Anillo INSUD cierra actividades con estudio sobre subducción en el norte de Chile

Un estudio recopilatorio e integrador del trabajo realizado por el Proyecto Anillo INSUD publicaron los/as investigadores/as de los departamentos de Geofísica (DGF), Geología (DGL) e Ingeniería Matemática (DIM) de la Universidad de Chile y del Centro de Excelencia en Geotermia de Los Andes (CEGA), Eduardo Contreras‑Reyes, Daniel Díaz, Juan Pablo Bello‑González, Katarzyna Ślęzak, Bertrand Potin, Diana Comte, Andrei Maksymowicz, Javier Ruiz, Axel Osses y Sergio Ruiz.

El artículo, “Subduction zone fluids and arc magmas conducted by lithospheric deformed regions beneath the central Andes”, publicado por Nature Scientific Reports, se centró en el proceso de subducción en un área de 450 kilómetros que abarca, desde la fosa marina hasta el tras arco al este de la cordillera de Los Andes, en la región de Antofagasta.

“Esta investigación muestra la importancia de mapear la heterogeneidad de la placa continental para descubrir por dónde circulan con mayor y menor facilidad los fluidos acuosos y magmáticos provenientes de la placa oceánica de Nazca”, dijo el autor principal de la publicación y académico del Departamento de Geofísica de la Universidad de Chile, Eduardo Contreras-Reyes.

El investigador principal del Proyecto Anillo INSUD agregó que el estudio llevado a cabo con técnicas de sismología y métodos electromagnéticos permitió establecer una correlación entre la presencia de fluidos y regiones más permeables a lo largo de fallas o zonas de deformación de gran escala en la placa continental Sudamericana.

“En otras palabras, una menor permeabilidad de la corteza y el manto continental impedirá el ascenso y circulación expedita de fluidos. En cambio, una mayor permeabilidad, favorecerá la existencia de rocas más porosas y frágiles, tal como ocurre en las áreas donde están las fallas de Domeyko y Atacama”, recalcó el académico del DGF.

Para realizar el estudio integrador del Proyecto Anillo INSUD se utilizaron datos de 360 estaciones sísmicas y de 58 estaciones de magnetotelúrica, a partir de los cuales se generó un modelo térmico, uno sismológico y otro eléctrico.

En el caso de este último, el académico del DGF y director del Proyecto Anillo INSUD, Daniel Díaz, explicó que se midieron las variaciones del campo magnético y el campo eléctrico asociadas a las propiedades eléctricas de las rocas localizadas a distintas profundidades.

“Uno de los principales objetivos que teníamos era estudiar el proceso que genera volcanismo en estos ambientes”, manifestó el coautor de la publicación, quien destacó que el origen de los fenómenos que se ven en la superficie suele encontrarse a 10, 20 o 50 kilómetros de profundidad.

“Es difícil llegar a esas profundidades, entonces es interesante que hayamos podido observar dónde se liberan más o menos fluidos para lograr entender cómo avanzan hacia la superficie y cómo se vincula ese fenómeno con la generación y el ascenso del magma, a través de la actividad volcánica”, sostuvo Daniel Díaz.

Al referirse a la necesidad de realizar estudios similares en otras partes del país, el director del Proyecto Anillo INSUD argumentó que, a pesar de que hubo voluntad para hacerlos, lamentablemente no fue posible por las restricciones impuestas por la pandemia del Covid-19. “Aun así, nos parece que esta investigación fue un buen cierre para un proyecto en el cual nos esforzamos por unir partes de la geofísica como la sismología, la sísmica marina y la magnetotelúrica, que suelen ejercerse en forma separada”, apuntó.

Finalmente, al referirse a la importancia de publicar en una revista de la corriente Nature, Daniel Díaz destacó su impacto global. “Es una vitrina muy importante y de libre acceso desde cualquier parte del mundo. Además, nos permite mostrar que en Chile también estudiamos estos temas con la infraestructura que tenemos y con los datos que hemos podido medir a lo largo de mucho tiempo”, aseguró.

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