U. de Chile y UFRO inauguran piloto de invernadero con paneles solares e internet de las cosas en comunidad rural de Carahue

Un invernadero abastecido por energía solar y con monitoreo a través de internet de las cosas, funciona desde este mes en la comunidad José Painecura Hueñalihuen, en la comuna de Carahue, Región de la Araucanía. El proyecto, liderado por la académica Doris Sáez Hueichapan, del Departamento de Ingeniería Eléctrica de la FCFM, junto a Carlos Muñoz Poblete y Juan Ignacio Huircán Quilaqueo, de la Universidad de La Frontera, reunió a estudiantes y académicos/as de ambas instituciones en el desarrollo de un prototipo de gestión de agua y energía.

Su objetivo es, principalmente, minimizar el uso de energía y agua, pero manteniendo las condiciones de las plantas al mínimo para que sigan creciendo. Para ello utiliza una estación meteorológica y un controlador central, los cuales son alimentados con energía solar y que, en conjunto, forman un sistema de internet de las cosas (IoT - Internet of Things) para monitoreo y control local y remoto.

“Este invernadero es un ejemplo de cómo administramos de mejor manera los recursos (hídrico y eléctrico), para tener cultivos con un rendimiento mayor. Este tipo de proyectos tecnológicos son relevantes para que los y las jóvenes de la comunidad, preserven su cultura y tradiciones”, comenta Doris Sáez.

“En mi caso, la parte tecnológica del invernadero y el control del riego es importante, ya que nosotros tenemos una escasez de agua en el sector. Y esta tecnología nos sirve para seguir avanzando y establecernos con pocos recursos en lo productivo”, indica Ermes García Huenchuñir, miembro de la comunidad José Painecura Hueñalihuen, en cuya casa fue instalado el prototipo.

El proyecto fue financiado por el Instituto de Sistemas Complejos de Ingeniería (ISCI), y se enmarca en “la idea de integrar la eficiencia energética, el uso eficiente de recursos hídricos, sobre todo en sistemas comunitarios. Y, además, incorporar el desarrollo tecnológico como un aporte productivo, tener un control completo sobre lo agro”, sostiene Carlos Muñoz.

Además del avance tecnológico que se está entregando a la comunidad, los académicos destacan la responsabilidad social que conlleva realizar estas actividades prácticas para la formación de los y las estudiantes de ambas universidades. “Hemos podido generar un trabajo colaborativo entre los y las estudiantes, lo que ha sido un gran desarrollo; lo que les queda, es la mirada de otras realidades, y de cómo enfrentar la vida”, subraya Muñoz. “Sirve para que los y las estudiantes tomen, a futuro, mejores decisiones. Estando en los territorios y compartiendo con los comuneros, ven la realidad y lo que significa tener un avance tecnológico dentro del territorio. Además de tener en cuenta que estos avances tecnológicos deben ser conscientes con el entorno y ser amigables con la naturaleza”, agrega Sáez.

La estudiante de Ingeniería Civil Electrónica de la UFRO, Josefa Silva Riquelme, comenta que “el proyecto en sí, ha sido muy enriquecedor para mi carrera, ya que he podido aplicar aprendizajes teóricos y el ayudar simplifica el trabajo que realiza la gente dentro de su invernadero”. Matías Alegría Soto, estudiante de Ingeniería Civil Eléctrica mención Inteligencia Artificial, de la Universidad de Chile, agrega que “este tipo de actividad suma a mi formación, ya que hacen falta estas integraciones, tanto sociales y prácticas. Por lo que estas actividades, me han permitido estar en contacto constante con la comunidad, conocer más sobre la cultura, como también poner en práctica directamente la formación que he recibido como ingeniero”.

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