Escultura e instalación:

En Ecuador académicos del DAV participaron de la Bienal “NOmade”

Cuenta la historia que cuando el padre Juan de Velasco, que conocía a Cuenca solo por informantes, dijo que la ciudad tenía cinco ríos. De manera irónica, años después, Fray Vicente Solano afirmó que, en efecto, Cuenca sí tenía cinco ríos: el Tomebamba, el Yanuncay, el Machángara, el Tarqui, y un río compuesto por chismes, mentiras y calumnias.

Bajo esa idea, y reemplazando el Quinto Río por uno artístico y cultural, se desarrolla la Bienal NOmade, cuyas obras pertenecen a 45 artistas de Ecuador y a otros 45 artistas de diferentes países, como Argentina, Kosovo, Polonia, Perú, Bolivia, Venezuela, Brasil, España y Chile, con representantes del Departamento de Artes Visuales de la Facultad de Artes de la Universidad de Chile, como son los académicos Luis Montes Rojas y Mauricio Bavo.

En Guayaquil, Luis Montes Rojas participó de la exposición SELECTA, que se realizó en el Museo Antropológico y de Arte Contemporáneo, MAAC. En dicha instancia el escultor exhibió Post Mortem - Sucre, parte de una serie de obras que trabajan sobre la representación de muertos en relieves escultóricos, pinturas y monumentos, y en ese ejercicio, naturaliza también la violencia. 

“A mi, personalmente, me interesa trabajar con elementos propios de los contextos donde estas obras se exhiben y por lo mismo, investigué sobre los monumentos públicos de la ciudad de Guayaquil. Encontré el Monumento a Sucre, que bajo la gran figura del prócer ubica una especie de escena de batalla donde destaca el cuerpo de un soldado fallecido que literalmente se descuelga del pedestal. Entonces, a partir de una imagen cedida por el fotógrafo ecuatoriano Ricardo Bohórquez, intervine el monumento para resaltar la imagen del fallecido”, explicó Montes.

La segunda instancia de participación de los artistas se dio en la exhibición EL QUINTO RÍO, que se llevó a cabo en diversos espacios culturales de la ciudad, siendo el Museo Municipal de Arte Moderno de Cuenca, MMAM, el lugar que albergó las obras de los profesores del DAV.

De este modo Luis Montes Rojas expuso una impresión digital de 2 metros de altura denominado BANDERA, realizada a partir de un grafiti hecho en el 2020 sobre el monumento al héroe cuencano Adbón Calderón. “La historia cuenta que este joven muere sosteniendo la bandera de la independencia ecuatoriana, entonces y a partir del grafiti del 2020, la pregunta que aparece es ¿Cuáles son las consignas de las batallas que hoy se libran en un mundo globalizado y contemporáneo?”, acotó el escultor. 

Montes Rojas contó además que aunque trabajó con monumentos de ambas ciudades, no había tenido el placer de visitarlas. “Incluso fue emocionante encontrarme con esos monumentos que había estudiado y utilizado para estas obras. Ya había trabajado con el prócer Abdón Calderón para una anterior versión de la Bienal NOmade, realizada también en Cuenca, pero poder estar en el Parque Calderón y recorrer el monumento es muy clarificador de aquellas cuestiones que se venían anticipando en las obras”, indicó.

Por su parte Mauricio Bravo se apegó al eje curatorial de la Bienal de Cuenca, el Quinto Río; un río inmaterial que lleva los chismes, los secretos, lo oculto que subyace a la sociedad cuencana. “Yo respondí a esta interpelación curatorial proponiendo un conjunto de objetos que problematizan aspectos que habitualmente han sido invisibilizados en la estética contemporánea. Estos aspectos son todas aquellas expresiones y voces que el orden artístico hegemónico excluye para lograr que sus producciones adquieran la apariencia apolínea que la nueva burguesía global demanda para revestir de sentido y significado su extrema riqueza”, contó Mauricio Bravo. 

Por eso en MMAM de Cuenca, Bravo exhibe Bajos Recursos. Ejercicios para el diseño de una pragmática plebeya y una estética de baja resolución, cuyo título indica que el trabajo de este artista busca elaborar un campo de conceptos que hagan posible la emergencia en el arte contemporáneo local y global de imaginarios plebeyos.

“Con plebeyo me refiero a imaginarios menores, no patricios, es decir, imaginarios que carecen de la trascendencia y elocuencia propia de los idealismos que inundan al arte contemporáneo. La idea fundamental es incorporar o integrar al espacio artístico las condiciones materiales, económicas fundamentalmente que determinan la producción artística en Latinoamérica y que por lo general omitimos u obliteramos al tener que cumplir con estándares de producción artística global que niegan nuestra precariedad, pobreza y tercermundismo. Lo plebeyo es así un conjunto de fuerzas que irrumpen desde abajo y al adquirir representación amenazan los amaneramientos estéticos y las hegemonías simbólicas que nos imponen los de arriba.

Una obra consistente en un conjunto de documentos y objetos gráficos basados en lo que el profesor del DAV ha denominado: “una estética pingüina, con este concepto me refiero al desarrollo de un emprendimiento visual que evoque y se apropie de las estrategias y dispositivos estéticos utilizados en el arte de guerrilla y en el espacio escolar”, indicó. 

De allí que la propuesta esté compuesta de imágenes digitales realizadas en el programa Power Point y luego impresas en una impresora Canon G2100. Dichas imágenes fueron extraídas de internet y tematizan las paradojas y contrasentidos políticos que cruzan a las sociedades de mercado y consumo. 

“Son imágenes en blanco y en negro (tenebristas y trágicas) que figuran mundos distópicos donde los plebeyos y los no del todo integrados se debaten entre el consumo y la revuelta, entre el estallido y la sumisión hedonista. Los objetos gráficos son básicamente bienes de consumo primario que compro en supermercados para sostener mi economía doméstica, estas cosas ínfimas y pedestres las intervengo con stickers creando souvenirs de un Chile vencido y derrotado. En su conjunto los dibujos digitales y los objetos buscan crear una estética de baja resolución, es decir, una burocracia visual que antagonice con la belleza lisa y plana del arte contemporáneo”, aseveró Mauricio Bravo.

Un trabajo que no fue realizado en un taller, sino que al carecer de éste,  Bravo lo desarrolló en un estudio con características más de oficina que de ámbito de producción artística. “Tomando estos factores en cuenta, me pareció coherente no negar estas dificultades, sino maximizar mis bajos recursos, para ello ideé un proceso de trabajo similar al de una oficina, un trabajo de papelería, quiero decir, desarrollar una burocracia estética que me permitiera emitir documentos e informes que dieran cuenta de las asimetrías de poder que determinan mi existencia concreta. Esto indica que para mí el proceso es de naturaleza kafkiana, es decir, que no es un conjunto de metodologías ni tampoco un marco conceptual desde donde hacer arte sino una máquina que produce signos contrarios al poder”, indicó el expositor.

Asimismo, los profesores del DAV participaron de otras actividades durante su estadía en Ecuador, como reuniones con autoridades académicas y artísticas, tanto de la Universidad de las Artes de Guayaquil, como de la Universidad de Cuenca. “En Guayaquil nos reunimos con Xavier Patiño, Director de la Escuela de Artes Visuales de la U. de las Artes, y con Tania Navarrete, Directora Ejecutiva de Mz14, centro de producción interdisciplinar de la misma Universidad. Quedamos realmente impresionados de las instalaciones y proyección de la institución, así como de la vitalidad de Mz14, que funciona en el centro de la ciudad en un edificio increíble”, puntualizó. 

Luis Montes Rojas aclaró además que “En Cuenca, la Bienal NOmade estableció una vinculación muy directa con la Facultad de Artes de la universidad de dicha ciudad, con colaboración de estudiantes en los montajes y utilización de espacios de exposición universitarios; por lo cual dictamos una conferencia conjunta -el profesor Mauricio Bravo y yo-, para los estudiantes de la carrera, además de sostener reuniones con el profesor Olmedo Alvarado, y conocer a la Rectora Sra. María Augusta Hermida, quien participó de los actos inaugurales de la Bienal NOmade. “Esperamos poder afianzar relaciones entre la Facultad de Artes, el DAV, y estas instituciones universitarias públicas, dedicadas al cultivo y formación artística en Ecuador”, aseveró el escultor.

Con respecto a las conclusiones finales que sacaron tras su participación en la bienal, Luis Montes Rojas aseguró que “fue muy enriquecedor, tanto por el trabajo y vinculación con otros artistas como por las relaciones institucionales que pudieron establecerse. Creo que esta iniciativa, Bienal NOmade, que ya lleva 8 años y 10 versiones en países como Ecuador, Brasil, España, Suecia o Chile, propone una forma de trabajo que obliga una relación de colaboración y participación distinta a otro tipo de exposiciones, más horizontal y con mayor cooperación entre los participantes. Todo esto, sumado a la experiencia de vincularse con estudiantes y conocer las ciudades y los contextos donde se anclan las obras”.

En cuanto a la evaluación de su paso por la Bienal NOmade, Mauricio Bravo concluyó que “tengo una muy buena y positiva impresión, yo diría alentadora, ya que es un evento autónomo e independiente, por ello plantea preguntas al bienalismo oficial que van más allá de su determinismo institucional. Estas preguntas no las veo como una crítica, más bien para mí son experimentaciones que buscan formas de circulación artística que se sustenten en la cooperación, la amistad y el diálogo simétrico entre los agentes del mundo del arte contemporáneo. Lo nómade tiene que ver con eso, con un hacer de las manadas y su continuo movimiento, un habitar el desierto capitalista en función de asociaciones en continuo devenir”.

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