Académica del Departamento de Danza

Claudia Vicuña: "El sector nunca dejó de movilizarse completamente"

“Este año me ha tocado trabajar para formato escénico y audiovisual, lo segundo justamente como consecuencia de la pandemia y las restricciones que han habido en distintos momentos, sin embargo algunos de los proyectos han sido pensados en formato audiovisual desde un comienzo”, señala Claudia Vicuña, académica del Departamento de Danza, sobre las distintas iniciativas de creación e interpretación de las que ha formado parte durante este año, trabajando con la compañía de danza Italo Tai, la compañía de Francisca Sazie y la compañía de teatro La Pieza Oscura, entre otras. 

La bailarina y coreógrafa asumió la dirección subrogante del Departamento de Danza durante 2020, un periodo complejo debido a las consecuencias derivadas de la pandemia que la mantuvo durante todo el año pasado “100% centrada en eso”, dice. De allí que “poder volver a involucrarme en procesos creativos e interpretativos ha sido fundamental y nutritivo para mi desarrollo artístico”, afirma.

Actualmente, Claudia Vicuña se encuentra bajo la dirección de Italo Tai en la obra Antártica, donde está en proceso de ensayos y compartiendo escenario con la egresada de la Licenciatura en Artes mención Danza, Vania Pascualetti. “Italo lleva varios años pensando este trabajo y será sin duda un espectáculo con el sello de este director”, señala la académica. Además, forma parte de La Danza del Paisaje, proyecto de Francisca Sazié que contempla "diversos 'productos' como catálogo, textos reflexivos, y obras en formato presencial y audiovisual. La parte en que yo participo tiene que ver con estas obras en formato audiovisual, una ya rodada y que está en proceso de montaje, y otra que se realizará en 2022, puesto que se ubicará en Lonquimay en época de otoño-invierno”, explica sobre este proyecto “que busca integrar el paisaje a la danza”. 

A ello se suma su trabajo en la Compañía La Pieza Oscura, dirigida por Marcelo Leonart, “quienes montaron la obra Space Invaders de Nona Fernández, la que tuvo recientemente su estreno en el festival Sens Interdits en Lyon, Francia”, cuenta sobre esa obra a la que fue “invitada como coreógrafa para trabajar algunas escenas y momentos específicos. Conozco a lxs integrantes de esta compañía hace años y les admiro a todxs, con algunxs me ha tocado trabajar en teatro en otras obras. Creo que las obras que han llevado adelante son muy interesantes en cuanto a temáticas y puestas en escena”, agrega la académica.

¿Cuáles han sido para ti los principales desafíos y dificultades del proceso creativo e interpretativo en contexto de pandemia?

Los desafíos siempre son variados y dependen de cada proyecto. En el formato audiovisual, en este caso me tocó ser dirigida, cuestión en la que ya tenía experiencia dado que he trabajado en pequeñas, medianas y grandes producciones, por lo que aquí el placer de volver a encontrarme con "las cámaras" fue solo goce. Por otra parte, la complejidad estuvo en los proyectos que me tocó dirigir e interpretar al mismo tiempo, los que fueron en un formato muy simple, casi casero debido a los recursos con los que contaba para trabajar y el contexto y sentido de las invitaciones para trabajar en estos soportes.

¿Y los desafíos y dificultades del trabajo presencial?

Lo primero es adecuarse a los protocolos de trabajo para el resguardo de salud, lo que realmente no significa, para las obras en las que me encuentro actualmente o encontré hasta hace poco trabajando, grandes cambios. Los elencos estamos conscientes del momento aún inestable de control de la pandemia y mantenemos los cuidados necesarios para ello, como por ejemplo, toma de test de antígenos, vacunas, uso de mascarillas al interior de los ensayos y lo que cada sala de teatro o espacio de ensayo requiera. Estos protocolos tienen algunas variaciones dependiendo de cada espacio y las medidas internas que ellos han desplegado. En general, creo que los cambios no son dificultades y hay que mantenerse flexibles, ya que es el bien común lo que prima. Seguramente para las salas de teatro es más complejo, ya que han debido modificar sus aforos, lo que reduce sus ingresos económicos correspondientes a venta de entradas a los espectáculos. 

Space Invaders estrenó y llevó adelante sus funciones en Francia sin problemas y con protocolos fáciles de cumplir, Antártica estrenará en Punta Arenas en enero próximo y para ello debemos tener nuestras vacunas y ajustarnos a lo que la zona requiera puesto que hasta hace poco era una zona sin contagios activos. 

Considerando todos los cambios que ha habido desde que partió la pandemia, ¿qué destacas del hecho de que hoy te encuentres siendo parte de distintas propuestas? ¿Consideras que el sector se está reactivando?

Sí, efectivamente el sector como dices tú se reactiva, sin embargo nunca dejó de movilizarse completamente. Los modos de producción cambiaron durante este período que comienza con el estallido social en octubre 2019 y continúa durante 2020 y 2021 producto de la pandemia.

Lo que se reactiva es el formato presencial tanto para los ensayos como para las funciones, lo que en lo personal me deja muy contenta puesto que siempre he pensado la danza como un fenómeno colectivo, de ahí mi interés en las co-creaciones.

Hace poco se estrenó 1941. ¿Cómo fue el proceso de creación de esa obra que, además, es en formato audiovisual? 

En formato audiovisual este año estrené dos trabajos, el primero en marzo como producto de una invitación del proyecto Narraciones Pandémicas, para el cual hice un corto muy casero donde la invitación era a realizar un autorretrato en esta pandemia. Luego, en octubre y como parte de la celebración de los 80 años del Departamento de Danza, realizamos y estrenamos 1941, el que hicimos en colaboración con el Centro de investigación teatral Teatro la Memoria que dirige Alfredo Castro. En este trabajo participamos el Núcleo Interdisciplinar Blanco, el cual formalizamos como tal este año y donde colaboramos académicos de la Facultad de Artes, ICEI e invitados externos a la universidad. Aquí el trabajo fue co-creativo y estuve a cargo además de la coordinación general, co-creación e interpretación. 1941 y Autorretrato fueron dos piezas pensadas en formato audiovisual, ambos con trabajo en equipos reducidos.

Trabajaste también en una colaboración con GAM para la campaña Comparte tu Sentir. ¿Qué significó para ti que a través de la danza se convocara a una campaña como ésta?

Me pareció importante que esta campaña se anclara visualmente en la danza, ya que como te comentaba antes, me parece que esta disciplina se basa en la colaboración y desde ahí en lo comunitario, cuestión a la que se llama también en la campaña de GAM. Comparte tu Sentir es un llamado a encontrarnos y acompañarnos en estos tiempos donde el confinamiento y otras medidas han restringido enormemente la compañía directa y que ha repercutido en un sentimiento de soledad poco sano. 

Para la danza también es importante puesto que como disciplina hemos sido fuertemente golpeadxs durante este tiempo. Hemos tenido que resistir la falta de fuentes laborales, cambios drásticos en los modos de hacer, imposibilidad de encontrarnos para ensayos, funciones, talleres etc. Entonces, invitar a este compartir desde la danza es significativo.

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