Cuatro jornadas de vinculación con la comunidad

Interculturalidad y violencia de género: los temas que marcaron el cierre de la VIII Escuela de Temporada

La Escuela de Temporada es un momento único para conocernos, encontrarnos y afianzar vínculos entre las universidades, los territorios y sus organizaciones y las personas que los habitan, pero que sin duda debemos seguir potenciando a lo largo del año. Ese es nuestro real desafío”. Así resumió la directora de Extensión de la Vicerrectoría de Extensión y Comunicaciones (Vexcom) de la U. de Chile, Svenska Arensburg, la experiencia de la VIII Escuela de Temporada, evento que el viernes 14 de enero tuvo su jornada de cierre en el Internado Barros Arana (INBA) de la comuna de Santiago.

Fueron cuatro jornadas de trabajo de académicos, académicas, estudiantes e integrantes de la organizaciones sociales, que comenzaron el martes 11 de enero en Estación Central, y siguieron el miércoles 12 en Pudahuel y el jueves 13 en Pedro Aguirre Cerda, con el tema general de “Diálogos sobre cultura democrática, educación pública y derechos humanos”.

Esta VIII edición convocó como equipo organizador a otras tres universidades estatales -U. de Santiago, U. Metropolitana de Ciencias de la Educación y U. Tecnológica Metropolitana- a trabajar en colaboración con los cuatro municipios de los territorios involucrados, donde se desplegaron talleres sobre interculturalidad y racismo, violencia de género y equidad de las mujeres dentro de la nueva Constitución, derechos humanos y espacios de resistencia, escasez hídrica y derecho a la vivienda, además de talleres especialmente enfocados en niños, niñas y jóvenes.

“Estamos muy contentas como equipo Vexcom y muy agradecidas del apoyo y esfuerzo que hicieron las otras universidades y municipios. En estos días que hemos puesto los pies en la calle hemos confirmado la necesidad de tener más espacios universitarios como estos. Es en los territorios, en las plazas, los lugares de reunión civil donde mejor se evidencia los problemas y necesidades y donde como universidades estamos llamadas a colaborar”, expresó Arensburg.

“La Escuela muestra la importancia de estar conversando, dialogando. La Universidad no solo provee de un conocimiento que está al servicio de todos y de todas para pensar o buscar soluciones, sino también plantea la necesidad de hacer ese conocimiento desde el territorio, que sea poroso, abierto y vivo, y eso requiere de estar permanentemente en el encuentro con las personas que viven en los territorios concretos”, agregó.

Cambios de paradigmas

La jornada de cierre en la comuna de Santiago se inició en la mañana con un taller dirigido especialmente a funcionarios y funcionarias del municipio, titulado “Gobernanza local: abrir espacios y estrategias de interculturalidad con enfoque de derechos”, donde se abordó el tema de la inmigración en Chile.

“Es importantísimo ver el trabajo que está haciendo hoy la Municipalidad de Santiago, asumiendo una colaboración con la academia, las organizaciones sociales, desde una participación que viene desde abajo para construir política pública participativa local. En el taller, hablamos mucho sobre el valor de lo local, de estar siempre en primera línea de apoyo a quien ha emigrado a Chile con esperanza. Ojalá que algún día podamos tener una cohesión social basada en la diversidad, donde ya no haya etiquetas. Hay que rehumanizar a los gobiernos locales para una gobernanza participativa”, señaló la académica del Instituto de la Comunicación e Imagen (ICEI) de la U. de Chile y coordinadora de la Cátedra de Racismos y Migraciones, Ximena Póo.

También durante la mañana, se realizó un taller dedicado especialmente a niños y niñas de hasta 12 años, liderado por el académico y coordinador del Programa de Estudios Interdisciplinarios en Infancias de la Facultad de Ciencias Sociales de la U. de Chile, Camilo Morales. En él se instó a las y los asistentes a opinar sobre lo que querían para su barrio, alentando la importancia de la participación ciudadana y enfatizando el derecho de las infancias a incidir en las decisiones locales.

Posteriormente, se invitó a los niños y niñas a dos visitas guiadas al Museo de la Memoria y los Derechos Humanos y al Museo de Arte Contemporáneo, ambas instituciones ubicadas en el barrio de Matucana, para recorrer sus colecciones permanentes y exposiciones temporales, con el apoyo de monitores y monitoras capacitadas en la mediación de infancias.

Durante la tarde, en tanto, se efectuó la asamblea ciudadana “¡Frenemos la violencia de género! Educamos para prevenir la violencia”. La actividad contó con la moderación de la coordinadora de la Cátedra Amanda Labarca, Roxana Pey, y la participación de la convencional constituyente Valentina Miranda, la integrante de la Red Chilena Contra la Violencia hacia las Mujeres, Yoselin Fernández, y la docente y encargada de Desarrollo comunitario en temas de género de la Municipalidad de Santiago, Rosario Olivares.

Cada una de las invitadas expuso sobre su experiencia en el tema de la violencia de género y el fomento de una educación no sexista, enfocada en cambiar los paradigmas de cómo hasta ahora se han entendido los roles que hombres y mujeres tienen en la sociedad, además de abrir el abanico del género, hacia una diversidad que elimine la idea de lo binario.

“Hay relaciones de poder desigualmente históricas que están en los cimientos de nuestra sociedad. El patriarcado es un sistema de dominio institucionalizado que no solo restringe a las mujeres, sino también a los hombres, quienes desarrollan una frustración que termina perjudicando a la mujeres”, planteó Yoselin Fernández.

Para Valentina Miranda, que con 19 años es la constituyente más joven de la Convención Constitucional, el órgano al ser paritario da una oportunidad única para equiparar la cancha en muchos temas, sin embargo en la práctica es más complejo.

“Todavía hay un conservadurismo tremendo en la Convención. Nos preocupa convencer a nuestros pares hombres para llevar iniciativas que tengan apoyo real y puedan ser discutidas. Es fundamental consagrar una educación no sexista, establecer un sistema nacional de cuidados y regular el poder judicial con una perspectiva de género, entre otras”, señaló.

En tanto, Rosario Olivares, representante del municipio de Santiago, aseguró que la actual gestión ya está instalando una Unidad de Género que tendrá “una mirada transversal e interseccional de la problemática”, y que debería ir en paralelo con “modificar la lógica de financiamiento de los establecimientos educacionales”, que como ya se ha anunciado, pasarían todos de ser monogenéricos -hay nueve en la comuna incluido en INBA- a plurigenéricos.

La franja cultural de clausura de la VIII Escuela de Temporada estuvo a cargo de tres agrupaciones que brindaron con sus espectáculos dosis precisas de festejo y compromiso social. Las intérpretes de la murga feminista La Corre y Vuela, mostraron su habilidad de composición y baile, con letras cargadas de contenido como “La culpa”, que cuestiona el cómo en nuestra sociedad se cría y educa a las mujeres en base a la culpa en todas sus formas.

Luego, se presentó Lopus Locus Trío, conjunto que cultiva la música barroca y renacentista, y cerró la presentación Daniel Muñoz y los 30 pesos, formación liderada por el actor de Los 80 y nacida tras la revuelta social, que se ha dedicado a componer nuevas canciones de protesta en el género de la cueca brava.

En la ceremonia de clausura participaron la concejala Ana María Yáñez, el director del Internado Barros Arana, Gonzalo Saavedra, el prorrector de la UMCE, Roberto Pichihueche Mellado, el director de Desarrollo Comunitario de la Municipalidad de Santiago, Hugo Cuevas, y la directora de Extensión de la Vexcom, Svenska Arensburg.

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