El 7 de enero en el Festival de Cine de Las Condes

Se pre estrena película “El Pa(de)ciente”, basada en libro del doctor Miguel Kottow

El libro (2014) es el relato realizado por el doctor Miguel Kottow, doctor en Medicina de la Universidad de Bonn, oftalmólogo y bioeticista de nuestro plantel, quien luego de 15 días internado en una clínica por el síndrome de Guillain Barré –trastorno poco frecuente en el cual el sistema inmune daña las neuronas y causa debilidad muscular y, a veces, parálisis- y de meses de recuperación, en los que aprendió de nuevo a caminar y a escribir, hizo un testimonio de sus padecimientos como enfermo en manos del sistema privado de salud.

En su segundo largometraje de ficción, la también directora de “Mapa para conversar” (2012) -película con la que obtuvo el premio a Mejor Dirección en el SANFIC7– adapta al cine el libro testimonial del doctor Kottow. Según ha comentado en entrevistas a la prensa, “él tiene todas las capacidades de defenderse desde el conocimiento, desde la posición de poder, desde ser un profesor, desde ser experto en bioética y, sin embargo, hasta él es vulnerado. Entonces, ¿qué nos queda al resto?”.

El filme debutó  mundialmente el 6 de octubre de 2021 en el Festival Internacional de Cine de Busan, Corea del Sur; y en el reciente Festival de Cine Iberoamericano de Huelva ganó el galardón del Colón de Plata como Premio del Público. “Esperamos poder estrenarla en la Facultad de Medicina también”, dice el director de Extensión de nuestro plantel, profesor Hernán Aguilera. “Participamos desde un principio en su realización, colaborando con la coordinación de todas las unidades que participaron de forma directa o indirecta con la filmación, que se hizo a finales de 2019 en espacios de nuestros campus Norte, como el salón Lorenzo Sazié, y Occidente, en el Hospital San Juan de Dios”.

A ello, el profesor Patricio Bustamante, director del Departamento de Tecnología Médica, añade que “como unidad venimos trabajando en el ámbito del cine hace varios años, con la obra del colectivo “Otras maneras de mirar”, un taller de cine y ceguera e, incluso, obtuvimos un reconocimiento en el certamen Videomed Internacional, con el proyecto de videoguías para prevenir la degeneración macular por edad. En ese sentido, cuando apareció este proyecto de la directora Constanza Fernández y el productor Roberto Doveris, nos contactaron para contarnos acerca de los temas que abordarían, relacionados con el envejecimiento, con la pérdida funcional asociada a una patología  y con  vivir desde el punto de vista del médico, del profesional de la salud, cómo enfrentamos la enfermedad y la vivimos desde el propio cuerpo. Como hemos trabajado en esa área, pudimos ofrecer asesoría técnica”.  

Ese apoyo incluyó desde enseñar el correcto manejo del equipamiento médico al elenco que interpretaría roles de profesionales de la salud; “hicimos harto trabajo sobre todo para grabar algunas escenas de exámenes y procedimientos. También profundizamos en los conceptos de envejecimiento y de la enfermedad física en los trabajadores del área, hubo participación de colegas de kinesiología. Participé en el visionado después del primer corte de la película para aportar perspectivas y comentarios. ¡Incluso aparecimos como extras en algunas escenas!”, recuerda el académico.

 Un llamado a las buenas prácticas

En ese sentido, añade que “la película tensiona la idea del cuerpo sano y la interdependencia que tenemos los humanos cuando nos enfermamos, sobre todo en este caso, vivida desde un médico, acostumbrado a estar al otro lado de la historia. Ese juego es bien interesante de reflexionar, como es el acercamiento que tenemos con los otros cuerpos, con la empatía, y cómo este “padeciente” vive en carne propia estar en una hospitalización, los exámenes y procedimientos, el no poder hacer actividades que antes sí podía. La película tensiona esas lógicas y  es compleja, porque propone ejemplos de cómo desde las profesiones de la salud podemos aportar y tener buenas prácticas con las personas que atendemos”.

Y es que, añade, “desde una perspectiva crítica, ¿cuántas veces uno va a atenderse y el profesional de la salud habla muy rápido, dice nombres raros y no logramos comprender? ¿Realmente hacemos la práctica de cuestionarnos si es que nuestros pacientes entienden lo que les está pasando a sus cuerpos? Ahí hay una autocrítica que hacer, un llamado a revisar nuestras prácticas, desde dónde nos aproximamos a las personas que atendemos, y a reflexionar desde el propio cuerpo también, porque uno se enferma y está en el imaginario colectivo que tenemos que cumplir, que estamos sólo para trabajar”.

Además se plantean diferencias entre los sectores público y privado de salud…

Eso es muy interesante, porque de pronto el protagonista necesita una transfusión y esta es resuelta desde el sector público, pese a que está ingresado en una clínica privada. En la película quedan manifiestas las grandes diferencias entre ambos sectores, es uno de los temas centrales de desigualdad, lo de los cheques, en cuántas cuotas se paga, cómo se cobran los insumos, la hotelería, cuál es la visión mercantilista sobre la prestación de salud y qué hubiese hecho el personaje sin la salud pública. 

Por último –más allá de los “spoilers”-, el profesor Bustamante explica que la actriz Amparo Noguera hace de hija del doctor Graf, “un rol que aborda los temas de género y las expectativas puestas en los hijos, quién nos acompaña y nos cuida cuando nos enfermamos. La tensión de lo que ocurre en las familias; la actuación de Héctor Noguera es muy impresionante en términos de cómo un personaje completo que niega, se resiste a esta mirada de la enfermedad como de un cuerpo débil, como que uno fallara, siendo muy severo consigo mismo. Además, su cuerpo de hombre mayor aparece en la película en varias capas muy complejas; su cuerpo es un personaje más, desde el punto de vista del envejecimiento, aparece en los diálogos, en lo cotidiano, en las cosas que podemos hacer y las que ya no, pero también se ve socialmente el envejecimiento de todos nuestros cuerpos, en una mirada muy asistencialista del envejecimiento, como un tema muchas veces tabú. A mí me conmovió mucho el vínculo que aparece entre Amparo y Héctor en la pantalla.

La película, añade, “tiene otras historias y vínculos, e ilustra la relación paciente-profesional de la salud, que necesita tratamiento y rehabilitación. Tiene viñetas que ejemplifican muy bien la práctica médica humanizada; y, por otra parte, el sistema de salud, cómo accedemos a él, cómo funciona, cómo nos relacionamos con la enfermedad desde el trabajo; es bonito ver como tensiona ese límite, hasta qué punto tengo esa distancia cuando el enfermo es mi cuerpo. Además, hacer el ejercicio empático de ver cómo ha sido mi práctica con las demás personas desde el lugar de la medicina. Hay una confianza depositada en nosotros, uno necesita respuestas, certezas, tratamientos, alivio del dolor. Que ocurra todo eso en el cuerpo del médico creo que tensiona mucho la relación profesional de la salud- paciente y las prácticas diarias con las personas que atendemos”.

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