Entrevista realizada por el periódico The Clinic, para la edición 1 de julio de 2010

Recorriendo las grietas de la Casa Central con el Rector Pérez

"Víctor Pérez, el rector que la semana pasada le hizo un parelé a la propuesta del Ministerio de Educación de juntar a universidades privadas con públicas en un nuevo organismo y hacerlas compartir recursos, es un hombre tranquilo. Ingeniero industrial, Pérez va por su segundo período al frente de la Chile y su discurso de defensa de las universidades estatales marcó la semana. Lo hizo el día que asumió y cuando nombraba a Sebastián Piñera patrono de la U.

Piñera recibió bien el discurso. Lavín, el ministro de Educación y jefe del funcionario que propuso el cambio en una columna de La Tercera, probablemente quedó medio atragantado. No hay registro de eso. Pero sí del Presidente comprometiéndose a no recortar fondos y a pedir a cambio resultados.

La escena de la semana pasada tuvo lugar en el tradicional salón de honor de la Casa Central, un edificio que hoy está cerrado por los efectos del terremoto y que -como se maneja con recursos de universidad estatal de un Estado que los da tarde mal y nunca- se encontraba en proceso de reconstrucción del terremoto...de 1985.

El rector Pérez es un buen guía para mostrar las diferentes grietas que tiene el edificio. Nos subraya lo simbólico de una Casa Central que no se puede usar. Él mismo ahora está trabajando en una oficinita que dice es de 2 metros por 3 en la Torre 15, donde están los servicios administrativos.

-Mire, eso que está arriba son las alzaprimas, que se pusieron después del terremoto para poder soportar los arcos, porque están todos quebrados- explica el rector indicando unos fierros instalados en los arcos de los pasillos.

Los arcos que muestra el rectos no tuvieron daños en marzo de 1985, pero sí en febrero. Tienen trizaduras graves. "Esta es la parte más dañada, y el frontis. Los tres tímpanos, sobre todo el central, se quebraron. Eso hace más peligroso el asunto", agrega Pérez.

Los arreglos valen lo suyo: US$ 10 millones. Y la U no puede endeudarse como otras instituciones/empresas ante la banca.


-¿Y cómo va a financiar estas reparaciones?

-No me puedo endeudar más allá de 4 años por un lado, y por otro: este es un edificio patrimonial de la República...¿Corresponde que la misma universidad, con el escuálido 14% que tenemos del presupuesto total que nos pasa el Estado, tenga que colocar los US$ 10 millones que significa restaurar esta Casa Central de la Chile? Estaríamos en la parte simbólica total: de que somos Universidad de Chile estatal, pública, libre intelectualmente, laica y tener que buscar aporte privado para poder hacerlo?

Ya lo hicieron una vez. De hecho, el terremoto de febrero encontró a la universidad en plena reparación de los efectos del que ocurrió hace 25 años. "Desde el 2008 veníamos trabajando un proyecto para restaurar y remodelar la Casa Central. Llamamos a un concurso, se presentaron 16 firmas, se seleccionó una empresa y a fines del 2008 empezó el proyecto de desarrollo de planos de arquitectura, ingeniería, especialidades, gracias al aporte de la empresa privada", explica Pérez.

El segundo piso del ala poniente del edificio -la que da justo frente al Club de la Unión- no es nada de metafórico: es abandono total, casi un paraíso para ocupas en pleno centro. Está así desde marzo de 1985. No tiene cielo y se puede mirar al primer piso a través de las maderas. El rector, parado en un suelo que se mueve peligrosamente, suspira cuando presenta esta zona muerta:

-Si usted desde la Alameda mira hacia acá, se pregunta qué hay detrás de esto, diría que salas de clases, de reuniones, una biblioteca... Y esto es lo que tenemos acá.

Mirando el salón en ruinas, es inevitable no acordarse del discurso de Pérez, que fijó en la década de los ochenta el abandono que hizo el Estado de la Educación Estatal superior. El rector dice:

-El tema es que la Chile es una universidad nacional, del Estado, cuyo presupuesto total sólo un 14% lo aporta el Estado. ¿En qué país del mundo sucede eso? En ninguno desarrollado. La Universidad de California, Berkeley, recibe a lo menos entre un 25 y un 30% del Estado; la de Sao Paulo, primer en Latinoamérica y número 18 en el ranking de SCImago, está cerca del 70-80% del aporte. Lo que queremos es tener la posibilidad de ser efectivamente una universidad pública de calidad internacional, capacitada para resolver los problemas del país. Esto es parte de la deuda de este país con la educación pública.

Mientras pasa esto con la Chile y con la universidades públicas, se ha vivido una bonanza de las universidades privadas...

-Bueno, vemos que en la prensa se venden y compran universidades en cifras de miles de millones de pesos, en un país en que la ley dice que las universidades son corporaciones sin fines de lucro. La pregunta es cómo es posible que cuando se hable del sistema de educación superior, a todos se les olvide eso. Hay mucha preocupación en las discusiones que estamos viendo en los medios respecto a este reclamo contra el Nuevo Trato que hemos propuesto. Lo único que decimos es que , como en todo país en vías de desarrollo o desarrollado, el Estado debe asumir la responsabilidad que tiene con sus universidades estatales. Para eso las tiene. Y las tiene a lo largo de todo el país. En regiones tenemos universidades estatales que viven de manera muy precaria. ¿Quién defiende la educación superior publica en este momento? ¿Quién cree en ella? Porque da la impresión que mucha gente habla de la educación pública y mi pregunta es si creen en ella.

El miércoles también pasó algo durante el discurso: la entrada de la policía a Casa Central porque había estudiantes gritando ¿Le dolió como rector?

-Por supuesto. La Universidad de Chile, como todas las estatales, son espacios públicas que proveen bienes públicos y en los espacios públicos hay libertad de expresión y libertad de acceso. Entonces, por supuesto que nos molestó.

¿Y cómo vio a Piñera después de la ceremonia?

-Encuentro que el Presidente Piñera hizo un muy buen discurso. Se hizo cargo de esto, que por lo demás no me sorprendió, porque cuando era candidato, en abril del año pasado, vino para acá y dijo yo relevo la importancia de las universidades estatales, relevo la importancia de la U. de Chile y estamos dispuestos a conversar un Nuevo Trato con demandas de ambos lados. Y también dijo que le importaba mucho que todas, y la U de Chile en particular, se preocuparan del tema de ciencia y tecnología y de la formación inicial de profesores. Él ahora, como patrono de la U y Presidente de la República, reafirmó esos conceptos.

Fue diferente a lo que había dicho tres días antes el ministerio.

-Me quedo con lo que dice el Presidente, que definió una línea de trabajo consistente con lo que nos dijo en abril del 2009. Fue un buen planteamiento del Presidente y espero que se traduzca en una mesa de trabajo en la que empecemos a poner los elementos. Creo que para diagnóstico y para análisis, estamos claros. Ahora hay que ponerse a trabajar.

En el ala oriente del edificio está el Archivo Andrés Bello, que guarda la colección de más de 400 caracolas de Pablo Neruda, libros y colecciones varias para investigadores. El edificio también resintió el golpe, pero casi no tuvo pérdidas patrimoniales. El rector Pérez y la vicerrectora Sonia Montecino muestran el lugar con entusiasmo. Ella explica que habían montado una muestra con las caracolas para el Congreso de la Lengua que el terremoto de febrero canceló. No se rompió ninguna de ellas. "Las caracolas las donó Neruda a la Universidad de Chile", explica el rector. Y si lo donó a la Chile, es el corolario, lo donó al país.

¿Qué le parece que las universidades privadas quieran recibir aportes del Estado?

En el pedir no hay engaño, pero creo que... En qué país estamos. Resolvamos primero el tema de la responsabilidad que tiene el Estado con sus propias universidades y después que se haga otro tipo de planteamientos. Me parece curioso, por decir lo menos, que se piense que el Estado debe contribuir a privatizar más y mercantilizar más la educación pública.

Transformar ese mercado es una pega tremenda, porque son demasiados los intereses económicos en juego.

-Lo que habría que hacer es partir por respetar la ley: si la ley dice que en Chile las universidades son corporaciones sin fines de lucro y estamos observando que se compran y venden en cifras millonarias. La pregunta es a quién le corresponde controlar eso.

¿Confía que esto cambie?

-Vamos a hacer todos los planteamientos necesarios para lograr que las universidades estatales tengan un nuevo trato que les permita asegurar su sustentabilidad en el mediano y largo plazo.

Hay algo en las palabras de Pérez que inevitablemente recuerda a los dirigentes estudiantiles que en los noventa se inmolaban por la defensa de la Educación Estatal. En esos años, no había respuesta desde Casa Central.

¿Por qué tuvo que pasar tanto tiempo para que un rector de la Chile dijera eso?

-Es que a lo mejor la paciencia ya se está agotando, porque finalmente se trata de la educación pública de este país.

Nuevo trato. Ese es el caballito de batalla de Pérez. Y significa que el Estado tiene que ir al rescate de un mundo que ha languidecido o sobrevivido apenas mientras el "mercado" universitario crece. Todo esto, claro, con la crisis educacional de telón de fondo y un diagnóstico compartido de que la cosa tiene que mejorar alguna vez repetido como mantra hasta crear consenso.

-Finalmente, estamos hablando de qué va a pasar con la educación pública de calidad. El país futuro va a depender de cómo resolvamos eso y por eso hemos definido como universidad la preocupación por la formación inicial de profesores y la educación. Queremos llegar con la educación pública a todos los sectores, especialmente a los más vulnerables. Ahí vamos a saber si mañana tenemos o no un país más inclusivo, más cohesionado, más diverso, pluralista, libre intelectualmente. Yo diría una cosa: que los personeros sociales, políticos, vayan a las poblaciones más vulnerables y que se junten con los niños chicos, de 5, 6 años, y los miren a los ojos y les digan qué razones hay para que ellos no puedan tener acceso a una educación de calidad que les dé esperanzas, que les digan que por razones macroeconómicas, macroeconómicas, no se les puede dar una educación de mayor calidad. Tenemos demasiados análisis en este país, demasiados diagnósticos, demasiados opinólogos sobre la educación. O se lo pongo en términos gráficos: hoy en la mañana, a las 6 y media de la mañana, en muchos lugares muy pobres, casas muy pobres, una mamá peinó a su niño, a su niña, para que fuera a la escuela para que tenga esperanzas que ellos no tuvieron. Ese es el punto final de todo esto: ¿qué está pensando esa mamá? ¿En más autopistas? ¿Más computadores? ¿En más supermercados? ¿O en que la peina para que vaya a una escuela donde tenga esperanza de ser alguien distinto? Ese niño, ¿puede esperar 10 años para un cambio en la educación? ¿Le podemos decir "no se preocupe, en 15 años más la educación va a tener otros niveles"? ¿Qué pasa con él? Si no lo hacemos hoy, estamos condenando a una generación entera. Ese es el tema. Y si esta Casa Central algo puede simbolizar, es que la queremos restaurar y remodelar porque queremos restaurar y remodelar la educación pública".

 

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