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Comité por la Sustentabilidad

Columna de opinión.

Ley que prohíbe el uso de bolsas plásticas en el comercio: un paso en la dirección correcta

Algunas cifras planetarias: la ONU informa que cada año se utilizan 500 mil millones de bolsas plásticas y que, de los plásticos de un solo uso, 8 millones de toneladas terminan en los océanos cada año. Suenan cifras enormes, pero todo cobra una dimensión diferente si pensamos qué provocan fisiológicamente estos materiales en el océano: asfixia, trabas a la movilidad, acumulación en organismos vivos.

Felipe Díaz Alvarado, académico del departamento de Ingeniería Química, Biotecnología y Materiales.

Felipe Díaz Alvarado, académico del departamento de Ingeniería Química, Biotecnología y Materiales.

El 3 de agosto de 2018 entró en vigencia la Ley 21.100, que prohíbe uso de bolsas plásticas en el comercio de todo el país.

El 3 de agosto de 2018 entró en vigencia la Ley 21.100, que prohíbe uso de bolsas plásticas en el comercio de todo el país.

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En los últimos años, hemos tenido un cambio progresivo hacia la desaparición de las bolsas plásticas. Comenzamos con los supermercados y retail, siguieron los almacenes de barrio.

Esta medida, como todo cambio, ha tenido roces. Hace un año, en el contexto de un diplomado, un estudiante comentó algo que representó muchas de las opiniones que escuchamos por entonces: "La prohibición de uso de las bolsas plásticas destruye completamente la circularidad en ese contexto", refiriéndose a la Economía Circular. Vamos, sin embargo, a la definición. La Economía Circular, según la definición de la Fundación Ellen MacArthur, "es una alternativa atractiva que busca redefinir qué es el crecimiento, con énfasis en los beneficios para toda la sociedad. Esto implica disociar la actividad económica del consumo de recursos finitos y eliminar los residuos del sistema desde el diseño. Respaldada por una transición a fuentes renovables de energía, el modelo circular crea capital económico, natural y social y se basa en tres principios: (i) Eliminar residuos y contaminación desde el diseño, (ii) Mantener productos y materiales en uso y (iii) Regenerar sistemas naturales". Si leemos atentamente, en ninguna parte dice que reciclar sea la consigna, sino eliminar los residuos desde el diseño.

Algunas cifras planetarias: la ONU informa que cada año se utilizan 500 mil millones de bolsas plásticas y que, de los plásticos de un solo uso, 8 millones de toneladas terminan en los océanos cada año. Suenan cifras enormes, pero todo cobra una dimensión diferente si pensamos qué provocan fisiológicamente estos materiales en el océano: asfixia, trabas a la movilidad, acumulación en organismos vivos. Los plásticos de un solo uso se suman a las toneladas de plásticos que la industria pesquera deja en los océanos y que provocan daños muy significativos en la vida. La mayoría de nosotras y nosotros vemos poco los océanos, quizás sus playas, pero mar adentro es muy difícil seguir la pista de lo que hacemos los seres humanos. Los océanos cubren el 71% de la superficie terrestre y, según el World Resources Institute, albergan entre el 50% y 80% de la vida en el planeta (sí, todavía nos falta por conocer). Cifras aparte, pensemos en nuestra vivienda: lo que hacemos con los plásticos es equivalente a vivir en un 30% de nuestra casa y que el restante 70% fuese un lugar para acumular algunas bolsas, redes de pesca, botellas y pequeños fragmentos de plástico. Pensemos ahora que ese 70% de nuestra casa alberga a otros seres vivos, incluso algunos integrantes de nuestro grupo familiar, y que algunos de ellos han comenzado a ingerir plásticos, presentando problemas de salud. Si alguien llegara a nuestra casa, seguramente pensaría que nuestra conducta familiar es extraña, por lo menos.

En mi experiencia, nos cuesta ver la Tierra de la misma manera. No podría acusar a los seres humanos del último siglo de maldad, pero sí de miopía ambiental: vemos poco, vemos cerca. En la analogía de la casa, vemos las habitaciones que sí ocupamos (países), pero no pensamos en la casa completa y sus habitantes (el planeta). Mirando la fotografía completa nos resulta más sencillo distinguir los sinsentidos de la imagen, al menos más sencillo que para quienes ven solo una habitación. Así son los sistemas, ¿no? Cambiarlos es difícil. Lo primero que podemos hacer es pensarlos de una manera menos analítica, por partes, descubrir que cambiar el sistema requiere una variedad de acciones que parecen mejor sintonizadas cuando miramos la imagen completa, compleja.

Volviendo a las bolsas plásticas, celebro que como habitantes de la casa nos hayamos impuesto dejar de usarlas, evitar problemas en lugar de tratarlos. Si bien no es una solución definitiva a los problemas ambientales que tenemos y el sistema reacciona poniendo sustitutos como las bolsas de papel, que también tienen impactos ambientales importantes, es un paso en la dirección correcta. Estamos aprendiendo a quitar algunos excesos de la casa.

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