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Integrante de la Cátedra Amanda Labarca

Yoselin Fernández: "Hoy marchamos para decir que no le vamos a dar ni un centímetro a los discursos ultraconservadores y fascistas que renacen en Chile"

"Somos +", "No damos ni un paso atrás", son los lemas con los que hoy 25 de noviembre, la Red chilena contra la violencia hacia las mujeres de la cual Fernández es vocera, convoca a marchar. Será una manifestación inédita que por primera vez se desplegará en más de 60 lugares del país. Para la también periodista de la U. de Chile, las últimas elecciones fueron "un remezón" que "nos obliga a organizarnos con más fuerza y a reflexionar más sobre lo que pasa en el país".

Integrantes de la Red chilena contra la violencia hacia las mujeres levantando carteles de su campaña ¡Cuidad! El machismo mata.

Integrantes de la Red chilena contra la violencia hacia las mujeres levantando carteles de su campaña ¡Cuidad! El machismo mata.

Afiche oficial de la marcha de hoy en el Día Internacional contra la violencia hacia las mujeres.

Afiche oficial de la marcha de hoy en el Día Internacional contra la violencia hacia las mujeres.

El lema de este año Somos + No damos ni un paso atrás ante el avance de ideas ultraconservadoras en el país.

El lema de este año "Somos + No damos ni un paso atrás" ante el avance de ideas ultraconservadoras en el país.

Yoselin Fernández -en primer plano- es periodista, vocera de la Red chilena contra la violencia hacia las mujeres y desde 2019, integrante de la Cátedra Amanda Labarca.

Yoselin Fernández -en primer plano- es periodista, vocera de la Red chilena contra la violencia hacia las mujeres y desde 2019, integrante de la Cátedra Amanda Labarca.

En agosto pasado, la Red chilena contra la violencia hacia las mujeres lanzó su XV versión de la campaña “¡Cuidado! El machismo mata”, en -quizás- uno de los contextos sociales y políticos más difíciles que le ha tocado enfrentar a las mujeres en la última década. La pandemia desatada por el Covid-19 golpeó fuertemente a esta parte de la población, agudizando la violencia estructural que viven niñas y mujeres en el país y que se vio reflejada en el aumento de la violencia doméstica debido a las cuarentenas, la falta de acceso a la salud sexual y reproductiva, la pérdida de empleo y la sobrecarga laboral en los trabajos domésticos y de cuidados que tradicionalmente asumen las mujeres.

La organización, que lleva 20 años velando por la protección de los derechos de las mujeres y luchando por la erradicación de la violencia contra ellas, recogió cifras contundentes en su dossier anual, como por ejemplo, que el trabajo doméstico y de cuidados realizado durante el 2020 representó un 25,6% del PIB nacional, compuesto en un 17,5% del trabajo de las mujeres y en un 8,1% del de los hombres, y que con la crisis sanitaria los quehaceres de este tipo aumentaron en 172%, pero que en el caso de las mujeres tuvo un alarmante aumento de 593%.

Cuando se conmemora un nuevo Día Internacional contra la violencia hacia las mujeres este 25 de noviembre, Yoselin Fernández, vocera de la organización e integrante de la Cátedra Amanda Labarca de la Vexcom, asegura que las mujeres saldrán hoy a marchar con más fuerza que nunca, con el afán de seguir visibilizando estas desigualdades, en medio de un clima particularmente tenso tras las últimas elecciones.

-¿Cómo enfrenta la Red este nuevo 25N de cara a la segunda vuelta?

Dentro de la organización hay hartas lecturas respecto de lo que está pasando y respecto de si es posible dar vuelta o no el escenario presidencial. Hay mucho que reflexionar aún, pero lo que sí tenemos claro, es la absoluta disposición a no retroceder lo que hasta ahora hemos avanzado. Y esa es la consigna que nos va a acompañar en la marcha de hoy. “Somos +”, que tomamos de nuestras compañeras luchadoras durante la dictadura, y el “No vamos a dar un paso atrás”, que tiene que ver con la convicción de que no podemos permitir que el fascismo se instale en Chile y que se legitimen esas posiciones en nuestro país, porque eso implicaría un retroceso enorme.

Durante la pandemia ya nos vimos tremendamente golpeadas por la crisis económica, en términos de empleo retrocedimos lo que equivale a 10 años, porque son las mujeres las que estamos mayormente empleadas en trabajos precarios e informales, y somos nosotras que las que cargamos mayormente con el trabajo doméstico y de cuidados, el que también en el contexto sanitario se ha visto muy incrementado a partir de las cuarentenas.

En lo que respecta a violencia extrema, a la violencia feminicida, aún no se ven avances sustantivos con respecto a la ley que tipifica el femicidio, y al contrario, seguimos manteniendo una curva similar tanto de femicidios frustrados como consumados en el país. Entonces es un escenario que nos preocupa, sobre todo porque en un segundo año de pandemia, no se ha visto ningún tipo de política pública tendiente a terminar con esto, cuando era algo que se podía prever, entonces ya hay deliberadamente un abandono institucional y estatal respecto a la situación de las mujeres en la crisis.

-También en el último tiempo, y en paralelo a la fuerte arremetida del movimiento feminista, ha habido un avance de ideas conservadoras en el país con respecto a los espacios ganados por las mujeres. Por ejemplo, hace un par de días, se conocieron unas polémicas opiniones del diputado electo por el Partido Republicano, Johannes Kaiser, sobre la pertinencia del voto femenino. ¿Cómo ves esta situación?

Para nosotras, los movimientos sociales, las organizaciones feministas y las organizaciones de mujeres, es un remezón que nos obliga también a reflexionar más, a pensar, a tomar decisiones y acciones concretas que vayan decididamente a enfrentar la amenaza que supone sobre la vida el fascismo, porque creo que el avance de los sectores ultraconservadores de derecha, pinochetistas, lo que implica hoy es una amenaza contra lo más básico y elemental que es la vida y frente a eso no existe ningún tipo de medias tintas.

Lo que estos sectores conservadores nos quieren hacer creer, es que la violencia contra las mujeres es un problema de delincuencia y la verdad es que es un problema social, político y cultural que está anclado en las bases de nuestra cultura. La cultura que se nos enseña desde que nacemos, son ideas binarias y básicas de lo que se espera de las mujeres y de los hombres en esta sociedad.

Creemos que estos grupos ultraconservadores son un riesgo manifiesto y latente contra la vida de las mujeres, y eso ha quedado de manifiesto en los últimos días con ese diputado, quien retrata cabalmente la mirada que tienen estos sectores de las mujeres, y por lo tanto nuestro llamado es a no darles ningún centímetro de espacio a quienes ponen en cuestión cosas que dejaron de ser debate hace un montón de tiempo en el mundo, como es el que las mujeres tengamos derecho a votar.

Creo que con ese tipo de posiciones -francamente- no se puede dialogar. Lo que tenemos que hacer es cerrarle el espacio y este 25N, en todo Chile, las mujeres vamos a salir a la calle a decir que no les vamos a dar ni un centímetro de espacio a los discursos ultra conservadores y pinochetistas que pretenden traer de vuelta los días más oscuros que ha vivido nuestro país.

¿Cuáles son los problemas de efectividad que tiene la Ley Gabriela tras ser promulgada?

Vamos a cumplir dos años de la implementación de la Ley Gabriela, y lo que hemos observado en la fiscalía y en la forma en que se aplica la legislación, es que muchos femicidios no son considerados como tales y no se considera la agravante de violencia con razón del género. Hoy no debiera ser posible que un crimen contra una mujer sea calificado como un “homicidio con violación”, porque cualquiera que sea así debería tipificarse como femicidio. Cuando hay violencia sexual es un femicidio, y eso es algo clarísimo, sin embargo, los operadores de justicia, quienes se hacen cargo de que las leyes sean aplicadas, no lo están haciendo de manera correcta y eso lo hemos denunciado porque nos parece que no tiene ningún sentido y habla de las falencias del sistema judicial y del sistema político en general, en términos de comprender lo que significa la violencia contra mujeres. Cambiar una legislación trae consigo un trabajo necesario de fiscalización y de formación de todas las personas involucradas en el proceso desde que se recibe una denuncia hasta que se ejecuta una sanción.

-Hace poco y tras cinco años de espera se condenó a Víctor Pulgar con cadena perpetua por el crimen contra Nicole Saavedra, pero ahí tampoco se consideró como “crimen de odio”.

Claro, la interpretación de las leyes es algo que se repite, y eso lo grafica el caso de Nicole al no considerarse la Ley Zamudio, y eso se suma a que sabemos que haber logrado justicia en ese caso y que finalmente se juzgara y se sancionara con cadena perpetua a Víctor Pulgar, respondió a la insistencia inclaudicable de la familia de Nicole, de las amigas de Nicole y de las organizaciones feministas y lesbofeministas que se plegaron para exigir justicia. No tenemos ninguna duda que si no hubiese sido por esa insistencia probablemente Pulgar no estaría pagando por el crimen contra Nicole Saavedra, esa es una realidad.

-Con respecto a la complejidad que existe en lograr hacer valer la ley inscrita en el papel, ¿cuál es la posición de la Red frente al trabajo que hace la Convención Constituyente (CC) en la redacción de una Constitución con perspectiva de género?

Estamos muy atentas y vigilantes a ese proceso. Pensamos que ofrece posibilidades ciertas de transformación necesarias, pero en ningún caso son suficientes por lo que hemos señalado. La ley,  aunque sea la más importante de todas como es el caso de la Constitución, no va a solucionar en sí misma ningún problema, y menos uno tan estructural y profundo como es el de violencia contra las mujeres, que está anclado en la cultura, en una forma de estructurar la sociedad. Pese a eso, consideramos que el espacio de la CC es importantísimo, y en ese sentido estamos adportas de presentar junto con convencionales feministas una propuesta constituyente, y también participando dentro de la construcción de iniciativas populares constituyentes. Es ahí donde estamos poniendo todos nuestros conocimientos, para que quede garantizado en la Constitución y se encarguen de establecer mecanismos suficientes de fiscalización en términos de que el Estado se haga responsable de sancionar la violencia contra las mujeres, pero no solo sancionar, sino sobre todo prevenir, erradicar y promover: cómo evitar llegar al momento en que una mujer es agredida. Para nosotras erradicar el sexismo en la educación es fundamental.

¿Cómo se vincula ese objetivo que tiene la Red con la participación que tienen en la Cátedra Amanda Labarca de la U. de Chile?

Estas transformaciones profundas se juegan en todos los espacios, y la academia, por cierto, que es un espacio permeado de machismo y patriarcado, por lo mismo es necesario aportar ahí en todos los espacios. Además, hoy la amenaza fascista también cae sobre la Universidad de Chile y sobre todas la universidades públicas, a partir de esta persecución que se estableció desde los sectores ultraconservadores de la cámara de diputados, levantando una persecución política, prácticamente sin precedentes desde la dictadura, contra académicas, funcionarias y la comunidad universitaria organizada en torno al feminismo, y a lo que denominan dentro de la universidad como los estudios de género. Creo que eso es algo inaceptable y en ese sentido nuestro trabajo y compromiso está en la Universidad y en la academia porque somos aliadas, tenemos una alianza estratégica que ha sido siempre muy fructífera tanto para la casa de estudios -funcionarias, académicas, estudiantes- como para con nosotras. La U. de Chile es una universidad pública que debe estar al servicio del pueblo chileno, de sus comunidades y de los territorios.

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