Rector ante toma de la Casa Central de la U: "Responder con un desalojo sería entrar en un espiral de violencia"

Preocupado está el rector de la Universidad de Chile, Víctor Pérez.

No sólo por la toma de la Casa Central de esa casa de estudios que hoy cumple 4 días. También por el clima de rabia y frustración estudiantil que está creciendo en diversas casas de estudios. "Los estudiantes no se sienten ni escuchados ni considerados por quienes tienen la responsabilidad política de hacerlo", advierte.

Agrega que "en este estado de cosas, al final, los estudiantes terminan dañándose a sí mismos bajo la premisa que con la acción de la fuerza van a cambiar las cosas, dañando aún más a la educación pública".

La medianoche del lunes, un pequeño grupo de alumnos (sin el respaldo de la Fech) se tomó la Casa Central. Al día siguiente, cuenta Pérez, se reunió con la directiva de la Fech: "Les manifestamos que, compartiendo sus planteamientos por cambiar el modelo educacional privatizador y mercantil impuesto por la dictadura, rechazamos esa medida porque interrumpe la labor académica, violenta los derechos y la convivencia de la comunidad, afecta la imagen de la institución y pone en serio riesgo la integridad de la Casa Central y el Archivo Andrés Bello, que son patrimonio de la República".

¿Guardias armados y cerco eléctrico?

Y aunque les llamó a un desalojo pacífico y voluntario, el miércoles la toma fue respaldada por la Fech.

Cuenta que los estudiantes están ocupando un sector del patio Domeyko y no acceden al patio Andrés Bello (donde están las oficinas de la rectoría). Incluso, dice que el personal encargado de la Casa Central se mantiene en sus labores y sólo duermen dentro del edificio estudiantes de la universidad.

-La semana pasada había tomas en varios planteles ¿No tomó resguardos para que ello no ocurriera con la Casa Central? Algunos piensan que usted como rector ha sido "inactivo" frente a esto...

-¿Para ser "activos" tendríamos que resguardar la Casa Central con guardias armados y cerco eléctrico? Responder (a la toma) con un desalojo sería entrar en un espiral de violencia sin fin, que pondría en peligro la integridad física de las personas, corriendo el serio riesgo de un incendio que destruya en minutos 140 años de historia.

-Hablamos de un edificio que es patrimonio...

-La Casa Central es un espacio público abierto que tiene todos los resguardos que le corresponde tener en un país democrático y civilizado. Pero la toma de la Casa Central es mucho más que una falta de respeto, es condenarla a que su simbolismo se vuelva vacío, al igual que nuestro discurso sobre la vivencia y respeto de valores republicanos. Si nuestros estudiantes no logran comprender esto, no estamos haciendo bien nuestro trabajo como educadores.

Pero más allá de esto, dice, existe un creciente clima de frustración estudiantil que se traduce en movilizaciones nacionales.

"Ellos sienten que sus demandas por avanzar hacia un modelo de educación en que se garantice calidad y acceso justo, que termine con las desigualdades brutales que hoy existen y que dote a la educación pública de un rol preponderante, pese a que han sido reconocidas por la sociedad sólo tienen respuestas insatisfactorias, parciales y distorsionadas".

"Hay mucha rabia contenida"

Y agrega: "Sienten que en la clase política no existe el coraje para enfrentar las dificultades y los conflictos de interés de una profunda reforma que reoriente la educación para este siglo. Ello ha dado paso a que toda la clase política es cuestionada y desacreditada por los jóvenes: no hay referentes y hay mucha rabia contenida".

El problema, advierte, es que "esa rabia es la que no permite canalizar avances ni propuestas. Sólo hay rabia, frustración e indignación social que no son sanas para una democracia estable y que termina volcándose contra el Estado, el Gobierno, el Parlamento, los políticos, las autoridades universitarias o de colegios. Incluso, contra las mismas casas de estudios que en medio de tomas y paros son saqueadas, rayadas y maltratadas".

-El país ya está consciente de las necesidades urgentes de su pueblo y lo ha hecho saber, no debiera ser necesario continuar con la violencia para que una reforma educacional profunda ocurra de una vez por todas.

 

Por Jéssica Henríquez D.

Compartir:
https://uchile.cl/u91887
Copiar