Con Tomás Mosciatti en CNN Chile

Rector: "Me quedo con lo que planteó el Presidente Piñera: un Nuevo Trato para las Universidades Estatales"

Tomás Mosciatti: La Casa Central de la Universidad de Chile, allí donde transitaba Andrés Bello, está clausurada por los efectos del terremoto, pero los efectos del terremoto del año 1985 tampoco habían sido reparados. Usted piensa que esto es una locura, sí lo es. Ahora, se abrió este lugar histórico porque el Rector Víctor Pérez inauguraba su nuevo mandato. Estaba el Presidente de la República, Sebastián Piñera, hubo desórdenes con estudiantes, pero posiblemente uno de los acontecimientos más relevantes fue el discurso del Rector, en que -a mi juicio, por primera vez en mucho tiempo- hubo una especie de tête à tête entre un Rector de una Universidad, con argumentos, y un Presidente de la República. Ni más ni menos que el Rector de la Principal Universidad Estatal del país y, digámoslo, la Universidad histórica y laica, enfrentándose al Presidente de la República, defendiendo sus fueros.

Ud. dice "recibimos como financiamiento estatal -para que la Universidad funcione- menos de un 14% de los recursos. Entonces yo le pregunto ¿qué Universidad Estatal es esta? Yo tengo la sensación de que hay muchas instituciones privadas que reciben más financiamiento estatal sin que sean estatales ¿Por qué Ud. la considera estatal?

V.P: Yo creo que aquí hay dos temas: uno, las formas, y otro, los contenidos. Cuando Ud. me dice "defendiendo los fueros", efectivamente y las formas fueron respetuosas y dignas, pero al mismo tiempo abordando problemas de fondo. Todos queremos que Chile sea un país desarrollado en el corto plazo, pero desarrollado socialmente, económica, cultural e intelectualmente, y para eso debemos tener universidades de calidad internacional que puedan proveer ese bien público. Y para eso el Estado tiene Universidades, para eso fue creada la Universidad de Chile, para preservarse como una Universidad Pública, de calidad internacional, preocupada de los temas del país. Pero resulta que para poder hacer eso, el Estado nos aporta menos del 14% del total del presupuesto, y ningún país del mundo que ha logrado su desarrollo, tiene esa situación. Cuando yo converso con el Rector de la Universidad de Sao Paulo o con el Rector de la Universidad Autónoma de México, se toman la cabeza a dos manos y no lo entienden.

T.M: ¿Ud. se siente un especie de indigente entre las Universidades?

Me siento el Rector de la Universidad más maravillosa de este país.

T.M: Pero a nivel internacional, porque yo comprendo que una Universidad Estatal en Brasil recibe entre el 70% u 80%, y Ud. recibe menos del 14%, entonces Ud. es muy pobre, en términos metafóricos.

Acá el tema es cómo lo hacemos para que efectivamente podamos contribuir a dar ese paso al desarrollo, y eso no lo podemos hacer con las actuales condiciones, que no sólo tienen que ver con el tema presupuestario, sino con el sistema administrativo, con toda la burocracia a la que tenemos que hacer frente, pero también tiene que ver con un tema tan importante como los dos anteriores: con el respeto por lo público, por los espacios y bienes públicos que nos pertenecen a todos, y eso representa la Universidad de Chile. Entonces, cuando hablamos de Nuevo Trato, estamos hablando de tres temas: el administrativo, el económico y el de relevar los elementos de lo público, en un ambiente en que se cree que mientras más se privatiza o mercantiliza, esos espacios van a ser provistos. Y claramente, nosotros no estamos en esa condición.

T.M: ¿Cómo consigue ese 86% de los recursos para poder funcionar?

Por un lado, por los aranceles de los estudiantes, pero también a través de todos los proyectos que hacen los académicos de la Universidad de Chile con el sector privado o con el sector público. Como ejemplo, el Hospital Clínico de la Universidad de Chile, que debe formar médicos, enfermeras, kinesiólogos, existe para esas funciones. Pero hacer funcionar el Hospital requiere también tener pacientes, para producir esa interacción académica-asistencial y eso significa al año $ 72 mil millones. La Universidad de Chile, del financiamiento del Estado, le pasa $ 4 mil millones; los otros $68 mil millones los debe autofinanciar el Hospital. Si hay deuda del Hospital, problemas de inversión o de equipamiento, el Estado no se hace cargo. Quien debe hacerse cargo es la Universidad. Entonces, la pregunta que surge es si vamos a tener que subirle al triple los aranceles a los estudiantes, cuando todos los informes nacionales e internacionales dicen que estamos llegando a un nivel que ya saturó la capacidad de las familias chilenas. Ese es el tema.

Si queremos efectivamente tener una Universidad de nivel internacional, generemos las instancias, las condiciones para que ello ocurra.

T.M: La Universidad Católica responde a un patrón, a una fe católica. Pero está la Universidad del Opus Dei, de los Legionarios de Cristo ¿Qué es la Universidad de Chile?

Es la Universidad que representa al Chile real, al Chile libre intelectualmente, donde convergen las personas de distinta mirada social, religiosa, filosófica, política. Ese es el espacio público. Para nosotros, diversidad es que todos los ámbitos estén en la Universidad de Chile. Esa es la razón de ser de la Universidad de Chile.

T.M: Ud habló, en el Salón de Honor de la Universidad de Chile, de las finalidades, como formación de capital humano, de las elites... yo miro el gabinete y de la Universidad de Chile, poco y nada; de los altos cargos, poco y nada. ¿Está pediendo injerencia la Universidad de Chile?

¿Será un problema de la Universidad de Chile o de los grupos que en un momento dado están a cargo del gobierno? No soy quien para decir quién debe estar en el gobierno, lo que sí, es que de alguna manera la Universidad de Chile representa una diversidad que durante la historia se ha manifestado. Y el Presidente Piñera lo dijo en el Salón de Honor, dijo que es una Universidad que ha formado a una cantidad importante de los presidentes de la República y dijo que es una Universidad que tiene que ver con la conciencia crítica de la nación.

T.M: Pero el nombró en los más altos cargos a gente que no es de la Universidad de Chile

Ojalá que incorpore a gente de la Universidad de Chile para darle mayor diversidad...

T:M: ¿Esto responde a una ideología, a un preconcepto, a que hay determinadas elites que no se formaron en la Universidad de Chile o que con el cambio de gobierno llegó otra elite que está muy alejada del laicismo de la Universidad de Chile?

Podrían ser muchas de esas observaciones. De alguna manera, la Universidad de Chile ha representado por muchos años una mirada pluralista, diversa, laica, de la sociedad, del conocimiento y del Estado. Y curiosamente uno no observa eso en muchos de los grupos que están hoy en día en el poder. Pero yo no quisiera pensar que hay una razón preconcebida, pero llama la atención.

T.M: ¿Le llamó entonces la atención el gabinete? Dijo "aquí no estamos bien"

No, dije: son las personas con las que vamos a trabajar y haremos las propuestas correspondientes.

T.M: Usted dijo: "lamento profundamente que en días recientes el Jefe de la División de Educación Superior del Ministerio de Educación nos haya notificado, por la prensa, de una serie de cambios en el sistema universitario que han sido aparentemente resueltos entre cuatro paredes, sin consulta, diálogo o discusión alguna con este Consejo. De manera muy respetuosa quiero ser bien claro para representar nuestra molestia por esta manera de comunicarnos", y se lo dijo ahí al Presidente. Se está estableciendo la posibilidad de que las universidades privadas y las universidades estatales tengan el mismo trato y a Ud. eso le molesta.

A mi me molesta el mal trato que se le ha dado por muchos años a las Universidades Estatales. Las universidades privadas tienen su espacio, tienen su función. A mi lo que me preocupa es que cuando el Estado tiene Universidades -con una misión muy específica- éstas sean descuidadas por el Estado, consideradas como otra más. Yo creo en una sociedad diversa, pluralista, que tenga Universidades que la representen, claramente es esa la observación que estamos haciendo.

Creo que no es la forma hacer anuncios de política de Educación Superior por la prensa. Hay un tema de forma que debería haber sido más cuidadoso, pero también hay un tema que tiene que ver con el fondo de algunas propuestas. Yo me quedo con lo que dijo el Presidente Piñera en el Salón de Honor. El Presidente Piñera hizo un discurso muy interesante. Él releva la trayectoria, la tradición, la historia y el futuro de la Universidad de Chile. Segundo: él dice que no van a haber recortes a la Universidades Estatales. Y tercero, que va a haber un Nuevo Trato entre el Estado y sus Universidades. Él me dijo, con toda franqueza, que así como hay derechos que exigen las Universidades Estatales, también debe haber obligaciones que deben tener: trabajar en ciencia y tecnología, y en formación inicial de profesores.

Minutos antes yo había precisado que somos la Universidad, bajo cualquier indicador internacional, que produce más ciencia y tecnología. Y también había dicho que nosotros, como Universidad de Chile, queremos instalar un proyecto fuerte en educación, que recupere el liderazgo de la Universidad de Chile en este ámbito. Lo que significa tener grupos que hagan investigación en educación y que hayan grupos que se dediquen a la formación inicial de profesores a nivel preescolar, básico y medio según estándares internacionales.

Entonces, si el Presidente dice "esto es lo que yo demando de la universidad de Chile", nuestra respuesta es: Presidente, ¿cuándo nos juntamos a conversar sobre eso? Porque hoy día tenemos la capacidad instalada, pero si queremos pasar a un segundo estadio, claramente tenemos que empezar a conversar, porque hemos hecho la tarea.

T.M: Ud. en esta alocución habló de las universidades que están en los diarios financieros, que se venden, se compran, se arriendan. Y habló de otras universidades que están en las páginas judiciales, o sea, en la crónica roja. Dijo: "hay instituciones que aparecen en las páginas de negocios porque se compran y venden en cifras millonarias, y otras, en las páginas judiciales en estos días por un gran negocio con becas. Pretender que las universidades con tradición son iguales a ese tipo de instituciones y por tanto iguales al momento de ser consideradas por el Estado es impensable y supone una afrenta hacia nosotros". ¿A qué se refería este asunto de que están en las páginas judiciales?

A lo que hemos visto en la prensa. No voy a entrar a nombrar a ninguna universidad en particular. Han aparecido en la prensa una serie de situaciones que tienen que ver con la compraventa y tienen que ver con el tema de becas.

T.M: ¿Entonces a Ud. le molesta que las traten igual que a Ud?

No es un tema de que me moleste cómo me traten, es que cuando el Estado, cuando el país dice: 'acá tenemos instituciones que son exactamente iguales al momento de opinar, al momento de contribuir...' Hoy día estamos observando que hay universidades que están acreditadas, pero que sabemos que hacen mala docencia, que no hacen investigación, entonces, un poquito más de respeto. En la academia, al nivel de una Universidad, uno tiene que mostrar avances en el rigor, en el oficio. Y si queremos conversar con las universidades, perfecto, conversemos con universidades que hagan investigación, que hagan docencia. El Consejo de Rectores está conformado por Rectores de universidades que han hecho un tremendo esfuerzo, una contribución al país. Entonces, no se nos mande por el diario un comunicado de prensa. Un poco más de respeto.

T.M: ¿Cuándo se perdió el respeto? Quizás uno puede decir que se perdió el respeto cuando comenzaron las universidades privadas, pero a lo mejor pueden haber grandes universidades privadas. A lo mejor no es ese el tema. De hecho, hay más universidades privadas bajo los gobiernos de la Concertación que bajo los gobiernos de Pinochet. Entonces ¿cuándo se perdió el respeto? O hago la pregunta desde el ciudadano o desde el padre que quiere que sus hijos tengan una buena educación y a lo mejor el respeto se les pierde a ellos cuando dice que hay universidades acreditadas pero que no son universidades en la práctica. ¿Cuándo se perdió el respeto?

Cuando se quiebra la institucionalidad en este país, el año 1973 y el año '81, cuando se nos impone un sistema de educación superior totalmente sin regulación, en el cual se estaba buscando, concretamente, el desmantelamiento de la Universidad de Chile.

T.M: ¿Y por qué no se volvió a tener respeto?

Es la pregunta que a partir del año '90 nos hemos estado haciendo: ¿por qué no se recuperó el respeto? ¿Qué pasó con aquellos actores políticos y sociales que cuando las Universidades Estatales -y en particular la Universidad de Chile- éramos afectados durante la intervención, nos decían ‘ustedes son aquellos que van a representar el desarrollo futuro del país'. Y viene la democracia, y han pasado veinte años, y nos hacemos la pregunta de dónde están.

Hoy día, las familias chilenas más modestas están demandando del Estado calidad en la educación y equidad en la educación, y la educación pública -por naturaleza- busca entregar calidad con equidad y valores republicanos. Y cuando la Universidad de Chile dice ‘queremos recuperar el liderazgo en educación', es porque la U. de Chile dice ‘queremos llegar al aula de los colegios municipalizados y subvencionados particulares, queremos llegar al aula de los colegios vulnerables, porque en el aula de los colegios más vulnerables es donde se juega el futuro del tipo de país que vamos a tener. ¿Vamos a tener a futuro un país más cohesionado o un país más segregado? ¿Vamos a tener un país más igualitario o un país con más clases en su interior? Y eso se da en el aula de los colegios más vulnerables. Lo que nosotros estamos observando es que la calidad y la equidad no se están logrando.

T.M: Rector, ¿no tiene a veces la sensación -a lo mejor en la intimidad, en una introspección- de que está declamando, comunicando en el desierto? Porque veinte años son una enormidad ¿y quién lo escucha?

Yo soy nieto, hijo, sobrino de profesores primarios de provincia, y ellos me enseñaron la dignidad de la profesión de profesor, y en sus familias internalizaban la nobleza del servicio público. Me enseñaron que la educación, más que problemas de infraestructura, de reglamento o evaluación, tiene que ver con nobleza y con amor. Y mientras sea necesario, voy a ir -aunque sea esquina por esquina- a hacer estos planteamientos. Hoy día en la mañana estaba en el centro y en dos o tres cuadras, cuatro o cinco personas a las cuales yo no conozco, se me acercan y me dicen: ‘Rector, qué importante lo que usted señaló el día de ayer', y creo que eso es lo que tenemos que seguir haciendo.

T.M: ¿Cuál es la mejor universidad de nuestro país? Porque hay distintos ranking, hay ranking como el The Times, que dice que es la Universidad Católica, hay otros ranking que dicen que es la U. de Chile antes que la Católica ¿Cuál es la mejor Universidad?

Para mí es la Universidad de Chile. Creo que tenemos una complejidad... Pero si queremos ser un país desarrollado, tenemos que tener respeto por las universidades que hoy día tenemos y tenemos que proyectarlas. Y eso es lo que estamos planteando. Yo me quedo con lo que planteó el Presidente Piñera el día de ayer, en el sentido de un Nuevo Trato para las Universidades Estatales, con claridad en objetivos, y también lo que dijo al comienzo de su intervención, que él esperaba que durante su mandato se remodele y se restaure la Casa Central de la Universidad de Chile, que para nosotros es muy importante. Al comienzo, a esa Casa Central se le llamaba ‘el palacio de la Universidad de Chile'.

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