Expertos analizaron la experiencia del teletrabajo en el Estado durante la pandemia

Luego de casi dos años de pandemia, muchos lugares de trabajo están retornando a las labores presenciales a medida que la emergencia sanitaria es controlada gracias a los altos niveles de vacunación, entre otras razones. Sin embargo, las cifras indican que numerosos trabajadores y trabajadoras están interesados en mantener algún formato de trabajo híbrido, que combine presencialidad y teletrabajo, lo que pone sobre la mesa la necesidad de una evaluación de la experiencia desarrollada a lo largo de la crisis provocada por el COVID-19.

Precisamente en esa línea de investigación estuvo trabajando el profesor del Instituto de Asuntos Públicos de la U. de Chile, Javier Fuenzalida, en el marco del proyecto "Cuando el teletrabajo en el Estado se hizo inevitable: Una oportunidad para el análisis y el desarrollo efectivo de esta modalidad laboral en el sector público". El estudio, iniciado en 2020, permitió la elaboración de un manual de teletrabajo que se publicará próximamente, sustentado tanto en evidencia recopilada en Chile como en la experiencia de otros países, y una nota técnica que reúne sugerencias para una política pública de teletrabajo en el Estado.

Consultado sobre la implementación repentina del teletrabajo en el Estado en marzo de 2020, el académico explicó que "fue más bien una reacción, y muchos servicios públicos debieron recurrir a mecanismos digitales para atender a la ciudadanía. Algunas instancias tenían cierta experiencia previa, pero muchas otras no, y se debieron incorporar plataformas online o mesas de ayuda telefónicas. Puede decirse que la pandemia aceleró este tipo de procesos de modernización". 

Al mismo tiempo, destacó que desde el punto de vista de la cultura del trabajo muchas personas experimentaron de manera positiva el teletrabajo, de tal forma que hoy declaran estar interesadas en mantener ciertos niveles de trabajo a distancia. Esta nueva visión sobre las tareas laborales afectaría, por ejemplo, la manera como se piensa la realización de reuniones, el liderazgo de los equipos o la misma gestión del personal.

No obstante, el profesor Fuenzalida indica que esta adaptación acelerada a las circunstancias de la pandemia no se realizó sin dificultades. "Un problema esencial que se deriva de adoptar el trabajo remoto en estas circunstancias excepcionales es que la gente terminó dependiendo de su propia realidad individual u organizacional, y eso fue determinante en su experiencia. Cuando no hay regulaciones sobre las interacciones entre supervisores y supervisados, sobre el horario y el equipamiento, terminan exacerbándose las brechas socioeconómicas y de género", afirmó. 

Finalmente, consultado sobre qué debería ser incluido necesariamente en una eventual discusión legislativa sobre teletrabajo en el sector público, aseguró que "se tiene que ver bien cómo se inserta una política de trabajo a distancia en la estructura de funcionamiento del Estado. Tiene que haber principios, objetivos estratégicos claros, y también tienen que existir estándares para tener métricas de evaluación, material didáctico para el personal, etc.". 

"En nuestra nota técnica establecimos un Comité de Coordinación que, al menos para el lanzamiento e implementación de la política, considera a organismos como la DIPRES, la SUSESO, al Servicio Civil, a la Contraloría, pero también a la ANEF y organizaciones gremiales. Es muy importante que estos últimos sean parte de esta conversación, porque las experiencias exitosas de teletrabajo son producto de esas interacciones con funcionarios y funcionarias, que participan activamente, no solo recibiendo información", remarcó Fuenzalida.

Este documento reúne una serie de razones que justifican la elaboración de una política de teletrabajo en el Estado, conceptos relevantes para este propósito, objetivos y principios para ella, actores clave y roles, y funciones y componentes de una política de teletrabajo, entre otros elementos.

Por su parte, el manual es un documento más extenso, que alcanza las 100 páginas, y que incluye consideraciones jurídicas, conceptos y principios básicos, un diseño de un programa de teletrabajo, desafíos asociados a su implementación, como la conciliación de la vida personal y laboral, temáticas de género, equidad e inclusión, y materias relacionadas con el monitoreo y evaluación del teletrabajo.

Ambos materiales serán lanzados próximamente.

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