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Salud sin fronteras

La importancia de la solidaridad internacional en el proceso de vacunación contra el COVID-19

Durante las últimas semanas, el país ha visto una notoria disminución en las cifras de los reportes diarios relacionados con la pandemia, fenómeno que estaría relacionado con el amplio avance de la vacunación contra la enfermedad en Chile. En Sudamerica, sin embargo, esta realidad es muy desigual, con países en los que aún no se alcanza ni el 20 por ciento de las personas vacunadas.

El lento avance de la vacunación contra el COVID-19 en Sudamérica podría implicar un riesgo para el manejo de la pandemia a nivel local.

El lento avance de la vacunación contra el COVID-19 en Sudamérica podría implicar un riesgo para el manejo de la pandemia a nivel local.

Esta experiencia de seguridad entregada por tener el máximo de nuestra gente vacunada, no es real si no consideramos lo que pasa en nuestros vecinos latinoamericanos, afirma la Dra. Barría.

"Esta experiencia de seguridad entregada por tener el máximo de nuestra gente vacunada, no es real si no consideramos lo que pasa en nuestros vecinos latinoamericanos", afirma la Dra. Barría.

A futuro en Chile debiera haber un sobre stock que permitiría gestionar de mejor manera los préstamos y donaciones para alcanzar mejores resultados en la región, plantea el Dr. Ramírez.

"A futuro en Chile debiera haber un sobre stock que permitiría gestionar de mejor manera los préstamos y donaciones para alcanzar mejores resultados en la región", plantea el Dr. Ramírez.

El último informe emitido por las autoridades sanitarias informó que el 80 por ciento de la población objetivo del país completó su esquema de vacunación, cifra que alcanza a la actualidad 12,1 millones de personas, lo que representa a un 64,1 por ciento de la población total de Chile. Esta realidad en la región solo es posible compararla con los resultados obtenidos por Uruguay, país que ha vacunado a un 62,2 por ciento de su población total.

Sin embargo, la realidad en el resto de Sudamérica es distante de estos resultados. En el caso de Colombia, el porcentaje asciende al 23,2 por ciento de su población totalmente vacunada; en Brasil, la cifra alcanza el 18,7 por ciento; mientras que en Perú y Argentina los vacunados con esquema completo llegan al 14 por ciento. Más abajo aparecen Bolivia (12,4 por ciento de la población completamente vacunada), Ecuador (12 por ciento de la población completamente vacunada) y Paraguay (4 por ciento de la población completamente vacunada), de acuerdo con la información obtenida por Our world in Data.

Este escenario resulta complejo para los países que lideran el proceso en la región, ya que el lento avance de naciones vecinas podría implicar un riesgo en el manejo de la pandemia. Particularmente, en relación a las mutaciones del virus y el surgimiento de nuevas variantes que han implicado un retroceso en los desconfinamientos. Por ejemplo, en países como Reino Unido, donde se registró una exitosa disminución de nuevos casos por el avance de la vacunación, la llegada de la variante Delta del COVID-19 generó rebrotes, alcanzando una nueva ola de contagios y una escalada en las restricciones de movilidad.

Para la directora del Departamento de Atención Primaria y Salud Familiar de la Universidad de Chile, Dra. Soledad Barría, lo que ha ocurrido en otras regiones del planeta es un llamado de alerta para las autoridades sanitarias del país y una prueba de la importancia de la solidaridad internacional como motor de la estrategia para combatir la pandemia. Al respecto, plantea que si bien es importante disminuir la circulación viral al interior de las fronteras nacionales, hay que estar atentos de lo que ocurre en los países vecinos, colaborando en disminuir la circulación viral mediante el avance del proceso de vacunación.

Esta experiencia de seguridad entregada por tener el máximo de nuestra gente vacunada, no es real si no consideramos lo que pasa en nuestros vecinos latinoamericanos. Porque si no existe un trabajo solidario podríamos tener el ingreso de nuevas variantes”, sostiene la Dra. Barría.

Colaboración internacional

Durante abril de 2020, se fundó el Fondo Global para Vacunas COVID-19 (COVAX), el cual está dirigido por la Alianza Mundial para las Vacunas y la Inmunización (GAVI), la Coalición para las innovaciones en preparación para Epidemias (CEPI) y la Organización Mundial de la Salud (OMS). El mecanismo Covax ha buscado, desde su inicio, generar el acceso equitativo a las vacunas para países de menos ingresos a través de un mecanismo de solidaridad en donde los países “ricos” financian a países “pobres”.

Pese a lo anterior, han surgido diferentes críticas ligadas a los plazos, costos y beneficios que el mecanismo ha tenido. Además, en Latinoamérica se espera que recién en 2022 se pueda acceder al cargamento de vacunas, solo si existen condiciones favorables para que esto ocurra. Por otra parte, ha existido una notoria falta de apoyo de los países de la Unión Europea y de Estados Unidos, quienes no se han unido al consorcio.

En este sentido, el académico de la Escuela de Salud Pública, Dr. Jorge Ramírez, señala que es importante potenciar las estrategias de colaboración internacional ligadas al proceso de vacunación, ya que este proceso aún no ha concluido y debiera extenderse por a lo menos cinco años. En este camino, deberían solucionarse los problemas de stock de fármacos, favoreciendo la entrega de vacunas a países vecinos con la llegada de dosis extra al país.

Se tiene que desarrollar toda una industria alrededor de estas vacunas, por lo que a futuro en Chile debiera haber un sobre stock que permitiría gestionar de mejor manera los préstamos y donaciones para alcanzar mejores resultados en la región”, plantea el Dr. Ramírez.

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