser una muy grata y enriquecedora experiencia, sobre todo por el hecho de compartir con personas de visiones similares que trabajan por un ideal común. Nos da a entender que con organización y comunidad se puede lograr de todo”.

Ignacio Allende, miembro de la iniciativa “Trabajos de Salud Rural 2020” o más conocidos como TSR, advierte que “una de las significancias es el enriquecimiento al conocer otras perspectivas disciplinares, de dimensionar también lo invisibilizada que está, en este caso, la problemática del acceso a la salud en contextos rurales, y eso nos ha enriquecido en términos de nuestra formación”.

Es así como estos espacios se vuelven una oportunidad para desplegar todas sus capacidades y también aprender de otras y otros. “Hemos desarrollado la habilidad de poder adaptarnos a diferentes contextos, e individualmente nos hemos vuelto más independientes al momento de trabajar, pudiendo delegar responsabilidades y cumplir los objetivos sin problemas”, asegura Greco.

Pandemia y virtualidad: un espacio de cambio y adaptabilidad

Frente a este escenario, es imposible obviar cómo la pandemia ha cambiado parte de nuestras vidas y las dinámicas que se han generado en torno a ella. Lo mismo ocurre para las y los estudiantes que son parte de agrupaciones, pues además de tener obligaciones académicas, desean seguir participando de sus respectivas iniciativas.

“La pandemia fue un golpe muy duro para el equipo y el proyecto, dado que éste se sustentaba en la presencialidad y fue un arduo trabajo el poder adaptarlo. El año pasado, en vez de realizar el festival, funcionamos como espacio de difusión haciendo entrevistas a diferentes bandas de la escena nacional, y este año nos preparamos para realizar la segunda versión del festival vía online”, explica Murillo.

La crisis sanitaria ha remecido los planes y formas de ejecución de las ideas, tal como relata Ignacio Allende:

“Nos desafió a adaptarnos para que no muriera nuestra organización. El proyecto sufrió grandes modificaciones, partiendo por el hecho de que ahora todo es online”.

Aunque lo anterior podría conllevar a un desgaste propio de la situación histórica en la que nos encontramos, las iniciativas estudiantiles han logrado constituir un espacio de contención y desahogo para sus miembros. Ignacio relata que: “Este proyecto ha sido un espacio seguro. Siempre en las reuniones comentamos cómo nos sentimos y lo que estamos pasando. Hemos articulado también iniciativas de apoyo económico entre nosotres, entonces siento que igual hemos logrado propiciar que sea un espacio de bienestar y de confianza para comunicarnos”.

Desafíos y novedades de Premio Azul 2021

Dentro de las novedades de la XXIII versión del Premio Azul a la Creatividad Estudiantil está el que los equipos ya no deberán elegir a qué sección concursable se ajusta su proyecto, sino que la tarea quedará en manos de la coordinación. Además de las asesorías virtuales que orientarán a cada uno de los equipos, se desarrollarán talleres enfocados en el fortalecimiento de habilidades para la creación de proyectos, apoyos para su redacción y articulación con otras y otros estudiantes.

Como se menciona anteriormente, también destaca el carácter híbrido de las ideas: “nos llegan consultas sobre si vamos a estar recibiendo sólo proyectos virtuales y, al igual que el año pasado, recibiremos todo tipo de propuestas, ya sean presenciales o virtuales, pero premiaremos las iniciativas que puedan adaptarse a ambos contextos”, dice Llerena.

Sobre los desafíos pendientes, Tania Báez sostiene que existe una deuda por abarcar más proyectos cada año: “Tenemos el desafío de pensar y gestionar con la institucionalidad las vías para que podamos alcanzar un mayor financiamiento”. A su vez, asegura la importancia de los fondos externos que también fortalecen la participación estudiantil, tales como INJUV o Fondart, sin embargo, también asume que estos significan más competencia entre iniciativas.

Por último, Tania Baez y Hugo Llenera hacen una invitación a las y los estudiantes que aún no deciden sumar su iniciativa, recalcando el carácter formativo que tiene el proceso de postulación y el acompañamiento que recibirán para estructurar de mejor forma su idea:

“Participen, ya que es una gran oportunidad formativa. Escríbanos, porque tenemos la mejor disposición para acompañarles en el proceso. Muchas veces nos contactan estudiantes que sólo tienen ideas, incluso sin equipo de trabajo, pero para eso estamos; para conversar y, conjuntamente, lograr armar una idea, un equipo de trabajo, y una postulación”, sostiene el asistente de coordinación.

Las y los estudiantes podrán conocer todos los detalles de la convocatoria en www.premioazul.uchile.cl, conocer novedades en las redes sociales de la DIRBDE y realizar sus dudas al correo proyectosestudiantiles@uchile.cl.

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    https://uchile.cl/u177305
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