Gracias a un proyecto de extensión de la Facultad de Medicina 2018-2019

La salud se explica también en creole

Así lo dieron a conocer las docentes Macarena Mesa, Eliana Ayarza, Nicole Herrera y Katherine Anabalón, junto al director de dicha unidad, profesor Patricio Bustamante, explicando que la iniciativa surgió de “una inquietud personal, compartida por académicos del departamento, dirigida a abordar de mejor forma el rol social y ciudadano que como Universidad de Chile queremos inculcar e impulsar en nuestros estudiantes”. Con esa base, recogieron las dudas e inquietudes presentadas tanto por profesionales de la salud como por el alumnado que se desempeña en recintos sanitarios del sector norte y centro de la capital, en referencia a las barreras idiomáticas y culturales que deben sortear al atender a pacientes y usuarios provenientes de Haití. “Por eso decidimos crear algún producto orientado a resolver estos problemas, que si bien no cubrirá todas las necesidades, pero comienza a aportar en ese sentido”.

Desde el 2019, este proyecto se desarrolló en una serie de fases, partiendo por recoger las necesidades detectadas tanto por diversos integrantes de los equipos de salud de centros  primarios, secundarios y terciarios de las áreas centro, norte y occidente de Santiago como las expresadas por los propios usuarios haitianas. Para ello, utilizaron encuestas y entrevistas semiestructuradas previa firma de consentimiento informado, a profesionales de la salud de las áreas de oftalmología, matronería, radiología y otorrinolaringología de la atención primaria y terciaria, indagando en las principales dificultades a la hora de brindar la atención, “como las diferencias culturales que han podido percibir, cómo han sorteado la barrera idiomática, su experiencia cuando han podido contar con facilitador cultural y otros”, explica la profesora Mesa. 

Lo mismo hicieron con la población haitiana participante del proyecto: “Con la ayuda de traductor cuando era necesario, y mediante preguntas simples y de algunas alternativas se indagó sobre su visión del proceso salud y enfermedad, además de conductas de autocuidado. Se preguntó sobre cómo fue su proceso de inscripción en los servicios de salud y si es que habían tenido experiencia como usuarios y usuarias de atención médica en su país de origen; todo esto nos permitió darle pertinencia cultural al contenido de los folletos, más allá de ofrecer sólo información traducida del español al creole”, añadieron las docentes. 

En esa fase, el equipo investigador pudo conocer diversas características de la población haitiana respecto de su interacción con el proceso salud-enfermedad. “En primer término, y dado que ellos son muy espirituales, piensan que de alguna manera deben vivir y aceptar las enfermedades. Por eso es que, en muchos casos, si una patología no les da síntomas que provoquen dolor, no van al médico, por lo que cuando llegan a consultar, ya el problema es más complejo de tratar. En todo caso, respecto de los controles de sus hijos, son muy cumplidores”, dice la profesora Ayarza.

“De hecho, nos decían que los chilenos vamos mucho al consultorio, demasiado”, añade la profesora Herrera. Además, “cuando los entrevistamos, pasaba que muchas mamás tenían la ayuda de sus hijos para responder, porque ellos hablaban mejor el español; o, derechamente, contestaban sus maridos, que son los que aprenden castellano antes porque se integran al mundo laboral, en cambio las mujeres se quedan cuidando a los niños y comparten entre ellas, por lo que conservan el uso habitual del creole”.

Prevenir enfermedades… pero también el racismo

En base a la información recopilada redactaron cuatro guías referidas a los exámenes preventivos para la detección de glaucoma, cáncer cervicouterino, displasia congénita de caderas en lactantes e hipoacusia en recién nacidos.  Luego, validaron este material tanto con los profesionales de la salud encuestados, como con médicos haitianos que estuvieran trabajando en nuestro país y con facilitadores culturales haitianos, de manera de evaluar la comprensibilidad de los textos y ver posibles mejoras; “también se estableció contacto con comunidad de haitianos en Chile vía redes sociales, para hacerles llegar el material y recibir sus sugerencias”.

Una de las principales barreras que detectó el equipo investigador entre los profesionales de salud, fue “que a ellos les costaba mucho hacer entender a los usuarios que podían tener una enfermedad aunque no tuviesen síntomas. Es el caso del glaucoma, por ejemplo, que es una patología irreversible que manifiesta síntomas sólo cuando está muy avanzada; además,  epidemiológicamente afecta mucho a la población afrodescendientes. Entonces ellos iban a consultar por un cambio de lentes y no entendían que ya tenían una enfermedad que no se corrige de esa forma. Lo mismo en el caso de la displasia de caderas: si no se detecta a tiempo, al crecer el niño puede tener problemas al caminar”.

Una vez terminadas las guías, distribuyeron 8.000 folletos impresos –además de un cuadernillo metodológico explicativo para la entrega del material- a los distintos centros participantes, además de otros que no participaron de la primera fase, así como al programa Chile Crece Contigo. “También se publicó en redes sociales del Departamento de Tecnología Médica y, en mayo del 2020, se expuso a casi 3.000 personas en un seminario de extensión realizado en conjunto por el departamento y la Cátedra de Racismo y Migraciones Contemporáneas de la Universidad de Chile. Y participamos con un stand en Feria de Salud organizada por la Corporación de Salud de la Municipalidad de San Miguel”, explican.

El profesor Patricio Bustamante finaliza señalando que “este proyecto, más que la  traducción de una información, tiene que ver con una reflexión respecto al tema salud enfermedad desde un punto de vista intercultural. Aquí hay un diálogo con las comunidades, ahondando en la relación propia con la enfermedad, con la salud, y también una mirada hacia adentro con los profesionales de salud, sobre todo en relación al tema del racismo. Es una reflexión bien compleja respecto de las prácticas médicas que tenemos en los servicios de salud. Y esto, en base a que en el departamento hemos ido desarrollando y profundizando la complejidad de los proyectos de extensión, en términos de generar una línea de trabajo comprometida con la accesibilidad, la equidad y la inclusión, y la extensión universitaria comprendida no en una relación vertical desde la universidad y hacia la comunidad, sino que desarrollando una relación horizontal y aprendiendo de estas comunidades, en un diálogo. Además, estamos comprometidos con una educación en salud, con la idea de que la gente se haga cargo de sus procesos desde el conocimiento y la conciencia, y sobre todo erradicando de las prácticas sanitarias la discriminación y el racismo”.

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