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Facultad de Artes

Premio Nacional de Artes 2003 y académico de la Facultad de Artes:

Gonzalo Díaz: "Las obras que tienen fondo son reconocibles en cualquier parte del planeta"

Hasta la Bienal de Valencia y la Documenta 12 en Kassel, Alemania, llegaron obras del destacado académico de la Facultad de Artes y Premio Nacional de Artes 2003, Gonzalo Díaz, quien participó en la primera con "Obra de Arte", y en la segunda con "Eclipse" y "Al Calor del Pensamiento".

Un primer semestre agitado fue el que tuvo el Premio Nacional de Artes 2003, Gonzalo Díaz, quien fue invitado a participar en dos grandes muestras de arte contemporáneo: la Bienal de Valencia, realizada entre el 28 de marzo y el 17 de junio; y la Documenta 12, que se lleva a cabo en Kassel, Alemania, hasta el 23 de septiembre.

A la Bienal de Valencia el académico de la Facultad de Artes no pudo asistir y fue Nury González, otra de las artistas invitadas por Ticio Escobar -curador de "Otras Contemporaneidades", muestra de la Bienal de Valencia- y también profesora de esa facultad, la encargada de montar "Obra de Arte". Gonzalo Díaz cuenta que pensó en esa obra para "Otras Contemporaneidades" por su simplicidad mecánica, en la que no tuvo acceso a "tecnología de proyección o retroproyección digital computarizada".

"Y quizá esto último -que queda siempre en la penumbra de la crítica- es lo más violento de esa discontinuidad de lo contemporáneo: la reproducción aumentada de las diferencias entre el primer y tercer mundo que revelan las muestras internacionales de arte contemporáneo, sólo porque nuestras ´obras principescas´, formal y conceptualmente precisas están, por lo general, ´sucias y mal vestidas´", agrega el profesor.

Según explica Gonzalo Díaz, "Obra de Arte" "consiste en 14 cajas de luz de 180 cm. cada una, que exhiben textos en latín y que tienen la característica técnica que permite que su cara iluminada oscile mediante un mecanismo eléctrico. Los textos corresponden a una selección de 14 de las metáforas con que la piedad cristiana denomina a la Virgen: TURRIS EBURNEA (torre de marfil), DOMUS AUREA (casa de oro), IANUA CAELI (puerta del cielo), SPECULUM IUSTITIAE (espejo de justicia), etc.", señala el artista.

En tanto, en la "Documenta 12" no sólo presentó dos obras, sino que además fue invitado a participar en la ceremonia de inauguración de una de las muestras de arte contemporáneo más importante del mundo. "Es divertido participar de ese momento espectacular que no es habitual en las artes visuales: ser acribillado durante un cuarto de hora por los flashazos de cientos de periodistas de todo el mundo", recuerda el académico sobre la inauguración de la "Documenta".

"Eclipse" y "Al Calor del Pensamiento" fueron las obras que Gonzalo Díaz presento en la "Documenta 12". Mientras la primera fue diseñada para la ocasión y producida enteramente en Kassel, la segunda fue conseguida en préstamo de la Colección DAROS de Zürich.

-¿Qué significó para usted participar en la ceremonia de inauguración de la Documenta?

-Hubo varias instancias de inauguración que se iniciaron con la ceremonia de la toma fotográfica, primero a todo el equipo de trabajo de Documenta y después a los artistas participantes, en el frontis del Fridericianum. Esa exposición corporal a la fama mundial de quince minutos, también produce una cierta incomodidad, tratándose de artistas visuales y no de deportistas famosos o artistas de cine. Hubo además, una gran conferencia de prensa en la que participaron los curadores, los gestores, algunas autoridades de la ciudad y artistas, entre ellos Juan Dávila, que se refirió en su discurso a la participación de los artistas chilenos mencionando nuestros nombres que quedaron rebotando en todos los parlantes del recinto. Me gustó mucho que las fiestas, recepciones y cócteles siempre involucraban muy democráticamente a todos los habitantes de la ciudad de Kassel que quisieran ir.

-¿Recibió algún comentario por sus obras "Eclipse" y "Al Calor del Pensamiento"?

-Ambas obras, aunque radicalmente distintas en sus dimensiones y materialidad, se dirigían hacia el mismo punto y complementaban un mismo martillazo, por decirlo así. Recibí muy buenos comentarios, algunos de parte de famosos especialistas. También leí en la prensa especializada de muchos países buenas menciones para las dos obras, en especial para "Eclipse". Para mí fueron de especial importancia los muy buenos comentarios de parte de Lotty Rosenfeld y de Juan Dávila.

-¿Es posible definir lo que son para usted "Eclipse" y "Al Calor del Pensamiento"?

-Espero y aspiro a que esas obras signifiquen para los demás algo parecido de lo que significan para mí. Ambas son obras que a pesar de su complejo desarrollo formal y amplia ejecución material y técnica, se "retractan", se "detienen" justo en el momento de su aparición al espectador, produciendo, creo, un "momento" de reflexión crítica. No sólo con respecto a la misma funcionalidad y sentido de la "obra de arte", sino también con respecto a la propia subjetividad del espectador que la asiste.

-¿Cómo se enteró de lo que le sucedió a Lotty Rosenfeld con su obra "Una milla de cruces sobre el pavimento" y cómo reaccionaron las autoridades con respecto a ello?

-Precisamente estaba con ella en el espacio del Fridericianum donde se proyectaba el registro video de su acción de 1979, cuando avisaron que los funcionarios municipales tenían orden de sacar las líneas blancas con las que había intervenido, en dos lugares de la ciudad, las marcas viales que ordenan el tránsito vehicular. No conozco, en verdad, la reacción de las autoridades, pero me parece que lo preocupante hubiera sido, para la naturaleza de esa obra, que las autoridades de la ciudad hubieran dejado las marcas que alteraban el sentido de esas señales. Significaría una especie de "museisación" eternizante de esa acción de intervención, que se supone se adscribe a lo subversivo, o a lo menos, a lo metafóricamente alterante.

-¿Cómo evaluaría su participación en la Documenta?

-Me parece, según mi propio juicio y según los juicios de los demás, que mis obras emplazadas allí, en ese medio de alta exigencia crítica y formal, tuvieron un impacto significativo.

-¿Cómo califica la Documenta en general, su organización y la calidad de las obras de los artistas invitados?

-Quisiera aprovechar la oportunidad para comentar la trampa en la que volví a caer a manos de Artes y Letras de El Mercurio y su cruzada religiosa en contra del arte contemporáneo. Hace un par se semanas salió en ese medio un artículo cuyo título a seis columnas dice: "Gonzalo Díaz / Rembrandt es más impactante que toda la Documenta". Efectivamente dije algo de ese tenor, con la economía del lenguaje coloquial que se emplea con una persona inteligente -la periodista- con la que sentí tener una gran afinidad de humor político y analítico. Recién había visitado en Kassel el castillo Willhelmshöhe donde se conservan "Rembrandts" muy famosos que nunca había visto en persona. Además, está en ese mismo museo la copia romana del "Apolo de Kassel", cuya copia en yeso dibujé tantas veces al carboncillo cuando era estudiante en el Bellas Artes del Parque Forestal. La periodista cometió el error de poner esa frase al final de la entrevista y yo, un error más imperdonable aún, la de olvidar que estaba hablando no con una persona inteligente, sino con la máquina de moler carne del Mercurio. Daniel Swinburn, Director de Artes y Letras, sacó con lupa esa frase y la amplificó indebidamente en el título del artículo, produciendo el famoso efecto mercurial que quedó al descubierto con aquél mote más famoso aún, de la época de la Reforma Universitaria, que reza "EL MERCURIO MIENTE". Decir que "Rembrandt es más impactante que toda la Documenta" requiere de una construcción discursiva enorme que significa el tratamiento de cuestiones culturales graves e importantes, ensayo que yo estaría dispuesto a hacer, pero que El Mercurio nunca estaría dispuesto a publicar.

Para concluir y regresando a la pregunta original, el Premio Nacional de Artes 2003 señala sobre la Documenta: "sin duda, es el evento de arte contemporáneo más importante del mundo. Haber sido invitado a participar con dos obras significativas, significa algo. Desde luego, lo he dicho en otras ocasiones, le sirve a un lejano artista chileno para darse cuenta nuevamente que su obra está conectada a la misma línea de fuerza de la producción artística mundial y que las obras que “tienen fondo” son reconocibles en cualquier parte del planeta".

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