Columna de opinión en Revista Electrondustrias

Minería Verde, compromisos y desafíos de la minería chilena

La Minería Verde por definición implica el diseño e implementación de estrategias sobre el proceso minero, que le permitan desarrollarse de manera responsable con el medio ambiente y las comunidades. El interés por su implementación ha tomado fuerza en las últimas décadas y dentro de los objetivos perseguidos está promover mejores prácticas a fin de reducir los impactos socioambientales, migrar hacia el uso de tecnologías más limpias, el uso eficiente de los recursos (entre estos, agua y energía), promover la reducción de la huella ambiental y la promoción de una economía circular (dada por la recuperación de todos los minerales útiles y la minimización de los residuos mineros).

Definiciones descritas en la Política Nacional Minera 2050, la ley de cambio climático, los planes nacionales de adaptación sectorial, entre otros instrumentos, han comprometido al sector minero del país a avanzar de forma contundente hacia una Minería Verde. También, se han impulsado iniciativas y estándares internacionales para promover esta implementación, sobre las cuales gran parte de la industria minera nacional está enfocada en reportar o certificar. Entre éstas, la adhesión al Consejo Internacional de Minería y Metales (ICMM) que denomina principios de minería con requisitos ambientales, sociales y de gobernanza, los que deben ser abordados por sus miembros. Además, contar con certificación como la Copper Mark, que involucra más de 50 estándares de sustentabilidad y/o reportar según estándares internacionales como la Global Reporting Initiative (GRI), organizados en series económicas, ambientales y sociales.

Algunos desafíos en materia de sustentabilidad pueden ser resaltados. Por un lado, la minería nacional debe contribuir en el combate frente al cambio climático, logrando la carbono neutralidad en el proceso, comprometida para el 2040. Esto implica principalmente reducir la generación de gases de efecto invernadero (GEI) directos e indirectos desde el proceso. Para ello esfuerzos por implementar el uso energías limpias en el proceso están siendo abordados. Además, cambiar o disminuir el uso de combustibles con impacto sobre la huella de carbono y para esto, el uso de fuentes limpias como el hidrógeno verde y la electromovilidad para vehículos mineros han sido de interés en su implementación.

Por otro lado, reducir a un 5% el consumo de agua continental al 2050, proteger los glaciares y gestionar de manera sostenible el uso de las cuencas, son metas relevantes respecto al uso y gestión del agua. Estrategias enfocadas en continuar potenciando el uso de agua de mar (directa o desalinizada) y promover aún más la recuperación de agua desde efluentes industriales/mineros para su reúso, son relevantes alternativas para disminuir la huella hídrica y promover una minería más sustentable en este sentido.

Finalmente, la gestión y el manejo de los residuos siguen siendo necesarios. Los residuos masivos, los efluentes mineros y emisiones atmosféricas, su estabilidad y/o control para minimizar impactos en el medio ambiente y las comunidades son parte de los desafíos técnicos, aunque la visión futurista debe ser hacia la emisión “cero residuos”.

En este sentido, oportunidades sobre los residuos mineros (ripios, escorias, relaves, polvos de fundición, barros anódicos, entre otros) persisten. Por ejemplo, estos contienen diversos elementos de interés (Cu, Mo, Fe, Co, V, Au, Ag, Ti, tierras raras, entre otros), así, su valoración y re-aprovechamiento es una oportunidad en un contexto de economía circular.

A su vez, los efluentes mineros representan una oportunidad de recuperación de agua. Reúso de agua en el proceso minero es el actual énfasis, pero también existe la oportunidad de recuperación y tratamiento de efluentes mineros para abastecer de agua a otros sectores, en el contexto de escases hídrica nacional. Para todo ello, contribuciones en innovación, ciencia y tecnología son necesarios.

En resumen, la implementación de la Minera Verde es una visión holística que involucra diferentes aspectos económicos, ambientales y sociales. Debe perseguir la emisión cero residuos y avanzar hacia una economía circular. Además, trabajar en función de una gestión integrada en el uso/aprovechamiento de los recursos y promover esfuerzos colaborativos entre diferentes sectores/usuarios. Y un punto clave, incentivar la innovación, con miras hacia la minería del futuro y el logro de los compromisos en temas de sustentabilidad.  


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