El problema de la deserción

Desafíos de la educación ante el retorno presencial a clases durante el 2022

“En términos de la educación obligatoria, actualmente se habla de que hay 40 mil estudiantes menos matriculados y se calcula que pueden llegar a ser más de 100 mil los estudiantes que no se han inscrito a causa de la pandemia”. Estos datos, de acuerdo a Juan González, académico de Psicología y coordinador del Diplomado de Postítulo en Psicología Educacional de la Universidad de Chile, son una muestra del grave problema de deserción educacional que ha acrecentado la pandemia.

En el caso de las universidades, el experto señala que las cifras son difíciles de pesquisar, pero es muy probable que la deserción también alcance altos porcentajes. Por esta razón, el profesor González plantea que el retorno a la presencialidad que depara este 2022 representa un tremendo desafío en términos de cómo ir a buscar a esa gente que abandonó la escuela, reconectarla y generar herramientas educativas para poder llegar a ellas y a ellos.

Muchos jóvenes, agrega, han estado trabajando durante los últimos dos años y escogieron otra forma de vida, por lo que también va a ser necesario adaptar las escuelas a esta nueva realidad, sin perder el sentido y la esencia de la misma, lo que es otro reto que las escuelas públicas tendrán que afrontar.

Hay que repensar el sentido de la escuela, porque hemos estado dos años confinados y el propósito no puede ser solo la entrega de contenido. Hay otras cosas que no pudieron ser reemplazadas, y que hoy en día sería necesario relevarlas, quizás como el primer sentido: lo afectivo, lo emocional, lo social, la reconstrucción en proyectos conjuntos de vida. Esa es tal vez la mayor demanda que nace de los jóvenes, niños y niñas, y la escuela hoy tiene que afrontar esas deudas pendientes y repensar cómo desde esta crisis la transformamos, por ejemplo, en la educación común, en la educación pública”, afirma el académico del Departamento de Psicología y miembro del comité del Magíster en Psicología Educacional de la Facultad de Ciencias Sociales.

Las escuelas de educación pública se enfrentan, a su vez, al reto de ser acogedoras, en especial, de familias que no solo llevan dos años en confinamiento, sino afrontando depresiones, crisis de ansiedad, la incertidumbre ante temáticas que aún no se solucionan, y el anuncio de un deterioro económico que será muy adverso para los sectores populares, que ya vienen bastante complicados por estos últimos 24 meses de inestabilidad social.

Es ante este escenario que la escuela también tiene que reconfigurarse y ser un espacio protector, que se preocupe no solo de la salud mental en términos médicos, sino de la salud mental colectiva comunitaria de todos y todas. “Una escuela que procese los conflictos, que sea un espacio de reflexión donde nos demos cuenta que todos tenemos problemas comunes y que juntos también es la forma en que los tenemos que solucionar”, afirma Juan González.

En esta línea, el académico sostiene que el mayor de los desafíos de la educación ante el retorno presencial a clases es que: “Tenemos que volver hacia una nueva escuela, donde nos replanteemos el sentido de la educación, no un retorno, sino más bien un nuevo comienzo. Un nuevo comienzo hacia la construcción de una escuela que reconstruya la comunidad, eso sería quizás lo que los y las profesionales de la educación tenemos que ayudar a pensar y a ejecutar”.

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