Mes de la mujer:

Elisa Gayán Contador: la primera decana de la Universidad de Chile

Este 2022, cuando la conmemoración del 8M viene marcada por un sello constitucional que involucra una mayor presencia de nosotras en los espacios públicos, quiero recordar y destacar a Elisa Gayán Contador (1912-1972).

Elisa Gayán fue una mujer música, nacida en una familia con fuertes aficiones musicales. A diferencia de otras mujeres de su contexto social y político impulsó su quehacer a espacios que no eran comunes para ellas. Tanto así que hoy su legado constituye un faro que es capaz de guiar e inspirar otras trayectorias profesionales.

Se inició en la docencia en el Conservatorio reformado en 1928 como profesora de piano de los “Cursos nocturnos para empleados y obreros”. A mi juicio, este primer contacto docente con otro tipo de estudiantes será algo que marcará profundamente su quehacer y constituirá el germen de iniciativas futuras.

Además de su rol como profesora de piano, que nunca abandonó a lo largo de su carrera, se interesó por otros ámbitos disciplinares relacionados con el quehacer musical. Fue pionera en docencia de sicopedagogía (también considerado entonces como sicología de la música), de musicoterapia (meloterapia en la época) y de metodología musical. Todas estas materias que hasta ese momento no tenían presencia curricular en la formación profesional de músicos. Dicho quehacer fue sostenido y difundido mediante la publicación de 19 escritos en la Revista Musical Chilena.

Desde 1931, y hasta su retiro, ejerció cargos administrativos que le permitieron plasmar su sello e impulsar en distintas iniciativas relacionadas con la enseñanza de la música en nuestro país, tanto en espacios formales e informales como en todos los niveles educativos. Convencida de la necesaria incidencia de educadores musicales en todas las áreas posibles, medió y posibilitó la presencia del sello de la Universidad de Chile a lo largo del país a través de acciones pedagógico-musicales.  Grosso modo, hubo dos ámbitos de este tipo de acciones que han tenido una repercusión amplia que hoy podemos aún evidenciar. Uno de ellos fue su relación con la Asociación de Educación Musical de la cual fue socia fundadora y posteriormente presidenta en 1966; y el otro fue el impulso que dio a los cursos vespertinos de extensión musical, iniciativa que posteriormente se conoció como Escuela Musical Vespertina. Esta acción fue la que posibilitó también la entrada de otros músicos y de otros repertorios al espacio universitario, con repercusiones sociales y culturales de amplia envergadura.

Su relación con la Asociación de Educación Musical se materializó en una presencia considerable de la Universidad de Chile en regiones mediante la creación de la carrera de Pedagogía en Música en todas las sedes. Su vínculo con la Escuela Musical Vespertina permitió la creación de la carrera de Educación Musical para la Enseñanza Básica lo que posibilitó el perfeccionamiento de profesores normalistas, expandiendo así la educación musical a contextos sociales más precarios que no podían llegar a la sede de la Facultad. Es decir, permitió llevar la enseñanza de la música a los propios entornos de la gente.

Todas estas acciones, planificadas e implementadas con rigor y perseverancia, fueron las que posibilitaron que Elisa Gayán fuese elegida por unanimidad decana de la Facultad de Bellas Artes en 1968. Siendo así la primera mujer decana de la Universidad de Chile.

Si bien su legado se difuminó durante la dictadura militar y aún durante la vuelta a la democracia, hoy es fácilmente distinguible. Además de su rol como formadora de importantes y conocidos pianistas como profesora de cátedra, impulsó la creación de la Licenciatura en Artes con mención en Sonido, fue iniciadora de la musicoterapia en Chile, permitió el ingreso de la música popular a la Facultad de Artes, llevó a regiones la formación profesional de profesores de música y también se enfocó en posibilitar el perfeccionamiento docente para que la educación musical pudiese llegar a todos los espacios. Finalmente, dentro de su quehacer tan fecundo tampoco olvidó la necesidad de entregar insumos escritos que posibilitasen la formación a distancia de otros colegas, mediante la publicación de textos y escritos alusivos a los temas de su interés.

Demás está agregar que a su rol académico sumó una importante gestión administrativa que dio solidez a sus iniciativas y permitió su permanencia.

Hoy Elisa Gayán, mujer de compromiso político activo, perseverante, rigurosa y generosa nos aparece como figura pionera que debe ser necesariamente relevada para guiar nuevas trayectorias en la música.

 

 

 

 

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