Alexander Panes, egresado de cuarto medio

"Es duro crecer con una brecha educacional tan fuerte como la que hoy vivimos en nuestro país"

Quisiera partir mis palabras presentándome: me llamo Alexander Panes, soy un estudiante egresado del Cuarto Medio A del Instituto Cumbre de Cóndores Oriente que por fin ha finalizado uno de los procesos más duros de todos y todas las estudiante: La PTU

Hoy, me encuentro frente a ustedes para comentarles desde los ojos de un ex alumno lo que ha significado el formar parte de la comunidad escolar en Renca y todo lo que ha significado, no sólo en mi vida educacional, sino que también como una persona, hoy en día, adulta.

No es un secreto que en nuestro país, tristemente, no se cuenta con equidad entre instituciones privadas e instituciones públicas de educación. He vivido gran parte de mi vida con aquel complejo. Siempre tuve dudas sobre si llegado el día de afrontar la prueba de transición, ex PSU, podría dar cara tal como compañeros de instituciones emblemáticas privadas o particulares. Es duro crecer con una brecha educacional tan fuerte como la que hoy vivimos en nuestro país, sin embargo, mis miedos se apaciguaron cuando logré ingresar a la enseñanza media.

Me encontré con un mundo nuevo, totalmente diferente a lo que me habían planteado desde la básica. Tuve la dicha de convivir con profesores dedicados que constantemente entregaban sus brazos a las y los estudiantes bajo su guardia. Dejando sudor y lágrimas para prepararnos en función del mundo. Dispuestos a guiarnos no sólo en la materia, sino que también en nuestra formación ciudadana íntegra.

Se sintió como quitarme una venda de los ojos tras una vida llena de estereotipos y prejuicios hacia la educación pública.

Los años que pasaron bajo ese abrazo cálido de personas dedicadas a su trabajo y a sus respectivas áreas, fueron poco a poco abriendo camino para nosotros y nosotras; personas que estábamos dando nuestros primeros pasos sumamente inseguros y que hoy en día estamos dejando nuestra huella en el mundo, pero inicialmente, en la comuna que nos vio crecer y nos dio la mano cuando apenas caminábamos.

Tengo muchos sentimientos, tanto para mi antigua institución como para Renca.

Siempre he crecido con una cruz en mi espalda relacionada con a cómo el país ve a nuestra comuna. No es un secreto, somos una localidad pequeña en comparación con comunas vecinas, constantemente acusados por estereotipos sociales, educacionales y económicos.

Gran parte de mi vida he asistido a eventos organizados por las casas escolares y he observado detalles que, como una persona que ha crecido bajo la mancha de la segregación, me han hecho sentir en menos. Sin embargo, hoy puedo pararme y con orgullo decir a todo aquel que me pregunte "sí, así es, soy renquino". Vengo de una comuna donde no me cerraron las puertas, donde no me enseñaron a sentirme menos que aquellos que quizá tienen una mejor situación que yo. Vengo de la comuna que ha sido reconocida por su integración escolar y social, que ha dado batalla a estereotipos fuertes que como sociedad nos acomplejan y que por sobre todo ha sabido afrontar las diversas realidades de quienes residimos aquí.

Tal como muchos compañeros y compañeras, he visto y vivido con las constantes llamadas, de profesionales de la educación tanto del Instituto Cumbre de Cóndores como de la corporación municipal, para avisarnos de todas las oportunidades que se iban dando a lo largo de estos años: SIPEE, PACE, becas estatales en general. Cuanta insistencia que hoy agradezco de corazón porque me han permitido pelear por un cupo en la educación superior.

El PACE, el programa que más destaca y destacó en nuestro proceso de formación, es una de las oportunidades más grande de acceso a la educación superior y que ha permitido a muchos de nosotros cumplir sus metas sin considerar la dichosa prueba de selección. Una de tantas oportunidades para competir justamente por nuestro lugar y que no sólo ha aparecido en cuarto medio, sino que ha estado presente desde nuestro primer paso en la educación media, con tal de conocernos realmente y darnos herramientas extras para lo que debamos afrontar.

Personas aquí presentes. Me han citado para comentarles desde los ojos de un estudiante, lo que ha significado todo este proceso. Tanto los nervios que se viven como las alegrías y penas.

Hoy quisiera agradecer a nuestros trabajadores de la corporación, alcalde, profesores y directivos. Padres y madres. Todas las personas de la comunidad educativa de Renca. Agradecerles por jamás dejarnos por nuestra cuenta y por ofrecernos una mano firme cuando nos dejábamos caer presos del pánico de vivir y de la incertidumbre. Gracias por permitirnos vivir sin sentirnos en menos, gracias por demostrarnos lo que un estudiante de Renca vale y lo que sus profesionales también valen.

Quisiera despedirme de todos y todas, cordialmente deseándoles un buen año y dando mis mayores ánimos a que sigan como siempre, luchando por sus ambiciones y necesidades hasta sus metas.

Gracias, Renca.

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